Jorge Alberto Gudiño Hernández
Multiplataforma
14/06/2026 - 12:01 am
"Incluso dentro de una misma competencia deportiva, a veces se tiene que estar suscrito a varias plataformas. Y eso, evidentemente, aumenta los costos".

En el Mundial del 86 pude ver todos los partidos que quise sin pagar un solo peso. Los transmitían por televisión abierta y era un asunto de cambiar de canal cuando dos juegos se disputaban al mismo tiempo. Hice lo mismo con muchos Juegos olímpicos y otros tantos mundiales. También, con partidos de la liga mexicana. A decir verdad, nunca he sido muy aficionado, pero, cuando se daba el caso de que mi interés empatara con el partido en cuestión, era cosa de cambiar de canal. Además, en mi casa no teníamos televisión por cable ni mucho menos.
Es cierto que, nunca como ahora, tenemos al alcance de unos cuantos clics contenido suficiente como para entretenernos el resto de nuestras vidas. Las plataformas de streaming ofrecen series, programas, eventos deportivos y películas que superan, con creces, el contenido al que teníamos acceso hace unos pocos años. Sin embargo, éstos tienen un costo. Y está bien. La suscripción mensual a una de esas plataformas cuesta menos de lo que habríamos gastado rentando películas en videoclubes y, más aún, nos permiten acceder a ellos en los momentos en los que más nos conviene.
El problema es que no se puede ver todo en un mismo sitio. Incluso dentro de una misma competencia deportiva, a veces se tiene que estar suscrito a varias plataformas. Y eso, evidentemente, aumenta los costos. Peor aún, basta con hacer cuentas simples para descubrir que, en realidad, el precio acumulado de diferentes suscripciones es mayor a lo que podemos aprovechar de éstas.
Ante la imposibilidad de contratar todos los servicios de streaming que queremos, muchos han optado por soluciones peculiares. Tengo amigos y conocidos que han contratado planes que les permiten ver lo que quieran, de cualquier plataforma, a partir de servicios de dudosa procedencia. Algunos mandan un mensaje a un número de teléfono y, después, pagan de forma anual o mensual a un proveedor que nadie sabe quién es, pero tiene todos los servicios liberados. Varios me han ofrecido el contacto.
No los he utilizado.
Me dedico a generar contenidos. Escribo novelas y he escrito guiones para series. Sé que el pago que me han hecho depende de los suscriptores y lo que mis conocidos me ofrecen es una forma sofisticada de piratería. Más allá del asunto legal, es incómodo pagar para que las plataformas no reciban otro pago. Si bien la oferta es atractiva, me resulta tan perniciosa como enterarme de que, en nuestro país, cerca de la mitad de los libros que se consumen están en plataformas de piratería.
Lo siento, no puedo. Aunque me parece que la industria de las plataformas de streaming se aprovecha de los usuarios, me queda claro que las producciones son caras y no me resulta atractivo escupir para arriba.
Así que no queda más que resignarse. A pagar por ver determinado partido o a no verlo. El abuso de ciertas plataformas es claro. Eso no justifica el que uno opte por la piratería. Al menos, yo no puedo. Seré multiplataforma o, lo más seguro pues no quiero pagar una más, me resignaré a consumir los contenidos que estén al alcance de mi presupuesto. Nada más.
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