La oposición ha intentado instalar una narrativa tras la muerte de “El Mencho” que busca comparar la estrategia de seguridad de Claudia Sheinbaum con la de Felipe Calderón.
Ciudad de México, 24 de febrero (SinEmbargo).- El operativo federal que derivó en la detención y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", reactivó una vieja disputa política: la narrativa sobre la seguridad pública en México. Desde la oposición se ha intentado equiparar la actuación de la Presidenta Claudia Sheinbaum con la estrategia de Felipe Calderón. Daniela Barragán, Meme Yamel, Álvaro Delgado y Héctor Alejandro Quintanar sostuvieron que se trata de modelos profundamente distintos, tanto en su concepción como en su ejecución.
Daniela Barragán subrayó que la oposición ha caído en una incongruencia discursiva y señaló que quienes hoy critican a Sheinbaum por actuar con firmeza son los mismos que durante años reivindicaron el modelo de Felipe Calderón.
“Es bien contradictorio, porque hay muchos de estos que hoy andan diciendo, ‘Ay, se acabaron los abrazos.’ Porque se la pasan diciendo, ‘Ay, que regrese Calderón. Ay, que Calderón fue el mejor Presidente, que no lo valoramos cuando lo teníamos.’ Pero ahora que ven la calderonización, según ellos de la Presidenta Claudia Sánchez ya es como, ‘Ay, ya regresamos a los balazos.’ Entonces, si extrañan y creen que Felipe Calderón ha sido el mejor presidente de este país, pero alertan ahorita de las acciones que tiene Claudia Sheinbaum.”
Para Barragán, estas posturas responden más a una intención de deslegitimar que a un análisis serio de la política de seguridad.
“Son estas críticas sin sentido que se hacen a botepronto y que se hacen con el afán de querer ensuciar una operación que hasta el momento se puede calificar como exitosa. De entrada esta calderonización de Claudia Sheinbaum queda descartada porque lo que ellos quieren para seguir comentando, para seguir criticando es que también se alimente el morbo. Si estuviéramos viendo esta calderonización de Claudia Sheinbaum tendríamos a la presidenta exhibiendo el cadáver de Nemesio Oseguera Cervantes, exhibiendo a los detenidos como lo hacían Felipe Calderón y Genaro García Luna cada que había una detención”.
En el mismo sentido, Meme Yamel sostuvo que desde el primer momento del operativo comenzaron los cuestionamientos, particularmente desde sectores panistas, por la ausencia de un mensaje inmediato en cadena nacional o de imágenes que confirmaran el resultado del operativo. Para ella, esa exigencia revela una nostalgia por el espectáculo mediático de los años de la guerra contra el narcotráfico.
“Desde el primer momento en que se da el operativo empezamos a escuchar muchas voces, sobre todo panistas o simpatizantes con Calderón y demás cuestionar el por qué el gobierno federal no estaba no estaba saliendo a dar un comunicado nacional. Algunos periodistas incluso cuestionaban, ¿en dónde está el peritaje forense para confirmar que era ‘El Mencho’? Bueno, creo que la reacción que da el cártel Jalisco Nueva Generación te confirma muchas cosas, más allá que una fotografía o más allá que exhibir estas imágenes como estábamos acostumbradas justamente con Calderón”.

Meme agregó que el Gobierno federal optó por no convertir el hecho en un trofeo político, tal y como sucedía en los años de Calderón en el poder.:
“Lo que hace el Gobierno Federal no es hablar de un crédito, no es hablar de una medalla, no es hablar de la detención o el operativo para detener a ‘El Mencho’ que acaba con su vida, como si fuera un logro histórico. Lo venden como parte de la estrategia de seguridad, porque cuando el Gobierno Federal habló de abrazos no balazos desde Andrés Manuel López Obrador y la Presidenta fue muy clara en no a la impunidad. ¿Qué esperábamos entender por no impunidad? Solo hay un camino con ellos. No hay otro camino con los delincuentes cuando hablas de no impunidad, es detenerte. El hacerlo como lo hicieron es estrategia y es inteligencia y eso es algo que nunca se vio con Felipe Calderón.”
