A 10 días de cumplirse el primer año de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de México, la llamada Cuarta Transformación ha sido objeto de crítica y polarización. En su último libro, el abogado Ulrich Richter da herramientas para comprender mejor las decisiones del nuevo Gobierno desde la perspectiva del ciudadano y la democracia participativa.

Respecto a los detractores de Obrador, el autor aplaudió que exista la crítica pues denota activismo ciudadano, pero considera que los comentarios siempre vienen de los mismos personajes y que podrían ayudar de forma más constructiva. “Confunden el bien común con el populismo”, agregó. 

Ciudad de México, 22 de noviembre (SinEmbargo).- A 10 días de cumplirse el primer año de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de México, la llamada Cuarta Transformación ha sido objeto de crítica y se han polarizado las opiniones. En su último libro, el abogado en materia penal, civil y de amparo, Ulrich Richter, analiza las definiciones de “ciudadano”, “republicanismo” y “democracia participativa” y, sobre todo, se enfoca en el protagonista principal: el ciudadano y su participación, protesta, crítica y ejercicio de sus derechos.

“Esta nueva narrativa política ha agarrado a algunos por sorpresa, otros no están de acuerdo, otros lo están asimilando y pocos lo están entendiendo”, asegura Richter y agrega que para calificar al actual Gobierno, se ha utilizado continuamente el término populista. “Hay una gran confusión entre el bien común y el populismo. Invito al lector a que descubra en el libro el estudio que se hace sobre el populismo, y ya con todos los elementos, decida si el Presidente es o no es”, propone.

Respecto a los detractores de Obrador, el autor aplaudió que exista la crítica pues denota un activismo ciudadano saludable y esas voces ayudan a analizar, reflexionar y corregir. Sin embargo, considera que los comentarios siempre vienen de los mismos personajes que todos ubicamos y que podrían contribuir con críticas más constructivas.

De las renuncias del gabinete, Richter dice: “esas personas no están a la altura del Presidente. Son anti republicanas y no ayudan. Debe de haber una limpia de estos personajes que solamente ven por intereses propios, no por el bien común de México.

Para Puntos y Comas, el abogado Ulrich Richter Morales, habló de El ciudadano republicano y la Cuarta Transformación, libro pensado para fungir como una herramienta que ayude a comprender las decisiones del nuevo Gobierno desde la perspectiva del ciudadano y de la tradición republicana.

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–Luego de 11 meses de Gobierno, ¿cuál es tu evaluación general del cambio de régimen?

–Es una nueva narrativa política que ha dado un giro de 180 grados. Como refiero en libro desde la introducción, esta narrativa ha agarrado a algunos por sorpresa, otros no están de acuerdo, otros lo están asimilando y pocos lo están entendiendo.

–¿Qué beneficios ha traído este cambio a la democracia en México y cuáles serían los riesgos?

–Estamos a penas en los albores de este nuevo mandato presidencial. En el Plan Nacional de Desarrollo hay elementos de democracia participativa que se envistan en él y algunos otros se deben perfeccionar, cono algunas leyes, como la consulta ciudadana, que debe ser más ágil.

Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

–En el marco de la ola de inseguridad en el país, como lo que se ha presenciado respecto al crimen organizado las últimas semanas, ¿se puede hablar ya de un fracaso gubernamental o de un Estado débil? ¿Todo esto ha rebasado a AMLO o ya lo tenía calculado?

–No podríamos hablar de un Estado fallido. Por una parte, debe haber más reflexión y autocrítica del gabinete respecto a la estrategia de seguridad para ver qué está pasando, cuáles son los errores. Los hechos que se han venido dando son un punto de alerta, evidencia de que algo está fallando. El tema de la delincuencia ya lleva muchos años atacando a la ciudadanía. ¿Cómo es posible que, en el caso de Culiacán, hubiera el armamento que vimos en las fotografías sin que la policía local lo supiera o fuera omisa? Se deben doblegar los esfuerzos y volver a analizar y que todas estas reflexiones puedan contribuir a un reforzamiento de una estrategia de seguridad.

–¿Qué es el populismo y por qué se le califica con este término a López Obrador?

–Hay una gran confusión entre el bien común y el populismo. Primero habría que repasar bien lo del tema republicano, y en este camino encontramos otro término que es “el bien común”. Muchas de las políticas públicas o directrices del nuevo Gobierno van atendiendo al bien común. Si el bien común es el interés de la mayoría de la población, y por ende de un grupo muy amplio de ciudadanos que viven en la pobreza, que miren a ese sector no quiere decir que son populistas.

En realidad todos los programas sociales son populistas. ¿En una campaña, quién no atiende las necesidades del pueblo? En el libro hay un buen ejercicio sobre este término, que a lo mejor hoy está de moda como las fake news y la era de posverdad. Ya es muy fácil, con una ligereza muy simplista, decir “Obrador es populista”.

El escenario político que más le conviene al país es justo el rumbo republicano. Por eso yo insisto mucho en que debemos seguir ese camino y el partido que continúe dentro de cinco años, debe seguir ese rumbo republicano.

