Organizaciones No Gubernamentales han alertado sobre las inminentes amenazas que la contaminación ambiental supone para los habitantes de la CdMx y las causas que han provocado la implementación de medidas como el Hoy No Circula generalizado. De acuerdo con las asociaciones, el transporte es la causa central de la polución, por lo que la UNAM plantea cambios estructurales en ese sector y energías limpias para mitigar el problema.

Los capitalinos respiran el peor aire del que se tenga memoria en los últimos 14 años. Foto: Cuartoscuro.

Los capitalinos respiran el peor aire del que se haya tenido memoria en los últimos 14 años. Foto: Cuartoscuro.

Ciudad de México, 8 de abril (SinEmbargo).- Desde hace algunas semanas la capital mexicana se ha visto envuelta en un ambiente contaminado, prácticamente el aire que hoy se respira en la Ciudad de México es el peor del que se tenga memoria desde los últimos 14 años.

Organizaciones no gubernamentales como El Poder del Consumidor, Greenpeace, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), entre otras, han alertado sobre las inminentes amenazas que esta polución supone para los habitantes de la metrópoli y las causas que han provocado la implementación de medidas como el Hoy No Circula generalizado. La causa principal, de acuerdo con las ONGs, se inclina hacia el transporte.

Por esta razón y con el objetivo de responder a la demanda de movilidad en la zona metropolitana de la Ciudad de México, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “se requiere un cambio estructural en el transporte público, que implica una fuerte inversión económica y en la cultura del ciudadano”, señaló Antonio Suárez Bonilla, académico de la Facultad de Arquitectura (FA).

En la capital, el 70 por ciento de la población se mueve en transporte público de baja calidad. “Su potencial es enorme, principalmente por la cantidad de personas que traslada a diario. Sin embargo, para que más gente deje el automóvil y recurra a esta opción, es indispensable no sólo un cambio cultural, sino también un medio de transporte adecuado”, continuó.

Al igual que las asociaciones civiles, la universidad destacó que es necesario aumentar el número de unidades de transporte y mejorar la calidad del que ya existe. El experto opinó que debería crearse algo similar a la Ruta 100, organismo que en su momento, dijo, llegó a ser una excelente opción de traslado. Asimismo planteó que las estaciones del Metro deben ser más accesibles y el tiempo de espera entre un tren y otro tiene que disminuir.

Al tocar el tema del Metrobús –sistema creado hace una década– Suárez reconoció que es un buen medio de transporte porque traslada a un número considerable de usuarios, sin embargo, criticó que esta red compite con el Metro al correr de forma paralela a las líneas de este transporte, en lugar de alimentarlo.

Se dice que la población debe movilizarse en transporte colectivo, pero también sabemos que es insuficiente y en ese sentido debemos empezar a realizar acciones, como ciudad, mucho más audaces y de largo plazo, dijo por su parte Mireya Ímaz Gispert, directora del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad, de la UNAM.

“Por ejemplo, existen medidas que hemos aplazado, como el hecho de que todas las gasolineras deberían contar con un sistema de recuperación de vapores en los dispensadores, porque los compuestos volátiles orgánicos que desprenden son precursores de ozono”, comentó.

Otro gran tema, resaltó, son los transportes de carga y de servicios, que también impactan en la concentración de emisiones.

La población está consciente de la magnitud de este problema porque lo está viviendo, “lo que no está bien es echarle la responsabilidad completa a un sector, porque las autoridades también están involucradas”.

El auto aún representa un nivel de confort superior al del transporte público. Foto: Cuartoscuro.

El auto aún representa un nivel de confort superior al del transporte público. Foto: Cuartoscuro.

Uno de los principales aspectos que podrían solucionar la movilidad en la urbe sería el estímulo de un programa nacional de vivienda accesible y asequible en centros urbanos, que evite la especulación inmobiliaria y permita acercar a la población a sus centros de trabajo, recomendó Suárez.

