Senadores salieron a respaldar el rechazo a la reducción del impuesto a refrescos que aprobaron los diputados federales el lunes. ¿Cómo afectaría esta reducción?

senadores y oenegés de la Alianza por la Salud Alimentaria

Senadores y oenegés rechazaron reducción del impuesto a refrescos. Foto: Juan García, SinEmbargo

Ciudad de México, 22 de octubre (SinEmbargo).–Luego de que el lunes fuera aprobada por los diputados federales la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (LIEPS) que perdona en un 50 por ciento la cuota de bebidas azucaradas, senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN) condenaron este jueves, junto a representantes de organizaciones civiles, la posible reducción al gravamen por sus implicaciones a la salud.

En una conferencia de prensa que contó con la presencia de personas disfrazadas de “mosquitos de la industria”, la Senadora panista Maki Esther Ortiz Domínguez, presidente de la Comisión de Salud del Senado, expuso que el impacto a la salud, de reducir del 10 al 5 por ciento el impuesto a las bebidas azucaradas que contengan cinco gramos de azúcar o menos por cada 100 mililitros, puede ser mayor del previsto por los diputados federales.

“El problema es que una agüita infantil tiene 300 mililitros. Eso quiere decir que un niño se toma 15 gramos de azúcar. Y si, además, tenemos en cuenta que la recomendación internacional de consumo de azúcar para infantes es de 19 gramos, pues entonces, prácticamente representa su consumo diario”, detalló Domínguez.

Por su parte, el Senador del PRD, Zoé Robledo Aburto, dijo que esta medida representa un retroceso, ya que la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) superó su estimación inicial de 12 mil millones de pesos, y llegando a generar 18 mil millones de pesos a las arcas del Estado.

MOSQUITOS DE INDUSTRIA

dos hombres disfrazados de mosquitos en el Senado

Con trajes de gala se presentaron los mosquitos en el Senado. Foto: Juan García, SinEmbargo

Asimismo, las organizaciones civiles estuvieron representadas por la Fundación Interamericana del Corazón, ContraPeso y El Poder del Consumidor (EPC), de ésta última, el director Alejandro Calvillo Unna reiteró el papel que ha jugado la industria para detener la imposición del impuesto a refrescos.

“La propia directora general de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan, reconoce que a diferencia de las epidemias del pasado, las nuevas tienen grupos de presión y de cabildeo, como la industria que funciona como mosquitos que propagan las enfermedades crónicas”, explicó.

En México el 70 por ciento de las personas padecen de sobrepeso u obesidad, así como uno de cada tres niños. Si bien la industria ha promovido el discurso de que cada persona es responsable de lo que consume, hasta ahora la medida fiscal para frenar el consumo de refrescos, ha sido la única política de salud, de acuerdo con EPC, que había sido aprobada por legisladores durante la administración del Presidente Enrique Peña Nieto.

Al gravar un peso por litro, el impuesto que inició en el 2014 redujo ese año en un 6 por ciento el consumo a nivel nacional. Con mayor éxito en los estratos sociales con menos recursos donde la disminución llegó a ser del 9 por ciento.

“Por esto nuestra propuesta es que si quieren hacer un impuesto diferenciado. Que continúen gravando en un peso por litro las bebidas azucaradas con 5 gramos de azúcar y que se aumente a 1.50 el resto de refrescos”, dijo la Senadora Domínguez.

Tanto los representantes del PRD, como del PAN, afirmaron que buscarán ganarse el respaldo de toda sus bancadas, por lo que pidieron a los miembros de la Alianza por la Salud Alimentaria nutrirlos con mayor información sobre el impacto que tienen los refrescos en la salud.

El Instituto Nacional de Salud Pública estima que el 70 por ciento de los azúcares añadidos en la dieta de los mexicanos proviene del consumo de refrescos. La consultora Euromonitor International colocó al México como el cuarto mayor consumidor en el mundo, con 137 litros por persona al año.

promorefresqueras

INSP PIDE AUMENTARLO

Por su parte, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) envío un posicionamiento en el que externó su preocupación por la reciente decisión de reducir el impuesto a refrescos. El INSP sostuvo que lejos de bajar el impuesto, éste debería aumentarse para así cumplir con las recomendaciones internacionales.

“La propuesta de reducir el IEPS revertiría los efectos que el impuesto ha tenido en la disminución del consumo de azúcares. Además, generaría un mensaje confuso para la población, ya que 5 gramos de azúcares por cada 100 ml sigue siendo un consumo no recomendado”, citó el comunicado de la institución.

Un ejemplo de como se estaría violando el consumo  diario recomendado para adultos que está establecido por la OMS en 25 gramos de azúcar sería tomarse un solo refresco de 600 mililitros, con 5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros, que representa 30 gramos de azúcar.  “Por esta razón no es un límite aceptable”, explicó la institución.

Asimismo, el INSP explicó que gran parte de bebidas que recibirán el beneficio fiscal son productos de agüitas infantiles.

“Muchas de las bebidas son estas agüitas azucaradas dirigidas a bebés. El problema es que no se estaría desalentando su consumo y al dárselas a los infantes se habitúan a consumir bebidas azucaradas desde la edad escolar y adulta. Yo le diría a los legisladores que tomen la decisión con base en salud pública. No en el interés de productores de refresco”, dijo Juan Rivera Dommarco, quien funge como director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP.

De esta cuenta la institución recordó a los Senadores, quienes ahora deberán ratificar o no el aval dado por los diputados federales, que el impuesto a refrescos lejos de debilitarse, debería subir del 10 al 20 por ciento, para cumplir con los lineamientos de la Organización Panamericana de la Salud.

El INSP expresó su preocupación por los niños del país. Foto: Cuartoscuro

El INSP expresó su preocupación por los niños del país. Foto: Cuartoscuro