Usuarios de redes lamentaron hoy que los “miles de migrantes vayan a quitarle el trabajo a los mexicanos”. Y entonces reapareció aquel día, cuando ellos, seres humanos que buscan mejores condiciones de vida, trabajaron por México.  “Los migrantes son personas que nos necesitan, así como nosotros los necesitamos en el sismo”, opinó una usuaria en Twitter.

 Ciudad de México, 19 de octubre (SinEmbargo).- Después de que usuarios de redes se quejaran por la llegada de centroamericanos a México, otros recordaron que migrantes ayudaron después del sismo de magnitud 8.2 que azotó a México el 7 de septiembre del 2017.

El año pasado, justo después de que decenas de mexicanos murieran y miles se quedaran sin casa, migrantes centroamericanos detuvieron su viaje para ayudar en Ixtepec, Oaxaca.

La fotografía de las personas solidarias frente a los escombros que dejó el movimiento telúrico se viralizó y reunió reacciones positivas el año pasado. Hoy revive.

Usuarios de redes lamentaron hoy que los “miles de migrantes vayan a quitarle el trabajo a los mexicanos”. Y entonces reapareció aquel día, cuando ellos, los que buscan mejores condiciones de vida, trabajaron por México.

Los hombres que se unieron a las labores de rescate se hallaban en el albergue del migrante Hermanos en el Camino, el cual fue fundado en febrero de 2007.

La posada, creada por iniciativa del Padre Alejandro Solalinde, recibe al año cerca de 20 mil personas que atraviesan México para llegar a los Estados Unidos.

Los migrantes que demostraron su solidaridad con el pueblo oaxaqueño viajan en el tren de carga llamado “La Bestia”. Lo hacen en condiciones precarias y evadiendo riesgos de la ruta.

Usuarios calificaron como hipócritas las reacciones contra la caravana en comparación con el agradecimiento que el año pasado mostraron cientos cuando un grupo de migrantes colaboró en la emergencia del sismo de septiembre

“Los migrantes son personas que nos necesitan, así como nosotros los necesitamos en el sismo”, opinó una usuaria en Twitter.

Algunos lamentaron la poca empatía de las y los mexicanos cuando el país enfrenta problemáticas similares con Estados Unidos, donde los migrantes mexicanos han sido calificados por su Gobierno como delincuentes y se ignora que se trasladan en búsqueda de mejores oportunidades.