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Sergio Saldaña Zorrilla

28/02/2017 - 12:00 am

10 propuestas de desarrollo para Chiapas

Desde niño y hasta hoy, no he dejado de escuchar las mismas frases demagógicas de todos los gobernadores que han pasado por Chiapas, tales como “la pobreza en Chiapas es insultante”, “Como estrategia central fomentaremos la producción para reducir la pobreza”[1], “vamos a erradicar la pobreza extrema de manera efectiva”[2], “Vamos a mantener a Chiapas […]

Es importante señalar todo lo anterior no sólo para hacer un esclarecimiento histórico del porqué hemos caído en tan indignante situación en Chiapas. Foto: Cuartoscuro.

Desde niño y hasta hoy, no he dejado de escuchar las mismas frases demagógicas de todos los gobernadores que han pasado por Chiapas, tales como “la pobreza en Chiapas es insultante”, “Como estrategia central fomentaremos la producción para reducir la pobreza”[1], “vamos a erradicar la pobreza extrema de manera efectiva”[2], “Vamos a mantener a Chiapas en el camino de la lucha frontal contra la pobreza”[3] y demás frases que hoy ya suenan a charlatanería. Digo charlatanería porque ninguno de los gobiernos del estado de los últimos 30 años ha reducido la pobreza. Mientras que en 1990, el 75 por ciento de los chiapanecos vivía en condiciones de pobreza de patrimonio, para 2014 se elevó al 78 por ciento (CONEVAL 2016) –y la cifra ronda el 85% si contamos a los pobres que han emigrado.

Además, desde los gobiernos populistas de Manuel Velasco Suárez (1971-1976), Jorge de la Vega Domínguez (1977) y Juan Sabines Gutiérrez (1979-1982), así como de los gobiernos oscuros de Absalón Castellanos Domínguez (1982-1988) y de Patrocinio González Garrido (1988-1994), los indígenas han sido infantilizados y desde entonces los candidatos a Gobernador y gobernadores electos suelen repetir mecánicamente las mismas frases, tales como: “El problema indigenista en Chiapas es lacerante, indignante…”[4]. Sin embargo, ningún gobierno ha hecho algo sustantivo en la materia; su intervención se ha reducido a regalarles dinero a líderes indígenas, a utilizarlos como sus clientes electorales, a comprar su complicidad para talar bosques y selvas, etc., pero nunca se han dedicado a modificar los determinantes estructurales de su pobreza.

Por su parte, la economía chiapaneca en general, se ha desmantelado básicamente por la caída de los precios promedio de sus principales productos: los agropecuarios. En esto, la responsabilidad de la clase política chiapaneca es enorme. Las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) comenzaron en 1991. Desde entonces estaba clarísimo que una desgravación arancelaria con los Estados Unidos de América (EUA) y Canadá haría tronar inmediatamente a los pequeños productores agrícolas y ganaderos, los cuales habían sido la base de la economía y el empleo en Chiapas. En lugar de que los diputados, senadores y el Gobernador en turno (Patrocinio González Garrido) se opusieran a la firma del TLCAN, se comportaron sumisos cual lacayo feudal, se limitaron a levantar la mano y a adular al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari por semejante decisión en contra de estados como Chiapas. Pero los legisladores y gobernadores de los sexenios siguientes y hasta el día de hoy tampoco han hecho intento alguno para remediar las cosas en el estado. Gobernadores como Roberto Albores Guillén y Julio César Ruíz Ferro se limitaron a recibir los raudales de dinero que, derivado de la rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional de 1994, enviaba la federación a Chiapas, en una especie de compra de complicidades de líderes locales y de una clase política chiapaneca muy –pero muy- corrupta y carente de visión de largo plazo.

Retirarse de la política es lo más sensato que pueden hacer los exgobernadores y demás políticos que nos llevaron a donde hoy estamos.

