“El Pacto Mutilado, no señala que la mala alimentación es la peor amenaza desde la primera infancia, que en ella se origina el deterioro de los hábitos alimentarios, que el apego a marcas y productos no saludables comienza desde antes que los niños puedan leer, en muchos casos, desde antes que hablen”. Foto: Especial

El Panel Mundial sobre Agricultura y Sistemas Alimentarios para la Nutrición, junto con FAO, afirma, en un documento reciente, que una alimentación inadecuada supone un riesgo mayor para la salud mundial que la contaminación del aire, el consumo de alcohol, drogas y tabaco combinados. El asunto no es menor para México en el que se ha llegado a declarar emergencias epidemiológicas por obesidad y diabetes, un país que tiene uno de los mayores consumos de bebidas azucaradas y comida chatarra en el mundo, como lo reporta un estudio de la OPS.

Para los patrocinadores del Pacto por la Primera Infancia, el tema del impacto en la salud de la mala alimentación, no podía estar incluido, hecho que dejó al Pacto totalmente mutilado, con un Gran Hoyo Negro. En sus diez puntos el Pacto no aborda las causas que encaminan a los niños mexicanos, desde sus primeros años de vida, a ser un número más en las declaradas emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala: “La elección de alimentos saludables para los lactantes y los niños pequeños es crucial por cuanto las preferencias de alimentación se establecen tempranamente en la vida”.

Apoyado el Pacto por la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio (ANTAD), por Fundación Pepsico, Fundación FEMSA, Bimbo, entre otras corporaciones y fundaciones ligadas a ellas, por promoventes del ambiente obesogénico, no menciona el deterioro de los hábitos alimentarios, el que los niños estén consumiendo bebidas azucaradas desde los primeros meses de edad, que seamos los mayores consumidores de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas. No se mencionan las proyecciones que indican que uno de cada dos niños mexicanos a lo largo de su vida va a desarrollar diabetes y que las nuevas generaciones, a partir del cambio en la dieta, podrán ser las primeras que vivan menos que sus padres.

El Pacto Mutilado, no señala que la mala alimentación es la peor amenaza desde la primera infancia, que en ella se origina el deterioro de los hábitos alimentarios, que el apego a marcas y productos no saludables comienza desde antes que los niños puedan leer, en muchos casos, desde antes que hablen. La Secretaría de Salud en su documento “Impacto Económico del Sobrepeso y la Obesidad en México 1999-2023”, señala: “En las últimas tres décadas, la prevalencia de la obesidad y sobrepeso ha mostrado un incremento desmesurado representando el principal problema de salud pública en el país, ya que lo ha colocado en el primer lugar mundial en niños con obesidad y sobrepeso y segundo en adultos”. Para el Pacto por la Primera Infancia, simplemente, el problema no es relevante.

Nada se dice contra la publicidad dirigida a la infancia de productos no saludables, utilizando estrategias de manipulación y engaño, aprovechándose de la credulidad e inexperiencia de los niños. Nada se dice de la necesidad de protegerlos frente a esta publicidad. Parte de los grandes patrocinadores de las principales organizaciones promoventes del Pacto por la Primera Infancia, viven de eso, de fabricar, publicitar y comercializar estos productos. En las tiendas de autoservicios ponen los productos menos saludables al alcance de los niños, productos atractivos, con personajes populares para los pequeños, con regalitos y estampas, productos con altas cantidades de azúcar, sal, grasas y con colorantes, saborizantes y endulzantes artificiales, identificados ya como un riesgo a la salud.

Estas corporaciones saben bien cómo aprovecharse de la credulidad e inexperiencia de los niños y como lograr que demanden la compra de su producto. Las empresas de bebidas y comida chatarra invaden su entorno, con publicidad en las calles, en la televisión, con sus logos en sillas, mesas, en todo tipo de espacios, desde “La Feria” hasta “Kidzania”, para acabar en la Copa Mundial que estarán viendo los pequeños con sus familias, la Copa con la marca de Coca Cola.

Nadie puede estar en contra de los 10 puntos del Pacto por la Primera Infancia: disminuir la cantidad de niños que viven en pobreza, reducir la desnutrición, garantizar las vacunas, erradicar las formas de violencia, etcétera. Pero el Pacto debería empezar por los propios promoventes y no en que, a través de sus donativos deducibles de impuestos, generados por prácticas que atentan contra la salud de los niños, apoyen este tipo de iniciativas, evitando incluir el grave problema del cambio en la dieta del que son parte y, por lo tanto, evitando comprometerse a cambio alguno.

Destaca Fundación FEMSA como una de las promotoras centrales del Pacto, la fundación de la empresa que es la mayor embotelladora de Coca Cola en el mundo, la empresa que está tendiendo los tentáculos de las tiendas Oxxo por todo el país. Oxxo es la mejor expresión del negocio por encima de cualquier consideración o propósito de contribuir responsablemente a la sociedad. Las tiendas Oxxo destacan por la prevalencia de comida chatarra y bebidas azucaradas, si llega a encontrarse alguna fruta, ésta se vende de forma unitaria y a precios inaccesibles para la mayor parte de la población. Y no sólo se propaga la comida chatarra a través de las tiendas Oxxo, también el tabaco que llega a ocupar toda la pared trasera de las cajas en todos sus establecimientos. Para cerrar, Oxxo también vende alcohol, el producto que antes sólo se encontraba en las vinaterías del barrio, ahora está disponible en las tiendas Oxxo. Tabaco, alcohol y comida chatarra

La OMS agrega: “La falta de información acerca de enfoques sólidos respecto de la nutrición, así como la limitada disponibilidad y asequibilidad de los alimentos sanos contribuyen a agravar el problema. La promoción intensiva de alimentos y bebidas hipercalóricos para los niños y las familias lo exacerban más aún”. El Pacto Mutilado no toca la mayor amenaza a la salud de la población que tiene su origen en los primeros años de edad.

El documento presentado por el Panel Mundial sobre Agricultura y Sistemas Alimentarios para la Nutrición, titulado “Mejorar las dietas en una era de transformación de los mercados alimentarios: desafíos y oportunidades para el compromiso entre los sectores público y privado”, señala que a causa del abandono de las dietas tradicionales y su sustitución por alimentos ultraprocesados con altos contenidos de azúcares, grasas y sal, de nulo o bajo valor nutricional, cada vez hay más personas que sufren de carencias de minerales y vitaminas, al tiempo que aumenta el sobrepeso y la obesidad.

Hemos podido constatar cómo en amplias regiones del país y sectores de bajos ingresos, el sobrepeso y la obesidad convive con la desnutrición. Desnutridos de niños y con sobrepeso u obesos de grandes. La condición, en muchos casos, la crea la deficiencia de minerales, de vitaminas, que provoca el consumo de comida chatarra y bebidas endulzadas.

La agenda, como vemos en el Pacto por la Primera Infancia, el Pacto Mutilado, suele ponerla a los candidatos, al poder ejecutivo, el poder legislativo y los medios de comunicación, los grandes intereses económicos. Se firma un Pacto por la Primera Infancia, promovido por estos sectores, un Pacto Mutilado, y nadie señala la ausencia de un objetivo sobre la mala nutrición y el alto consumo de alimentos y bebidas que contribuyen a las epidemias de obesidad y diabetes, el mayor reto que en materia de salud enfrentamos en este país sumido en esta emergencia epidemiológica de obesidad y diabetes.