Los vecinos, los jefes de policía y bomberos y hasta el Alcalde y el Fiscal del condado solicitaron al juez que no deporte a Carlos Hernández, gerente de un restaurante de comida mexicana, quien fue detenido por no tener sus papeles en regla.

Juan Carlos Hernández Pacheco, a la izquierda, con su esposa Elizabeth Hernández en un concierto en Chicago el 4 de diciembre del 2016. Foto: AP.

WEST FRANKFORT, Illinois, EU (AP) — Un mexicano, propietario de un restaurante en el sur de Illinois, que no tenía permiso de residencia salió en libertad bajo fianza, luego de ser detenido el mes pasado por las autoridades migratorias.

Juan Carlos Hernández Pacheco pagó la fianza tras la audiencia el miércoles en Kansas City, Missouri. Su abogado pidió su libertad hasta que su caso sea evaluado.

El Gobierno del Presidente Donald Trump ha empezado a aplicar estrictamente las leyes contra la inmigración ilegal en Estados Unidos.

El Alcalde, el jefe de policía y otras figuras prominentes de West Frankfort enviaron cartas de apoyo al mexicano, a pesar de que en la localidad la mayoría son partidarios de Trump, pero también Pacheco era popular por su restaurante, La Fiesta Mexicana, desde hace una década.

Tras su libertad, Hernández dijo a The New York Times que se siente aliviado, cansado y “asombrado por la cantidad de apoyo” que recibió.

Hernández fue arrestado en su casa en febrero y continúa detenido en una instalación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) ubicada afuera de San Luis.

Las autoridades de ICE se han abstenido de explicar los motivos del arresto de Hernández, pero señalaron que en 2007 fue condenado por conducir ebrio.

Algunos habitantes de la comunidad de 8 mil personas desconocían que Hernández no era residente legal hasta que se enteraron de su arresto.

Aunque la comunidad dio su amplio respaldo a Trump – quien ha adoptado una postura enérgica contra la inmigración como parte central de su agenda y está comprometido a deportar a millones de personas que viven sin permiso en el país – muchos habitantes de West Frankfort dijeron que el caso de Hernández complicó sus puntos de vista sobre la política de inmigración.