El universitario urgió a generar un cambio cultural basado en el bienestar; es decir, dejar el automóvil, que resulta un medio caro y con muchos problemas. No obstante, aún representa un nivel de confort superior al del transporte público.

Se debe entender que la manera de trasladar personas, bienes y servicios como se hace desde mediados del siglo XX, es decir, en automóvil, no sólo ha modificado la forma en que producimos, aprendemos y hasta el modo de consumo, sino que también tiene un efecto sobre el gasto energético.

Además, viajar desde lejos para llegar a los centros laborales se traduce en emisión de gases contaminantes a la atmósfera. “El parque vehicular es altísimo y en crecimiento, y mientras más se expande la zona metropolitana, hay más autos”.

Suárez Bonilla destacó que otra medida para solucionar los problemas actuales sería generar comunidades de movilidad, es decir, compartir los autos. “Es una forma de coordinar los recursos para hacerlos más eficientes”.

El endurecimiento del Hoy No Circula provocó que las estaciones del Metro y Metrobús con mayor afluencia lucieran colapasadas. Foto: Cuartoscuro.

El endurecimiento del Hoy No Circula provocó que las estaciones del Metro y Metrobús con mayor afluencia lucieran colapasadas. Foto: Cuartoscuro.

ENERGÍAS LIMPIAS, ALTERNATIVA A LA CONTAMINACIÓN

Ante la situación, la máxima casa de estudios propone el desarrollo de energías limpias y la promoción de grupos multidisciplinarios enfocados a atacar el problema de la contaminación ambiental.

La presencia de grupos científicos multidisciplinarios integrados por físicos, químicos, biólogos, ambientalistas, urbanistas e ingenieros, entre otros, son indispensables para desarrollar estrategias efectivas a partir de investigaciones académicas serias, afirmó Mireya Ímaz.

¿CÓMO MANTENERSE A SALVO?

Para enfrentar las condiciones ambientales que prevalecen en la Ciudad de México y en caso de contingencia atmosférica, académicos del Centro de Ciencias de la Atmósfera, de la UNAM, recomiendan que los niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios y cardiovasculares permanezcan en interiores en las horas de máxima concentración.

Las personas que sufren de enfermedades crónicas deben continuar con sus medicamentos y en caso de presentar malestares diferentes es necesario que acudan con un especialista.

Para la población en general, la universidad aconsejó, mediante un comunicado, que durante la permanencia de los elevados índices de ozono que se presentan de las 13:00 a las 19:00 horas es indispensable mantenerse hidratados, sobre todo niños y adultos mayores.

Además, sugieren evitar actividades deportivas, recreativas u otras al aire libre, así como abstenerse de realizar esfuerzos vigorosos en el exterior, y –en la medida de lo posible– mantenerse el mayor tiempo posible en ambientes cerrados y no fumar, ni exponerse a humo de cigarro en estos espacios.

Los especialistas advirtieron que los peligros asociados a las altas concentraciones de ozono son: irritación en vías respiratorias, riesgo de activación de ataques de asma.

Foto: Cuartoscuro.

La UNAM implementa sistemas gratuitos de movilidad. Foto: Cuartoscuro.

LA UNAM PONE EL EJEMPLO

Como parte de las acciones para mitigar la contaminación, en las instalaciones de la UNAM se implementaron sistemas gratuitos de movilidad de la población universitaria como Pumabús, Bicipuma y el transporte foráneo hacia Ciudad Universitaria.

Asimismo, los universitarios han buscado transitar hacia el uso de otras energías más sustentables como la solar, que se emplea para la alberca o para alumbrar zonas como la Coordinación de la Investigación Científica.

Ímaz añadió que se ha planteado para la Ciudad de México el diseño y realización de azoteas verdes asociadas a huertos para autoconsumo o la cosecha de agua de lluvia. “Probablemente estas medidas aisladas no tengan un gran impacto en la mejora de la calidad del aire, pero si dejamos de pensar en estrategias macro y actuamos como colectividad, en beneficio de nosotros como personas, podremos cambiar el rostro de nuestra urbe”, concluyó.