México, 15 Jun. (Notimex).- La migración de México a Estados Unidos ya no sólo obedece a razones económicas sino también a familiares, y esa modificación de patrones puede influir en el flujo de las remesas, comentó la economista Graciela Teruel.

La académica del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana (UIA) y especialista en evaluación de programas sociales y medición de pobreza, destacó que estas transformaciones pueden influir más en el flujo de las remesas que en el tipo de cambio o la inflación.

Expuso que lejos de sostener que la migración tiene un efecto perverso en el país receptor, lo que hay que analizar es el efecto positivo del trabajo de los migrantes en Estados Unidos y cómo se modificaron los patrones.

El migrante que se fue hace años ahora está llevando o ha llevado a su hermano o a sus padres y eso implica que deje de enviar recursos a México, comentó la académica, quien también mencionó los aspectos positivos de la migración hacia el país vecino del norte.

Uno de los argumentos negativos sobre la migración, refirió, es que los migrantes desplazan a los nativos de los empleos y fuerzan la reducción salarial, pero estudios de instituciones financieras explicaron que por la diferencia en la calificación de la mano de obra entre migrantes y nativos, aquellos no desplazan a estos.

Teruel Belismelis argumentó que otro de los beneficios que reciben los países receptores es que emplean a la migración para resolver o mitigar el problema de seguridad social, en caso de que tengan un porcentaje alto de personas en edad de recibir pensión.

Muchas veces el impuesto del migrante para el país receptor es neto, porque no goza de ninguna prestación social; ese es un beneficio que ayuda en el crecimiento del país y es algo del que pocas veces se habla, puntualizó la académica.