Creo que hay que atender a la población. Vemos en la geografía política lo que está pasando: los ciudadanos ya están hartos de pagar las consecuencias; lo vemos en Chile, Bolivia, Ecuador. El ciudadano se ha volcado a las calles en una gran protesta y yo soy un fiel partidario de que el ciudadano debe protestar y alzar la voz. Así pasó en las elecciones, donde el ciudadano protestó por el hartazgo de corrupción y ella fosa de impunidad que hubo el sexenio pasado.

Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

El término populismo se ha utilizado mucho para atacar a Andrés Manuel. Invito al lector a que descubra en las páginas del libro, el estudio que se hace sobre el populismo, para que pueda tener todos los elementos y decidir si el Presidente es o no es. El tema del libro es el ciudadano republicano y su participación, protesta, crítica y el ejercicio de sus derechos e instrumentos que ofrece la democracia participativa.

–Otro apartado del libro es Andrés Manuel como personaje. Es innegable que tiene una conexión muy particular y natural con la gente; es carismático, “apapachador”, bromista, cordial al saludar, juega al béisbol, se graba comiendo… ¿Es esto parte de un estrategia bien pensada de construcción de un líder fraterno? ¿O genuinamente es así el político tabasqueño?

–Él es un líder genuino que se acerca al pueblo. No podría entender a Andrés Manuel sin el pueblo, hay cierto magnetismo entre ambos. Desde hace años el Presidente ha mirado hacia ellos, algo que otros líderes políticos no han hecho. Hay otros líderes que han mirado hacia la aristocracia, los grupos de poder, los empresariales. Obrador siempre ha mirado a esa clase menos favorecida.

Creo que esa posición es genuina. No habría manera de fingir eso, de manera tan natural, tantos años. Él conecta con el pueblo porque se siente parte de él, se siente arropado por él. Finalmente fue el pueblo el que lo llevó a la titularidad en el Poder Ejecutivo, fuimos los ciudadanos quienes logramos esa cantidad de votos que lo llevaron a ese lugar.

–Acerca de los detractores de AMLO y la 4T, ¿Cómo operan? ¿Han podido contra él? Al parecer Obrador siempre tiene una respuesta, ya sea en tono serio o irónico, para sus opositores…

–Parte esencial del libro fue considerar un apartado de los críticos de su Gobierno, para que hubiera cierto equilibrio. Cito a Vargas Llosa, Enrique Krauze y otros más. Criticar es bueno: el activismo ciudadano, a favor y en contra, debe ser aplaudido. Qué bueno que existan esas voces, la crítica también puede ayudar a corregir, analizar, reflexionar. El ciudadano republicano debe recibir y aceptar críticas. En aras de un debate democrático, que exista la crítica es importante y saludable.

Ahora, ¿qué tanto efecto tienen estas críticas? Bueno, sabemos que reiteradamente son los mismos y cualquier error lo van a tratar de capitalizar o “hacer leña del árbol caído”. Por eso mismo creo que no han tenido un gran impacto, pues ya los conocemos. Valdría la pena ponderar si el ex Presidente Calderón ayudaría más a la democracia mexicana con otro tipo de críticas, más constructivas, por el bien de México.

–¿Qué demuestran las renuncias que ha habido en el gabinete de AMLO? ¿Cuál es el mensaje?

–Esas personas no están a la altura del Presidente. Creo que se confunden, proponen cosas que no son republicanas y que no ayudan… entonces él tiene que actuar. Creo que ese tipo de personas son anti republicanas. Debe de haber una limpia de estos personajes que solamente ven por intereses propios, no por el bien común de México.

En el camino se van a ir cayendo varios porque el Presidente va como ferrocarril y muchos se van a ir bajando porque no aguantan, no entienden o no lo comprenden.

–Acerca de la ciudadanía, tema central del libro, ¿cuál es nuestra responsabilidad en esta nueva etapa? En este sentido, ¿qué podemos aprender de lo que escribes aquí?

–Este, mi quinto libro, es un ejercicio más donde desarrollo la tesis ciudadana. Para mí, el eje central de la política es el ciudadano y éste debe de ser activo. Hoy con Andrés Manuel, el ciudadano debe de apoyar las buenas decisiones, criticar las malas y también protestar y ejercer todos sus derechos. El mejor consejero de cualquier líder político es el ciudadano.

Ulrich Richter Morales, es abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho y maestro en Ciencias Penales por el Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe). Ejerce la abogacía en materia penal, civil y de amparo. Dentro de los litigios que ha patrocinado destacan la defensa de la revista Proceso, en la demanda promovida por Martha Sahagún de Fox; la de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) en el caso de Mexicana de Aviación; el amparo para uso lúdico de la marihuana, y actualmente el caso Google. En el ámbito de la participación ciudadana, fue consejero del Consejo de Participación Ciudadana de la Procuraduría General de la República (2006-2011), así como secretario del mismo desde 2008 hasta junio de 2011. Además, es fundador de la Asociación Civil “Ser Mexicano Es, A.C.”.