No queda claro la forma en que Juan Guaidó salió de Venezuela, no obstante, es la segunda vez que viola la prohibición de salir del país dictada por el pro-oficialista Tribunal Supremo.

Miami, EU, 20 de enero (AP).— El líder opositor venezolano Juan Guaidó viajó a Colombia para participar en una conferencia regional sobre maneras de combatir el terrorismo, junto con el Secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo, en la más reciente muestra de apoyo para el hombre que Estados Unidos considera el líder legítimo de Venezuela.

Guaidó viajará desde Bogotá a otros países, entre ellos Estados Unidos y Europa, revelaron fuentes cercanas al Gobierno colombiano, quienes hablaron bajo condición de anonimato.

Si bien el itinerario de Guaidó en Europa todavía es desconocido, estará allí al mismo tiempo que el Presidente Donald Trump, participando en el Foro Mundial de Davos, Suiza, el 21 y 22 de enero, por lo tanto, es posible que sea su primer encuentro.

En este contexto, el Presidente colombiano Iván Duque mandó un tuit dándole la bienvenida a Guaidó y anunció una próxima reunión con el líder venezolano.

En tanto, Pompeo dijo frente a reporteros que esperaba que Guaidó asistiera a la cumbre, llamándolo “el líder electo de Venezuela”.

No queda claro la forma en que Guaidó salió de Venezuela, y es apenas la segunda vez que viola la prohibición de salir del país dictada por el pro-oficialista Tribunal Supremo.

En su rol como Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Guaidó es reconocido como Presidente legítimo por muchos venezolanos, además de Estados Unidos y más de otros 50 países que consideran que la reelección del líder socialista Nicolás Maduro fue fraudulenta.

Para Guaidó cualquier viaje al exterior incluye severos riesgos, pues en febrero del año pasado, tras una gira por varios países latinoamericanos, se arriesgó a ser arrestado y regresó en un vuelo comercial a Venezuela, donde le esperaban varios diplomáticos extranjeros.

Desde entonces ha tenido dificultades para mantener el impulso en su campaña por destituir al líder socialista Nicolás Maduro. Las protestas callejeras prácticamente han cesado y su llamado en abril -a fin de que las fuerzas armadas se alcen contra Maduro- no tuvo mucha repercusión; al mismo tiempo, Maduro se las ha ideado para evadir las sanciones estadounidenses, dolarizando gran parte de la economía y levantando los controles de cambio y de aduanas.

“Pienso que todos entendieron el desafío, el reto de que restaurar la democracia en Venezuela sería complicado”, dijo Pompeo.

No obstante, comentó que ha habido un “progreso real” para quitar a Maduro del poder y dijo que Estados Unidos trabaja para convencer a Cuba de que retire su apoyo a Maduro.

“Y si aquellos que lo rodean desde una perspectiva de seguridad llegan a la conclusión de que Venezuela está mejor sin Maduro, creo que podemos lograr nuestro objetivo”, añadió el político estadounidense.

El viaje de Guaidó a Colombia ocurre pocos días después de que políticos oficialistas intentaron tomar el control de la Asamblea Nacional.

En una entrevista el viernes con el Washington Post, Maduro ofreció negociar directamente con la administración Trump para resolver la crisis política del país sudamericano y ayudar a resolver una catástrofe humanitaria que ha llevado a millones de venezolanos a irse de su país.

“La brecha entre la legitimidad de Guaidó y su apoyo internacional y su falta de poder real está creciendo”, estimó Geoff Ramsey de la institución de estudios Washington Office on Latin America.

Del mismo modo, Ramsey agregó que “la comunidad internacional puede desempeñar un papel importante, pero al final de cuentas cualquier transición dependerá de los mismos venezolanos”.

Durante la conferencia que tendrá lugar en Bogotá, participarán Pompeo y los ministros de exteriores de varios países latinoamericanos, para debatir formas de cortar el financiamiento a grupos designados como terroristas, tales como el Hezbollah libanés.

Hay presiones también de los participantes para agregar a Cuba y al Gobierno de Maduro a la lista de estados patrocinadores de terrorismo, ante denuncias de que apoyan a grupos guerrilleros colombianos.