Parques Nacionales, bosques lluviosos o playazos increíbles donde desovan las tortugas para un viaje al centro de la biodiversidad.

Por Viajar Ahora

Ciudad de México, 10 de noviembre (SinEmbargo/ElDiario.es).– Con un 0.03 por ciento de la superficie del planeta, Costa Rica concentra un 6 por ciento de la biodiversidad del planeta. “Pura Vida” dice el lema turístico del país y es verdad. Pura Vida por todos lados. Las distancias son pequeñas lo que facilita mucho moverse de un lado a otro (ideal si te atreves a alquilar un coche que es, sin duda alguna, la mejor manera para descubrir las maravillas del país por tu propia cuenta) aunque las carreteras no permiten darse demasiadas alegrías (la velocidad máxima permitida oscila entre los 80 y los 90 kilómetros por hora y sea necesario optar por el todo terreno. Con quince días es suficiente, aunque tres semanas o cuatro semanas es el periodo perfecto para darse el lujo de dedicar cuatro o cinco jornadas al puro placer de la playa.

Lo mejor de Costa Rica es su apabullante naturaleza. En esta pequeña guía de destinos imprescindibles te damos las claves para que prepares tu viaje al país. ¿Y cuándo es mejor ir? Las temperaturas son estables a lo largo del año (entre 25 y 30 grados) pero los meses más lluviosos (y aquí llueve mucho) son de Diciembre a Abril aunque hay multitud de diferencias regionales

SAN JOSÉ 

Edificio de Correos y Telégrafos de Costa Rica. Foto: Wikimedia Commons

Lo normal es empezar y terminar el viaje en la capital del país, San José. La ciudad no es demasiado atractiva y no posee un casco colonial al uso de otras grandes urbes latinoamericanas. Pero también tiene cosas que ver y que disfrutar, además de ser una buena forma de empezar a comprender lo que va a suponer el resto del viaje. La Plaza de la Abolición del Ejército –que nombre más bonito- y el Parque Central, junto a la Catedral Metropolitana , son el eje sobre el que se organiza en pequeño casco histórico de San José; un centro relativamente moderno ya que no hay nada anterior a las primeras décadas del XIX. Aún así, edificios como el Teatro Nacional o la propia catedral. Si te interesan las culturas precolombinas no puedes dejar de ir al Museo del Jade, que atesora una impresionante colección arqueológica, y al impresionante Museo del Oro Precolombino . Otros lugares de interés son el Barrio Chino y el Spirogyra Butterfly Garden , un curioso zoo dedicado a las mariposas del bosque lluvioso local. Para salir de marcha las mejores opciones son los locales del Centro Comercial El Pueblo y los exclusivos clubes del barrio de Escazú, con el Club Rouge a la cabeza. A 16 kilómetros de San José se localiza la ciudad de Cartago, que cuenta con un interesante casco histórico colonial.

CATARATAS DE LA PAZ Y VOLCÁN POÁS

Situadas a apenas 51 kilómetros de la capital San José, las Cataratas de La Paz son una de las atracciones naturales más visitadas de Costa Rica. En este lugar, el Río La Paz Abandona las alturas del entorno del Volcán Poás a través de cuatro saltos de agua que conducen el agua hacia el corazón del bosque lluvioso. El más famoso de estos pequeños escalones de aguas estruendosas, la Catarata de La Paz, se puede ver desde la carretera, pero para visitar las otras tres cataratas hay que ingresar al La Paz Waterfall Gardens un parque privado habilitado para la visita con un sendero autoguiado de 3.5 kilómetros en el que además de los saltos de agua podemos ver algunas de las maravillas naturales del bosque húmedo costarricense incluidas las famosas ranitas de colores (como la famosa rana de hoja de ojos rojos), bichos de toda ralea, mariposas y todos los colibríes que puedas imaginar. Merece la pena la visita.

La excursión hasta las Cataratas de La Paz suele completarse con la ascensión al Parque Nacional del Volcán Poás , uno de los lugares más bonitos e inquietantes del país. El Poás sigue activo pero puede subirse hasta el borde de su inmenso cráter, uno de los más grandes del mundo. Este imponente lugar forma parte de la dorsal centroamericana y es, también, refugio de una imponente colección de flora y fauna local. Los bosques que rodean al cráter, y los alrededores de la Laguna Botos son, por ejemplo, un buen lugar para ver orquídeas salvajes. Una red de senderos permite explorar sin mucho esfuerzo los principales atractivos del parque. Una de las mejores experiencias que tuvimos en Costa Rica.

PARQUE NACIONAL TORTUGUERO

Ocupa el extremo nororiental del país, justo en la frontera con Nicaragua y sobre la costa del Mar Caribe. Este lugar es uno de los puntos calientes de la biodiversidad a nivel global . Las playas de Tortuguero son uno de los mejores lugares para el desove de varias especies de tortugas marinas, de entre las que destaca la Tortuga Laúd –la más grande del mundo- y también la antesala de una increíble porción de bosque lluvioso perfectamente conservado en el que hay una increíble variedad de fauna y flora. Para los amantes de la naturaleza en su estado más puro es de los mejores lugares del planeta aunque sólo puede visitarse el 1 por ciento del parque. En las playas abundan las tortugas; en los canales se encuentran las mayores poblaciones de manatíes del mundo y caimanes; bosque adentro la cantidad de especies se multiplica aunque los grandes felinos americanos son las estrellas. Jaguares y pumas reinan en una jungla repleta de animales dónde no es difícil ver venados, perezosos, multitud de monos e infinidad de aves y reptiles. Lo ideal es pasar aquí al menos tres días.

