María Rivera

Teotihuacán

23/04/2026 - 12:01 am

"Hasta el lunes de esta semana absolutamente a nadie se le habría ocurrido que podía ser posible que alguien entrara armado a Teotihuacán".

Peritos de la Fiscalía del Estado de México trabajaron en la parte alta de la Pirámide de la Luna, ubicada en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, para recabar indicios del tiroteo que dejó como saldo de dos personas muertas. Foto: Axel Sánchez, Cuartoscuro

Qué desconcertante el ataque de turistas en Teotihuacán, querido lector. La verdad, en cuanto me enteré me pareció la cosa más extraña del mundo, incomprensible ¿Por qué alguien se subiría a la Pirámide la Luna para matar turistas? Al principio parecía inverosímil que algo así pudiera pasar en México y justo ahora, a unos meses del Mundial. En algún momento pensé que hasta podía ser político el móvil, no era difícil verlo así. Pero en cuanto comenzó a salir la información del hombre que asesinó a una turista canadiense e hirió a más de una decena, comenzaron a circular los videos de aterrorizados turistas que sometió como rehenes en las alturas de la pirámide, y se escuchaba su voz, comenzó a quedar claro que el asesino era un joven solitario y sumamente desequilibrado.

Posteriormente, estos días han salido informaciones de sus propias redes sociales que indican que Julio César Jasso Ramírez tenía simpatía por la ideología nazi y el fascismo. Al parecer, se decía de ascendencia española, lo que explicaría que en su frenesí violento impostara la voz y reprodujera el habla española mezclada con el habla mexicana. Pero, la verdad, querido lector, todo en esos audios es un batidillo semántico contradictorio e incomprensible: odiaba a los extranjeros, pero se sentía español, y al mismo tiempo reivindicaba, en su mente, a las pirámides… Una cosa delirante. Lo que no es oscuro y es claro como el agua, es el odio, la misoginia y el deseo de poder y control que experimentaba mientras cometía el crimen. Aterrador, por donde se le vea, lo que sufrieron hombres, mujeres y niños en la pirámide, sólo por visitar nuestro país. Aterrador si uno piensa que las Pirámides de Teotihuacán son una visita obligada para mexicanos y extranjeros y en cómo los mexicanos estamos ligados a nuestros sitios arqueológicos en los que vemos o veíamos todo menos un riesgo.

Ya las autoridades señalaron que su “inspiración” fue la tristemente famosa Masacre de Columbine, sucedida un mismo 20 de abril, pero de 1999 cuando Dylan Klebold y Eric Harris asesinaron a estudiantes a mansalva por puro odio y se suicidaron, en Colorado, Estados Unidos. Un fenómeno de violencia común en el país vecino, pero no en México, donde personas solitarias y por razones personales han asesinado personas indiscriminadamente. Trágicamente, esto ha sucedido en México ahora.

Esto hay que recalcarlo hoy porque muy rápidamente, a pocas horas del lamentable acontecimiento, algunos en las redes sociales comenzaron a utilizarlo para hacer guerra política de manera no sólo desvergonzada sino detestable, achacándole a la “narrativa del gobierno” la responsabilidad del ataque o achacándole el hecho a la inseguridad del país. Ni una cosa ni la otra, querido lector. Jasso planeó con mucha anticipación los hechos, invirtió en sus planes y estos no obedecían a nada más que a su universo mental desequilibrado. Y no es que no exista la inseguridad y la violencia, pero es evidente que el hecho sucedido en Teotihuacán es de otra naturaleza.

Lo que sí es verdad, es que existe un contexto de descomposición social donde una persona (presumiblemente fuera de los circuitos criminales) puede incubar durante años una fantasía multihomicida sin que haya sido detectado en su entorno familiar, escolar o laboral. El asesino no era un adolescente, ciertamente, pero según algunas declaraciones de quien lo conoció en la preparatoria, llevaba años exhibiendo una conducta preocupante (si es que estos dichos resultan ciertos). Sus redes sociales también señalan sus inclinaciones, ya que en las redes surgen grupos por las más diversas afinidades. Algunas de ellas reprobables y peligrosas, hay que decirlo, como algunos grupos de hombres jóvenes, misóginos y violentos. Las redes son un fenómeno que ha posibilitado la comunicación en todas las vías y en donde el anonimato posibilita la expresión de pulsiones antisociales que difícilmente se expresarían personalmente de la misma manera. Es todo un tema, querido lector, y un fenómeno de nuestros días que hay que enfrentar como sociedad. Por lo menos X antes Twitter es un espacio ideal para el odio, hay que decirlo ¿cuántas de las personas que diariamente se afilian a grupos que promueven el odio, cometerán crímenes? ¿cuántas personas no vacían en ellas el dolor por el aislamiento social que, paradójicamente, las mismas redes producen? ¿cuántos de ellos requerirían tratamiento psicológico y cuántos salirse de ese ambiente tóxico antes de que sea demasiado tarde?

Por lo pronto y afortunadamente este caso es una anomalía en el país. Sin embargo, para evitar que pueda repetirse, a partir de ahora el gobierno tendrá que cambiar las políticas de seguridad e implementar rigurosas revisiones a los visitantes en los sitios arqueológicos. No se habían necesitado porque hasta el lunes de esta semana absolutamente a nadie se le habría ocurrido que podía ser posible que alguien entrara armado a Teotihuacán, subiera a la Pirámide de la Luna para atacar turistas, niños y mujeres incluidas. Desgraciadamente, se le ocurrió a una persona que quiso emular a unos asesinos estadounidenses desalmados y que sentía un odio profundo por los otros y por sí mismo. Le costó la vida a una mujer canadiense que visitaba nuestro país, lo que es una tragedia.

Espero que los heridos, entre ellos un niño colombiano, se recuperen muy pronto de sus heridas y sepan que los mexicanos nos sentimos profundamente indignados por los ataques de que fueron víctimas.

María Rivera

María Rivera es poeta, ensayista, cocinera, polemista. Nació en la ciudad de México, en los años setenta, todavía bajo la dictadura perfecta. Defiende la causa feminista, la pacificación, y la liberta... Ver más

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