Rigo la enamoró y la convenció de dejarlo todo. Ella, de 14 años, fue conducida hasta la Ciudad de México, donde la obligaron a tener sexo con más de 40 hombres en un día. La historia la cuenta Héctor Germán Santarriaga, fundador de Nostromo Ediciones. Es un retrato gráfico, en ficción, que está basado en la historia de cientos, quizás miles de mexicanas víctimas de trata. 

Ciudad Juárez, Chihuahua, 26 de mayo (SinEmbargo).- Sofía, de 14 años, amaba la música y recorrer el mundo acompañada por su mejor amiga. Iba a la secundaria y trabajaba con su tío. Un día todo cambió: la mirada de Rigo la empujó a abandonarlo todo. Fue engañada y conducida desde su pueblo a la Ciudad de México, donde la violaron y golpearon hasta el cansancio.

“Llegué a estar con más de 40 hombres en un día. Y hubo de todo tipo, desde los más violentos… hasta los más tímidos. Los había amables. Y algunas veces hubo quienes sólo querían conversar. En el fondo, la ciudad es un lugar muy solo. Los hubo sucios…y los hubo más sucios. Y desde entonces, nunca dejé de sentirme rota”, cuenta Sofía, un personaje que se creó a partir de testimonios de víctimas de trata.

Sofía protagoniza el primer número de Sueños rotos, serie de novelas gráficas de Héctor Germán Santarriaga, o H. G. Santarriaga, fundador de Nostromo Ediciones, quien habló para SinEmbargo desde la Feria del Libro de la Frontera.

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–Héctor, ¿por qué realizar una serie de novelas gráficas sobre un tema tan delicado?

–Yo llevo muchos años haciendo novelas gráficas, haciendo cómic. En un principio hacía cosas de ciencia ficción, de terror… pero al irme enterando de ciertas situaciones, al leer notas, reportajes, historias de chicas que estuvieron en redes de trata y cómo escaparon, cómo vivieron, la verdad es que lo encontré aterrador. Ese sí era terror de verdad. Me causó mucha indignación, me causó un dolor tremendo de estómago.

Todos sabemos que ocurre, pero sólo hasta que lo ves a detalle te das cuenta que es horroroso. Mi primera reacción es: ‘bueno, yo qué puedo hacer’. No puedo andar por las calles de la Ciudad de México, que es donde yo vivo, rescatando a las chicas. No se va a poder, además son redes de trata muy cerradas, muy fuertes, muy protegidas. Hay muchas complicidades. Entonces me puse a hacer mi trabajo. Utilicé el medio que yo domino, la narrativa gráfica, y a partir de eso creé estas historias.

Me puse en contacto con gente que sabía más del tema. Realicé una investigación y logré platicar con algunas chicas que habían escapado de redes de trata. Con todo lo que yo había visto y lo que me dijeron, empecé a construir un personaje: Sofía. La construí a partir de todos los puntos en común. Las redes que están reclutando chicas lo hacen de maneras muy concretas, sistemáticas. Entonces traté de contar aquí una historia que en un inicio es como una historia de amor: una niña a la que le gusta la música; que quiere salir de su pueblo y triunfar en la vida, pero llega alguien del que se enamora y se fuga para tener una vida maravillosa… Y bueno, termina en estas redes de trata.

Es mi forma de aportar, de difundir el mensaje. De tratar de compartir lo que y sentí al conocer sus historias. Hay que hacer más grande la indignación. Hay gente que nos lee y lo usan como instrumento de prevención. Yo no lo construí para eso, pero así se usa. Es mi forma de aportar algo. Como autor hay un compromiso que debes tener.

–En otras historias el villano se disfraza. Aquí da la impresión de que en ningún momento está disfrazado, al menos para los lectores.

–Eso lo vemos nosotros, pero para una niña de 14 años…pensemos en una niña que vive alejada de muchas cosas, y de pronto llega alguien con un carrote y le dice que está muy bonita. A nosotros nos despierta las señales de alerta, pero para ella no. Lo perciben de otra forma. Siendo adolescentes, no medimos el peligro. No tienes claro que estás en un peligro brutal. Él es amable y hace lo que la familia y amigos no hacen: escucharla. Todo con el fin de enamorarla. Eso está bien fuerte.

Nostromo Ediciones. Foto: Facebook de H. G. Santarriaga.

Sueños rotos: Sofía forma parte de una trilogía.

-Así es. Es un proyecto que llevo trabajando desde hace dos años y medio. El nuevo libro es Sueños rotos: Julia, que es una historia similar. Es la historia de una chica que quiere bailar y viaja a la Ciudad de México para estudiar y trabajar, pero llega alguien y la involucra en una red de trata. La idea es difundir el mensaje. Mi plan era que los que leyeran entendieran que todo está conectado. Sofía y Julia son dos historias que aparentemente están separadas, pero hay algo que conecta todo. Todas nuestras acciones repercuten. Si vas al teibol y sólo te tomas una cerveza, estás aportando a la red de trata.

–¿Qué le dirías al que aporta a esas redes?

–Que abra los ojos. Todas las pequeñas aportaciones son las que alimentan al monstruo. El gran problema es la cantidad de dinero que eso genera. Es un gran negocio, menos para las chavas. La mayoría de las chavas están contra su voluntad. Hay que ser conscientes y tomar decisiones.

–Hay otro actor en este tipo de historias: las autoridades. ¿Qué les dirías?

–Quisiera que esto se acabara. Sé que no es tan fácil de lograr. Muchas veces las autoridades no tienen la fuerza. Está muy difícil para alguien que está metido en eso que tenga un poco de humanidad. No sé qué decirles a ellos. Si tú sabes que está ocurriendo un delito y lo solapas, eres una porquería. Me gustaría que fuera diferente. Creo que hay que enfocarnos en las nuevas generaciones, en los niños, para que cuando crezcan no se vuelvan el policía corrupto. Es difícil arreglar lo que ya está dañado.

–¿Dónde podemos conseguir el trabajo?

En la página Nostromo Ediciones. Hacemos envíos a toda la República. Nos echan un inbox y nos ponemos de acuerdo.

Si alguien está interesado en el trabajo de H. G. Santarriaga y Nostromo Ediciones, puede hacer contacto en este link.