PENÍNSULA DE NICOYA

Las ruinas de la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Ujarrás. Foto: Wikimedia Commons

Es uno de los destinos más populares del país y también un mito entre los amantes de la vida sana y natural. Esto es zona azul; esto es, una de las regiones del mundo dónde la gente alcanza con facilidad los 100 años de edad. Aquí la naturaleza, que regala increíbles playas y bosques, se combina con un estilo de vida tranquilo y relajado haciendo posible el regalo de la longevidad. Esta filosofía de vida se ha trasladado al turismo que aquí se convierte en una industria sostenible a la que se adhieren las pequeñas empresas turísticas y los grandes resorts que se han construido en las espectaculares playas de la zona. La población que le da nombre a la península, Nicoya, es un pequeño pueblo colonial dónde se encuentra el edificio colonial más antiguo del país, la Iglesia de San Blas. Pero la mayoría de los viajeros que llegan hasta aquí lo hacen buscando las playas. Como las que se encuentran en los alrededores de Malpaís y la Reserva Natural de Cabo Blanco. En esta parte del país florecen las ‘ecoaledas’ como la de Santa Teresa, refugio de los últimos hippies que han encontrado aquí un verdadero paraíso. Un par de días por estos lares sirven para desconectarse literalmente del mundo. Otro lugar especial de Nicoya es la Playa del Ostional, dónde, si tienes suerte, puedes ver a cientos de tortugas marinas desovando.

VOLCÁN DEL ARENAL, LAS CATARATAS DE LA FORTUNA Y MONTEVERDE

El Volcán del Arenal es otro de esos lugares que no deben faltar en un viaje a Costa Rica. El Arenal es un volcán perfecto; o al menos encaja con la idea de volcán que tenemos desde pequeños. Un cono perfecto que horada las nubes con sus más de mil 600 metros de altura y que aún está activo. Desde la entrada al Parque Nacional hay varios senderos autoguiados que te permiten acercarte un poco a la cumbre. Lo normal es hacer noche en La Fortuna y aprovechar la excursión para ver La Catarata La Fortuna y, de paso, darse un baño (para llegar a la laguna hay que bajar 500 escalones).

Otro clásico cercano al Volcán del Arenal es Monteverde, una pequeña localidad situada justo en medio de una impresionante masa de bosque lluvioso prácticamente intacto. Aquí se concentra el 2.5 por ciento de la riqueza natural del mundo y sólo aquí pueden verse más de la mitad de las especies vegetales y animales que se encuentran en Costa Rica, incluyendo más de un tercio de las orquídeas. La principal atracción del lugar son los puentes colgantes que permiten caminar sobre las copas de los árboles (en dónde puedes ver una cantidad brutal de animales) y las tirolinas entre los troncos. Merece la pena. Monteverde también se ha convertido, en los últimos años, en un centro gastronómico en auge.

PARQUE NACIONAL MANUEL ANTONIO

Segunda playa dentro del parque, en Quepos. Foto: Wikimedia Commons

Lo único malo de este lugar increíble es la cantidad de gente que hay por todos lados. Pero no es de extrañar y, al final, uno llega a la conclusión de que también forma parte de la masa. Junto a Manuel Antonio hay un puerto deportivo, una playa turística al uso y una gran cantidad de villas y casas; pero cuando entras al Parque Nacional todo se transforma para ofrecerte uno de los trozos de costa más bonitos ya no sólo de Costa Rica, sino del Pacífico centroamericano. Y a parte de playas alucinantes, en este lugar se encuentra una de las mayores poblaciones de monos titís de la región. El parque abre sus puertas a las 7.00 por lo que conviene llegar temprano para disfrutar de las playas y de los senderos sin las aglomeraciones del medio día y la tarde. Una buena opción para explorar esta parte del litoral es alojarse al menos dos noches en Quepos.

PARQUE NACIONAL DE CORCOVADO

Lo mejor para el final. Es difícil llegar y por eso no hay nadie. Así como te decimos: nadie. Y eso que este lugar es el que más biodiversidad tiene de todo el mundo; incluido el Amazonas entero. Es una auténtica pasada. Aquí encuentras una cantidad de animales brutal, pero lo que más nos sorprendió fue la cantidad de guacamayos que hay. Bólidos aéreos rojos que te pasan rozando la cabeza. El Parque Nacional cuenta con carreteras de tierra y una completa red de senderos. El contrapunto playero está en Bahía Drake, otro de los muchos paraísos de Costa Rica dónde hay una pequeña oferta turística y una muy buena playa dónde las palmeras llegan a la orilla del mar.

PLAYA DE CAHUITA

Nos vamos a la costa caribeña para encontrar uno de esos lugares que casan a la perfección con la idea que todos tenemos del paraíso. A pocos kilómetros de la frontera con Panamá el pequeño pueblo de Cahuita da acceso a una cadena de playas alucinantes con palmeras y manglares y a otra buena porción de bosque húmedo en la que, como sucede en el resto del país, la vida rebosa por todos lados. Un lugar especial que, en los últimos tiempos, ha atraído la atención de auténticos rastafaris que se han mezclado con la población local de pescadores creando un ambiente especial. Un clima muy tico, como se llaman a sí mismos los costarricenses. Un lugar con vida. Con Pura Vida.

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