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Carlos A. Pérez Ricart

27/09/2022 - 12:04 am

Ayotzinapa, la filtración, la furia y el ruido

“El ruido lo representa la columna publicada en Reforma el sábado pasado. En ella se da cuenta de algunos detalles que la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (CoVAJ) se había cuidado de omitir en su último informe. La estridencia de la columna habla por sí sola”.

“¿Por qué la versión pública no incluyó lo divulgado en Reforma? Para no entorpecer la investigación. No sobra recordar que no se trata de un acto excepcional: es la norma en cualquier proceso judicializado”.Foto: Daniela Barragán, SinEmbargo MX.

La furia y el ruido están por todos lados. La furia es mecánica que motiva, mueve, obliga. El ruido es murmullo que oscurece. A ocho años de la desaparición de los muchachos de Ayotzinapa hay furia y ruido por todas partes; hay tanto, que bien haríamos en distinguirlos.

El ruido lo representa la columna publicada en Reforma el sábado pasado. En ella se da cuenta de algunos detalles que la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (CoVAJ) se había cuidado de omitir en su último informe. La estridencia de la columna habla por sí sola.

Quienes defienden lo publicado en Reforma —y ojo, que aquí el mensajero es el mensaje— como ejemplo de periodismo de investigación, olvidan que la información ahí vertida ya había sido presentada en el expediente presentado por la propia CoVAJ apenas hace un par de semanas. Basta una mirada, así sea superficial, para darse cuenta; ¿Qué partes habían sido omitidas del informe oficial? solo aquellas cuya publicidad podían dañar el proceso por cuestiones procesales o que eran especialmente sensibles para las víctimas.

El informe de la Comisión del Caso Ayotzinapa —en su versión pública— había testado la identidad de las personas cuyas telecomunicaciones habían sido intervenidas, así como el contenido preciso de los mensajes. Tampoco hizo pública información sobre lugares y horarios específicos de eventos alrededor de lo sucedido la noche del 26 de septiembre de 2014. Sin embargo, sí había dado cuenta del estado de la investigación, apuntado hipótesis verosímiles y precisado cuestiones elementales sobre lo sucedido aquella noche. El informe no encubrió: cumplió su objetivo de ofrecer luz sobre el caso y cuidar la investigación. Insisto: había que leerlo.

De nuevo: ¿Por qué la versión pública no incluyó lo divulgado en Reforma? Para no entorpecer la investigación. No sobra recordar que no se trata de un acto excepcional: es la norma en cualquier proceso judicializado. Lo sabía la columnista de Reforma y lo sabe cualquier persona que conozca mínimamente principios de investigación judicial. La filtración presentada en el periódico Reforma no ofrece valor agregado; en cambio, perjudica la investigación, abre paso a la impunidad y golpea —una vez más, por si no fuera suficiente— a las víctimas. Generó ruido.

Más allá de la filtración queda espacio para la furia legítima. Hay preguntas y cuestionamientos que tienen que ser resueltos de manera urgente por la Fiscalía de la República, el espacio en el cual continúan recreándose las peores prácticas del autoritarismo en México.

Según información que a cuentagotas ha corrido en medios de comunicación, un Juez federal canceló la semana pasada 21 de las 83 órdenes de aprehensión anunciadas por Alejandro Encinas. La cancelación de las órdenes de aprehensión, 16 de las cuales apuntaba a elementos militares, sugiere el desplazamiento de la Unidad Especial de Investigación y Litigio (UEILCA) al frente del caso.

La UEILCA es la instancia creada en 2019 a petición de los padres y madres de los normalistas desaparecidos para investigar, perseguir y concluir los procesos relacionados al crimen. Al frente de ésta se encuentra Omar Gómez Trejo, antiguo Secretario técnico del GIEI y ex funcionario de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU, y quien ha puesto a disposición de los jueces decenas de miles de documentos, radiogramas, videos, mensajes, y bitácoras recuperadas en el transcurso de la investigación.

La cancelación de las órdenes de aprehensión y el desplazamiento de la UEILCA de la investigación del caso sugieren que la FGR —y las redes criminales que giran a su alrededor— continúan empeñadas en encubrir a los culpables. ¿Son también las responsables de la filtración de Reforma? Es imposible no hacerse la pregunta.

Ni el compromiso del Presidente López Obrador ni el actuar de Alejandro Encinas y Omar Gómez han sido suficientes para desarticular el Estado profundo que genera condiciones de impunidad. A dislocar ese Estado profundo, y no a desatar el ruido, debería estar enfocada la furia (e inteligencia) de este país. Ocho años deberían ser suficientes para aprender la lección.


1. Peniley Ramírez, “Ayotzinapa, el encubrimiento”, Reforma, 24 de septiembre de 2022.
2. Disponible aquí: http://www.comisionayotzinapa.segob.gob.mx/es/Comision_para_la_Verdad/Informe_Presidencia
3.Véase: Carlos A. Pérez Ricart, “Ayotzinapa: cuando las cosas se hacen bien”, Sin Embargo, 30 de agosto de 2022. Disponible en: https://www.sinembargo.mx/30-08-2022/4245487

Carlos A. Pérez Ricart
Carlos A. Pérez Ricart es Profesor Investigador del CIDE. Es uno de los integrantes de la Comisión para el Acceso a la Verdad y el Esclarecimiento Histórico (COVeH), 1965-1990. Tiene un doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad Libre de Berlín y una licenciatura en Relaciones Internacionales por El Colegio de México. Entre 2017 y 2020 fue docente e investigador posdoctoral en la Universidad de Oxford, Reino Unido.
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