Ciudad de México, 18 de mayo (SinEmbargo).- Las acusaciones de injerencismo extranjero contra la Gobernadora María Eugenia Campos Galván escalaron tras la protesta realizada el fin de semana en Chihuahua. Ana Lilia Pérez, Alina Duarte, Alejandro Páez y José Hernández advirtieron en esta entrega de Versus que el estado se ha convertido en un punto de operación de intereses políticos y de seguridad ligados tanto a grupos nacionales como extranjeros.
Para el periodista Alejandro Páez, Chihuahua ha sido históricamente un estado atravesado por influencias externas, tanto del centro de México como de Estados Unidos, aunque con una fuerte tradición de autonomía política y resistencia social.
“Chihuahua ha tenido siempre influencia de afuera, del centro y del norte siempre. Y aún así ha tenido siempre una autonomía muy importante que le ha dado al estado de Chihuahua una soberanía muy particular”, señaló. “Chihuahua no es que se resista, se resiste a lo que es una injusticia y ahí levanta la voz”.
Páez sostuvo que la actual crisis política del estado no puede desligarse de la herencia de corrupción que dejó el exgobernador César Duarte Jáquez y acusó a Campos de proteger los intereses del exmandatario priista.
“Maru Campos, el PRIAN, o sea, su referente inmediato anterior es un ratero. Es Duarte, está preso por ratero. Ella le cubre las 50 propiedades que tiene Duarte en el extranjero, deja de litigar”, afirmó.
El periodista insistió en que las movilizaciones contra la Gobernadora deben mantenerse de forma permanente para evitar, dijo, que “la inercia” termine imponiéndose en Chihuahua. “Tienen que hacer una segunda manifestación y una tercera manifestación y una cuarta y una quinta y una sexta y una séptima y una octava y una novena y mantener el paso”, expresó.
A juicio de Páez, lo que está en juego va mucho más allá de la política estatal y se relaciona directamente con la defensa de la soberanía nacional frente a presuntas operaciones extranjeras.
“Es por los destinos de la nación, punto. No puede haber una puerta abierta para que se meta la CIA a México. No puede haber injerencismo, punto. Y tienen que estar metidos ahí”, declaró.

Por su parte, Ana Lilia Hernández consideró que el caso Chihuahua debe analizarse por separado debido a la gravedad de las acusaciones de intervención extranjera. “Yo creo que es distinto porque si lo metemos en el mismo costal, le quitamos el foco al tema del injerencismo que es muy grave, lo que representa para nuestro país”, dijo.
Hernández señaló que la protesta realizada en Chihuahua marcó el inicio de una nueva fase de confrontación política en el país y describió el caso como el “CIAgate” de Campos.
“Lo que vimos en Chihuahua, el CIAgate de María Eugenia Campos, es uno de los casos más graves de injerencismo abierto de un gobierno extranjero a través de su agencia, yo diría la más siniestra de sus agencias gubernamentales operando en nuestro país”, afirmó.
La analista explicó que, desde su perspectiva, la reacción del gobierno estatal frente a la protesta evidenció el uso del aparato gubernamental para intentar desactivar la movilización social.
“Anunciada la concentración que se llevaría a cabo en Chihuahua el día sábado, la Gobernadora panista, prianista, la de la nómina secreta de Duarte de Chihuahua, pues lo que hizo fue desplegar toda una operación de Estado”, acusó.
Según Hernández, las tácticas utilizadas recordaron los mecanismos de control político del viejo régimen priista. “Con esas artimañas del viejo PRI que el PAN después empieza a replicar y que dejan al descubierto ese maridaje entre el PRI y el PAN a través de estas tácticas de arder, sabotear una manifestación, se desplegaron en la entidad”, sostuvo.
En conferencia de prensa, nuestra Presidenta @A_MontielR evidenció los intentos del gobierno estatal por bloquear una manifestación pacífica y descalificar la fuerza del pueblo.
Además, reafirmó que nuestro Partido está comprometido con la defensa de la soberanía nacional y en… pic.twitter.com/zTEfvoDcMh
— Morena (@PartidoMorenaMx) May 18, 2026
Para Ana Lilia, el punto más delicado del caso es la presunta estructura de colaboración institucional con agencias estadounidenses. “Me parece que es un caso muy grave porque queda al descubierto con toda nitidez la injerencia de un gobierno extranjero”, dijo.
“Ella destina toda un área de su gobierno, una estructura gubernamental para que desde ahí despachen las agencias estadounidenses”, agregó.
En tanto, el monero José Hernández consideró que tanto el caso Chihuahua como la situación de violencia en Sinaloa muestran errores políticos que están siendo utilizados por oficialismo y oposición para confrontarse mutuamente.
“Son cosas que reflejan, no sé si llamarlo debilidades, pero sí errores de un lado y del otro que están aprovechando las dos partes para echárselo en cara al oponente”, comentó.
Sin embargo, Hernández subrayó que Chihuahua representa un asunto especialmente delicado por tratarse de soberanía nacional. “La situación en Chihuahua es algo importantísimo como lo es la soberanía nacional”, sostuvo.
El monero criticó particularmente la respuesta de la gobernadora frente a la movilización del sábado y acusó al gobierno estatal de intentar obstaculizar el traslado y la protesta de simpatizantes de Morena.
“Si hubieran sido agentes de la CIA los deja transitar sin ningún problema, pero como eran morenistas protestando, pues les puso todos los obstáculos posibles, les echó encima a toda la prensa, tapizó toda la ciudad, hizo todo el show”, afirmó.

Para Hernández, detrás de esa reacción existe además una ambición política personal de la mandataria estatal. “Sabe que se le está yendo de por medio algo que no sé quién le inoculó en la cabeza y que ella se lo creyó totalmente: que ella es presidenciable, que ella puede ser la próxima presidenta de este país”, ironizó.
Finalmente, la periodista Alina Duarte señaló que las protestas también reflejan el surgimiento de una nueva dirigencia política dentro de Morena y de los movimientos afines al oficialismo, una dirigencia que, dijo, busca pasar de la discusión ideológica a la acción política directa.
“Lo que vimos es una nueva dirigencia que también está pensando en que un partido tiene que servir para brindar ese rumbo, no solamente ideológico, sino sobre todo de acción en momentos tan críticos”, afirmó.
Duarte sostuvo que la gravedad de las acusaciones amerita consecuencias políticas y judiciales contra Campos. “Lo menos que podemos pedir es su destitución y que proceda también judicialmente lo que ha hecho Maru Campos, que pone en peligro a todo el país”, expresó.



