María Rivera

Psicópatas

12/03/2026 - 12:01 am

"Tarde o temprano, al mundo entero le quedará claro el costo de no haber enfrentado a Trump y a Netanyahu cuando aún estábamos a tiempo".

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe al Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la Casa Blanca el 29 de septiembre de 2025. Foto: Hu Yousong, Xinhua.

Y sucedió, como ya se anunciaba desde hace semanas. La decisión criminal de Netanyahu y Trump de atacar a Irán en un acto de guerra unilateral, violatoria de la legislación internacional, llevada a cabo al margen de las Naciones Unidas, mientras sostenían negociaciones pacíficas. 

No es de extrañar, querido lector. Netanyahu, un criminal de guerra requerido por la Corte Penal Internacional, y el Presidente de Estados Unidos llevaron a cabo el cruel genocidio de los palestinos en Gaza sin que nadie los detuviera. Destruyeron toda la infraestructura de la Franja, asesinaron a miles de niños, desplazaron a la población civil inerme y la sometieron a la hambruna, en fin, cometieron una y otra vez múltiples crímenes de guerra, impunemente. Crearon un campo de concentración frente a los ojos de todo el mundo, y no escondieron su nazismo rampante, porque así se llama: nazismo. El delirio nacionalista, supremacista y megalómano de dos psicópatas ha sumido al mundo en una noche trágica, que no hubiéramos podido imaginar más que como una ficción distópica e inverosímil. Piénsese nada más que el Presidente Trump, que acaba de asesinar al Ayatolá y a cientos de niñas en Irán en un horrendo crimen de guerra, se ve a sí mismo como merecedor del Premio de Nobel de la Paz y que, tras el berrinche de no recibirlo el año pasado, creó hace apenas unas semanas junto con locos como él, una organización internacional para expoliar la tierra de los palestinos asesinados, convirtiendo a Gaza en una Riviera de su propiedad… 

No importa ya si el Presidente de Estados Unidos es un loco, querido lector, ni su diagnóstico, como no importaba hace un siglo el diagnóstico de Hitler. Lo que importa es que es un peligroso criminal que no respeta la ley internacional ni el derecho, que asesina a personas sin juicio alguno, ya sea en embarcaciones en el mar Caribe, en Venezuela, en Gaza, en Minneapolis o en Irán de manera totalmente ilegal, es decir, criminal. Y sí, resulta que la famosa democracia norteamericana produjo esta monstruosidad que contradice todos sus valores, sometiendo a su país a conductas vergonzosas como el robo en descampado de otras naciones y el asesinato de niños. 

Yo no sé como el pueblo norteamericano podrá volver a blandir banderas humanitarias y de decencia cuando ha violado el derecho internacional al invadir Venezuela, secuestrar al Presidente Maduro y obligar, bajo amenaza de un ataque militar, al gobierno venezolano a entregar sus recursos. Les han quitado el petróleo y el oro, mientras su Presidenta encargada está amenazada de muerte por el gobierno norteamericano. Y es que Donald Trump ya sabe que la ONU no existe, para efectos prácticos, y que los demás países no se meterán a defender a nadie, así su población sea exterminada. La legislación internacional surgida tras la Segunda Guerra Mundial es ya letra muerta. La ley de la selva se ha impuesto en el orden internacional, bajo la más nociva Presidencia que hayan tenido los Estados Unidos recientemente y la criminal era de Netanyahu.

La guerra ilegal que Trump, llevado por Israel, ha desatado en Irán ha dejado ya miles muertos, entre ellos mujeres y niños y cientos de niñas de un colegio. Nuevos crímenes de guerra se están cometiendo en este preciso momento, querido lector, no sólo en Irán que padece el horror de ataques indiscriminados contra colegios, hospitales, y su infraestructura petrolera, sino en Gaza, que no ha dejado de ser atacada por Israel violando la supuesta paz y en el Líbano que ha sufrido los bombardeos en complejos residenciales a manos de Netanyahu, quien ha aprovechado la guerra en Irán para atacarlos, en la más espantosa impunidad. En menos de dos semanas Israel ha asesinado a 570 civiles y obligado a desplazarse a 750 mil personas para salvarse de los ataques.

Y es que la guerra ahora significa eso, querido lector, muerte y sufrimiento de la población civil. Una vez destrozado el derecho internacional, los psicópatas pueden bombardear lo que quieran. La población de Irán está siendo atacada, sin que haya mediado ninguna declaración de guerra, y sin que el país agresor, Estados Unidos, sufra ningún ataque en su territorio, porque Irán no está matando a sus ciudadanos, ni está bombardeando su infraestructura, ni está cometiendo crímenes de guerra. Se necesita estar en la completa bancarrota moral para no reconocer lo que ocurre en el mundo con el par de criminales que están incendiándolo, asesinando personas a voluntad, como cuando no existían ni las convenciones de guerra, ni la legislación internacional, ni los derechos humanos.

El retroceso civilizatorio es brutal, hay que decirlo, y por desgracia haberlo permitido abre la puerta para más guerras ilegales y ataques indiscriminados. Sabemos que Israel seguirá agrediendo y asesinando a los palestinos en donde estén para apropiarse de sus tierras y colonizarlas, y también a sus vecinos: su locura religiosa y su ideología neonazi, son un peligro para toda la región, hoy más que nunca.

Sabemos también que Trump apunta a Cuba y a México como sus próximos blancos. Las declaraciones que hizo recientemente, señalando a México como el epicentro de la violencia del narcotráfico y la burla de la Presidenta Sheinbaum, no dejan lugar a dudas: no respeta ni a México ni a su gobierno y cada vez parece más probable que decidirá llevar a cabo una operación militar en suelo mexicano. A diferencia de la guerra de Irán, que le será muy costosa internamente, un ataque sobre México podría darle dividendos. No en balde ha llevado a cabo todos los pasos legales para justificar internamente una acción militar contra los “terroristas” que producen “armas de destrucción masiva”, que así llaman a los narcotraficantes mexicanos y al fentanilo producido en México.  

Lamentablemente, en estos momentos ya sabemos que el Presidente de Estados Unidos no blofea: es en realidad un psicópata asesino capaz de cometer horrores como bombardear un colegio de niñas, hundir barcos y asesinar marineros iraníes desarmados, en la más pavorosa impunidad. Si es un loco o no, es lo de menos. Tarde o temprano, al mundo entero le quedará claro el costo de no haber enfrentado a Trump y a Netanyahu cuando aún estábamos a tiempo de detener la barbarie y el sufrimiento. Hoy parece ya demasiado tarde. 

María Rivera

María Rivera es poeta, ensayista, cocinera, polemista. Nació en la ciudad de México, en los años setenta, todavía bajo la dictadura perfecta. Defiende la causa feminista, la pacificación, y la liberta... Ver más

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