Redacción/SinEmbargo

¿Y si Blake pierde con Hank?

07/06/2011 - 1:10 am

“La duplicidad del término por 48 horas más, evitará que los indiciados se sustraigan a la acción de la justicia mientras se deslinda su participación en la comisión del delito de delincuencia organizada”, soltó ayer la PGR para explicar por qué amplió a 98 horas el plazo para justificar la acción en contra de Jorge Hank Rhon. Zas. En pocas palabras: que el ex alcalde priista de Tijuana será acusado de asociación delictuosa y/o de estar vinculado a grupos criminales. ¿No se está metiendo, el gobierno federal, en camisa de once varas?¿No es una acusación muy, muy fuerte y tambaleante? ¿No se está pavimentando el camino hacia otro michoacanazo?

Si el gobierno federal pierde frente a Hank Rhon, perderá muy en serio. Una derrota que impactará en el proceso electoral de 2011 en Estado de México: el hoy detenido es miembro del grupo Atlacomulco aunque los defensores de oficio del gobierno federal digan lo contrario (la evidencia de su participación como capitán dentro del equipo que comanda Enrique Peña Nieto es mucha). Luego, por ende, impactará al proceso del 2012. Y las olas llegarán más lejos: si Jorge Hank, quien puede pagar a los mejores abogados de México, sale libre, será héroe en su tierra. Y será el candidato natural del PRI para Baja California en 2013. Zas, y triple Zas. ¿Y saben quién será el más grande perdedor en este escenario? Pues el secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora, quien queda desempleado en 2012 y pensaba emplearse en 2013. Se dice que Blake Mora operó el golpe a Hank. Y también se dice que desde hace mucho, mucho tiempo quiere ser gobernador y que nunca como hoy está cerca. Si la suerte, los abogados, las evidencias y Hank se lo permiten.

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Los tres principales partidos políticos en el Distrito Federal tienen un ligero problema: les han crecido los “indeseables”. Vea: en el PAN, Demetrio Sodi aparece en casi todas las encuestas electorales de la ciudad como un político muy bien conocido. En el PRD sucede lo mismo con Alejandra Barrales y en el PRI con Beatriz Paredes. Pero resulta que ninguno de los tres son los candidatos deseables de las dirigencias locales, de las nacionales o de los grupos políticos detrás de los precandidatos presidenciales más visibles.

Y no es que estos tres personajes estén peleados con las estructuras partidistas. Simplemente sucede que no son los que los grupos políticos más importantes quieren para la ciudad de México. En la izquierda, Marcelo Ebrard quiere que llegue Mario Delgado, no la Barrales, a pesar de que es su socia política. Andrés Manuel López Obrador igualmente trae otros candidatos. Al PAN no le hace gracia Sodi; no se le considera un político honesto y además, la candidatura del DF será premio de consolación para alguno de los que no alcancen la grande, la presidencial. El caso más dramático es el de Beatriz Paredes; la tlaxcalteca cayó de la gracia de Enrique Peña Nieto y de Humberto Moreira, quienes han dado muestras de que quieren más bien a María de los Ángeles Moreno. Sin embargo los tres (Paredes, Barrales y Sodi) se fortalecen en las encuestas. Bonito enredo.

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En privado, el presidente Felipe Calderón suele decir que quienes le reclaman su supuesta cercanía con Televisa deberían pensar que él recibió ya muy poderoso al monopolio de medios, y que no fue él quien, por ejemplo, le entregó al cierre de sexenio (el anterior, el de Vicente Fox) un paquete de concesiones para casas de apuestas. Pero los analistas dicen que esa excusa ya no es válida. Sostienen que con negarle a Telmex los derechos para hacer televisión, ha tomado, otra vez, partido. Los observadores dicen que los Azcárraga dieron un salto cuántico con el PAN en el poder. Que si papá Emilio fue “un soldado del PRI”, el junior es ahora “un general dentro del Estado”.

Lo que es un hecho es que entre los empresarios se dice que Calderón ha decidido cerrar el sexenio como lo comenzó: en abierta confrontación Carlos Slim Helú. Cada vez se escucha más seguido que es personal; que trae “atravesado” al hombre más rico del mundo. Algunos dicen que el juego del presidente es sumamente peligroso: Televisa, afirman, se ha decidido ya por Enrique Peña Nieto; y la otra cara de la moneda, el contrapeso en este país de monopolios, es Slim. Unos dice que si la maniobra no sale, el mandatario y su partido se quedarán como el perro de las dos tortas…

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