Es importante señalar todo lo anterior no sólo para hacer un esclarecimiento histórico del porqué hemos caído en tan indignante situación en Chiapas –y por qué se tiene que ir la actual clase política chiapaneca-, sino también es importante señalarlo para aprender de esos errores y encontrar soluciones, como las que a continuación propongo. Necesitamos:

  1. Crear las condiciones favorables para la generación y prosperidad de empresas privadas No puede ser que la economía de Chiapas dependa en tan grande medida del presupuesto gubernamental. No puede ser que las pláticas de las personas de prácticamente todos los sectores sociales del estado se centren en especular sobre quién será el próximo Gobernador, o de si alguien es amigo del secretario fulanito para ver si los coloca en alguna chamba, etc. Este fenómeno de dependencia del gobierno para obtener empleo o hacer negocios no es tan fuerte en otros estados de la república, como Jalisco, Nuevo León, Guanajuato, etc., pues en esos estados existe una iniciativa privada que si bien, como en todo el mundo, no es independiente del gobierno, pero al menos sí es capaz de generar ingresos, empleos y oportunidades para las mayorías. En Chiapas urge fortalecer la iniciativa privada.
  2. Aumentar la productividad. Esto depende en gran medida de la disposición de personal cualificado y de tecnología. Por ello se debe trabajar mucho en: i) la mejora de la calidad de la educación en el estado: romper con las mafias de funcionarios y sindicatos que tienen sumida en la mediocridad al sistema educativo chiapaneco, así como; ii) financiar el desarrollo tecnológico desde las universidades y aplicar sistemas productivos de punta acompañado con un plan de capacitación especialmente dirigido a productores existentes.
  3. Análisis de precios. Se necesita elaborar una matriz de precios nacionales e internacionales para facilitar la comercialización de la producción estatal, tal que internalice costos de flete y seguro, y lleve a la maximización de las ganancias empresariales. Dicha matriz debe hacerse pública e incluso montarse en una plataforma de acceso público, tal que sirva de apoyo a ejidatarios, cooperativas, cámaras empresariales y productores independientes.
  4. Estimular el cooperativismo. Un problema histórico de las economías predominantemente agropecuarias es la atomización de la producción. Ello ha impedido que las unidades productivas operen con economías de escala, lo cual, al reiterarse, lleva a una ineficiencia económica estructural. Por ello, las cooperativas son la alternativa lógica. El cooperativismo es la base de la agricultura en los países desarrollados de la Unión Europea. Simplemente, en Alemania, Austria y Suiza, cerca del 75% del valor de la producción agropecuaria procede de cooperativas de producción, cuyos socios tienen una calidad de vida incluso muy por encima del empresario promedio.
  5. Acelerar la salida de México del TLCAN. Cada día que transcurre del TLCAN es un día más de pobreza para Chiapas. Es cierto que tenemos que aspirar a que Chiapas se industrialice y diversifique su economía, pero también es cierto que tenemos que ser realistas: en el corto y mediano plazo, aún tendremos que arreglárnosla con lo que son actualmente nuestras vocaciones predominantes: agricultura y ganadería (y turismo, claro está, punto siguiente). Por ello, tenemos que presionar fuertemente porque se impongan aranceles a las importaciones de bienes agropecuarios a fin de que recuperemos los estímulos de precios para reactivar el sector agropecuario del estado.
  6. Tecnificar el sector agropecuario. Actualmente, comer en un restaurante promedio de una ciudad de Chiapas es comparativamente más caro que en la Ciudad de México. Lo anterior se debe a una mayor disponibilidad de alimentos en el centro del país debido a su mayor cercanía con centros de producción agropecuaria tecnificados. En Chiapas tenemos el peor de los mundos en la materia: baja tecnificación agropecuaria, lejanía geográfica de los centros de mayor productividad agropecuaria y decreciente oferta agropecuaria.
  7. Invertir en infraestructura del transporte. No todo son carreteras. El transporte carretero, después del aéreo, es el más caro para el comercio (medido en costos de tonelada/kilómetro). El transporte más barato es el pluvial[5]. Por eso debemos hacer navegables los principales ríos del estado. Ello requiere que antes se emprendan las labores de desazolve de las presas La Angostura, Malpaso y Chicoasén así como la construcción de un sistema de exclusas para bordear las respectivas cortinas de las presas hidroeléctricas. El sistema de exclusas de navegación por el Río Danubio y sus presas en Austria es un claro referente tecnológico. También debe hacerse más eficiente la operación de Puerto Chiapas así como modernizar el ferrocarril. Lo anterior requerirá la participación del gobierno federal, pues es la principal autoridad competente.
  8. Medio ambiente y turismo. Tenemos que preservar la riqueza natural que aún nos queda. Los gobiernos anteriores y el actual han depredado terriblemente nuestras selvas, bosques y costas. Simplemente, en 1976 la extensión de la selva lacandona era de 2 millones de hectáreas; hoy es de 300 mil. El aprovechamiento forestal no es tan malo en sí; pero es muy malo cuando se efectúa sin esquemas vigilados y supervisados de sustentabilidad. Con la complicidad de los tres órdenes de gobierno, durante los últimos 15 años se ha permitido la minería devastadora de la Sierra Madre de Chiapas y de la reserva de la biósfera de La Encrucijada. Por su parte, el turismo en Chiapas se ha visto afectado por lo anterior así como por la falta de seguridad. Viajar de un centro turístico a otro en el estado puede ser una verdadera aventura pero de vida o muerte, como se señala en el siguiente punto.
  9. Estado de derecho. Actualmente, si uno viaja de Ocosingo a San Cristóbal de las Casas puede ser víctima de extorsión por parte de habitantes de algunas de las comunidades que se encuentran a lo largo de la carretera. Desde hace décadas, clanes de extorsionadores-asesinos mandan en estas zonas, quienes cobran entre 200 y 500 pesos por transitar por ahí, so pena de linchamiento. Lo mismo pasa si alguien choca su auto ahí o atropella por accidente una gallina. Usos y costumbres bienvenidos, el asesinato, secuestro y extorsión nunca.
  10. Democracia y combate a la corrupción. Chiapas también tiene un enorme déficit de representación democrática. Si los chiapanecos estuvieran representados en al menos el poder legislativo, no habrían pasado la serie de leyes y disposiciones tan dañinas de los últimos 40 años. Ello ha abierto la puerta a la corrupción, que en estos momentos ya está desatada y ha rebasado todos los límites del cinismo (es práctica común que los funcionarios del estado exijan como comisión [moche] entre el 20 y hasta 50 por ciento de los recursos para la construcción de obra pública).