En tanto, Héctor Alejandro Quintanar contextualizó la política de “abrazos no balazos” como una apuesta de largo aliento, cuyo antecedente ubicó en la llamada “República amorosa” planteada por López Obrador en 2011. Recordó que desde entonces la propuesta fue objeto de burlas y descalificaciones.
“Esta política de abrazos no balazos, que significa esta atención de las causas, fue algo que tiene un antecedente que todos recordamos aquí, que es la famosa República Amorosa que propuso López Obrador en 2011 como precandidato en aquel momento de la coalición PRD, PT, Convergencia. Y desde ese momento la primera reacción a la propuesta de la República amorosa que se da el 7 de noviembre de 2011. Pero la reacción a la República amorosa fue simplemente una reacción visceral.”
Para Quintanar, la crítica y las burlas de la oposición a esta política se ha sostenido sobre una interpretación literal y simplista.
“Esta idiotez. La literalidad excesiva es una forma de estupidez y esta gente que sí piensa que de verdad significa darles abrazos a los delincuentes no tiene idea de lo que de lo que habla y omite este montón de evidencia que que tenemos de 2007 hasta 2018.”
A su juicio, la incomprensión también ignora la dimensión social de la estrategia implementada desde 2018: “Hay una pésima comprensión de la política de abrazos no balazos que ha derivado ya a partir de 2018 en esos programas de integración para jóvenes, que jóvenes construyendo el futuro, becas, oportunidades de trabajo, oportunidades de estudiar que desde luego es arrebatarle el posible ejército venidero a los grupos del del crimen organizado y la otra gran incomprensión es a la política de Calderón. Desde febrero de 2023 debe ya quedarnos claro. Calderón no militarizó al país, lo que hizo Calderón fue entregar el país al crimen organizado.”
Álvaro Delgado, por su parte, advirtió que aunque para algunos hablar de Calderón parezca un tema superado, el debate sigue vigente porque la oposición intenta reinstalar esa narrativa como modelo exitoso.
“Quizá retroceder a hace 20 años cuando se produce el fraude y llega Calderón a la presidencia, puede parecer ya un asunto muy remoto porque ya pasó el gobierno de Calderón y luego el de Enrique Peña Nieto y luego el de Andrés Manuel López Obrador y hablar todavía de Calderón este ya no es asunto válido. No, sí lo es porque al final de cuentas lo que busca la oposición al proyecto de la Cuarta Transformación es la reivindicación de una estrategia de guerra que ocurrió con Calderón y que con y que continuó con Enrique Peña Nieto y que era una estrategia que con Andrés Manuel López Obrador en 2018 buscaba justamente dejarla atrás y comenzar una nueva etapa para el país a partir de que a partir de no priorizar la visión policíaco-militar contra las conductas antisociales.”
Delgado sostuvo que el viraje hacia una política social sí tuvo efectos medibles: “Generar las condiciones para un cambio desde el punto de vista social, me parece que sí dieron resultados. Tan dieron resultados que nadie le puede regatear que en 6 años se hayan reducido tal cantidad de pobres, porque tuvo que ver con la educación, tuvo que ver con evitar el hambre, tuvo que ver también con generar las condiciones para el empleo.”
Finalmente, consideró que presentar la captura o muerte de un capo como eje central de la estrategia es, en realidad, una forma de minimizar el trasfondo político del golpe.
“Me parece que la línea discursiva de la derecha de retar como estrategia de Calderón la captura de un capo que urgía capturar vivo o muerto, porque eso mandó un mensaje de no impunidad, lo que busca es en realidad regatear lo que es un logro político. Nadie está diciendo que viene lo más complicado, que es el desmantelamiento de las estructuras para empezar, bélicas, del Cártel Jalisco Nueva Generación.”