Hoy Chiapas necesita romper con su pasado; un pasado de poca profesionalización y de mucho abuso del servicio público. Necesitamos romper con las inercias. Parece nos han hipnotizado para aceptar que otros nos escojan a nuestros legisladores y demás miembros del gobierno, nombrando a personas de bajísima calidad moral y muy a modo del Gobernador y del Presidente de la república a fin de renovar el pacto de impunidad que como un cáncer nos mantiene en el subdesarrollo. En todo México necesitamos un cambio profundo en los tres niveles de gobierno, así como una ruptura aún más de fondo en el caso de Chiapas.

@SergioSaldanaZ

[1] Discurso de Pablo Salazar Mendiguchía en su toma de posesión como Gobernador de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, 8 de diciembre de 2000. http://chiapas.laneta.org/noticias/001208pablo.htm

[2] Discurso del Sexto informe de gobierno de Juan Sabines Guerrero. En: Villafuerte-Solís, Daniel (2015). Crisis rural, pobreza y hambre en Chiapas. Revista Liminar, Vol. 13, No.1. ISSN 1665-8027. San Cristóbal de las Casas .

[3] Discurso pronunciado por Manuel Velasco Coello ante el Congreso del estado de Chiapas http://www.icosochiapas.gob.mx/2012/12/08/discurso-del-gobernador-manuel-velasco-coello/

[4] Discurso pronunciado por Manuel Velasco Suárez el 1 de junio de 1970 en San Cristóbal de las Casas. En: Paris Pombo, María Dolores (1994). La mujer, el indio y la patria en el discurso político chiapaneco (1970-1993). SciELO, UNAM.

[5] Al respecto, véase un artículo que publiqué hace algunos años, donde comparo los costos de flete para el comercio por medio de transporte: Saldaña-Zorrilla, Sergio O. (2003). El comercio México-Unión Europea, límites estructurales para su expansión. Análisis Económico, vol. XVIII, núm. 37, primer semestre, 2003, pp. 157-177. Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco. Distrito Federal, México. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=41303708

Sergio Saldaña Zorrilla
Doctor en Economía por la Universidad de Economía de Viena (WU-Wien), en Austria, ex-funcionario de la ONU (CEPAL) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del CONACYT.

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