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Gustavo de Hoyos Walther

02/04/2024 - 12:04 am

Alas al campo mexicano

“El desafío actual consiste en disminuir la pobreza en las zonas rurales sin necesariamente convertirlas en ciudades”.

“El problema de acceso a financiamiento es otro que hay que resolver pronto”. Foto: Adolfo Vladimir, Cuartoscuro.

Se podría decir que el tránsito a la modernidad es indisociable al ascenso de las ciudades y al descenso de la importancia del sector rural en la economía nacional.

En un sentido meramente sociodemográfico esto es cierto. Hoy menos del 43% de la población mundial vive en áreas rurales. En Estados Unidos, el país que ha ido más lejos en la consolidación de la modernidad, alrededor del 80 por ciento de la población vive en ciudades, aunque hay que decir que el sector rural estadounidense ha sido trastocado por la tecnología en un grado superlativo.

En un sentido más profundo, sin embargo, es evidente que los seres humanos seguimos dependiendo de la productividad del campo. No sólo eso, el modo de vida rural sigue siendo un modelo alternativo al urbano y no puede eliminarse porque quizás pertenece a la condición humana.

En México, el mundo rural está asociado a la pobreza pero también a una vida más tranquila, alejada de las ansiedades de los centros urbanos. El desafío actual consiste en disminuir la pobreza en las zonas rurales sin necesariamente convertirlas en ciudades. Ya debería quedar claro que pueden existir modelos de vida modernos con características rurales. Quizás el ser humano necesita de los dos -el campo y la ciudad- para vivir plenamente.

Como es ya una constante con este gobierno, su política respecto al campo ha dejado mucho que desear. La desaparición de apoyos como la Financiera Nacional de Desarrollo Rural y la política de austeridad presupuestal han tenido efectos perniciosos en el desarrollo del campo mexicano. Son cada vez más las manifestaciones de organizaciones campesinas en contra de las medidas tomadas por este gobierno contra sus intereses.

Una de las necesidades básicas del campo es el abasto de agua, sobre todo en las zonas aquejadas por sequías periódicas. Por ello, sería conveniente aumentar anualmente el presupuesto en infraestructura hídrica de tal manera que se pueda duplicar en un sexenio.

Otro problema del campo es el acceso a la energía. Para esto es dable disminuir el costo de la electricidad, quizás mediante la inversión en energías renovables y la aplicación de técnicas de gestión más racionales.

El problema de acceso a financiamiento es otro que hay que resolver pronto. Aquí se puede recurrir a nuevas formas de financiamiento como las monedas digitales descentralizadas fundadas en el blockchain, la banca digital y móvil, así como la banca verde, entre otras.

Otro déficit en el que se encuentra el mundo rural es en lo que respecta al imperio del derecho. Muchas de estas zonas aún se encuentran a merced de políticos corruptos y de formas caciquiles de organización. Mientras la administración de la justicia no se modernice el campo estará en una situación desventajosa.

La hora de la renovación mexicana no puede estar completa sin la mejoría de las condiciones económicas y materiales del campo mexicano. Pero esto no podrá ser un hecho si no le damos alas para elevar el vuelo.

Gustavo de Hoyos Walther
Abogado y empresario. Ha encabezado diversas organizaciones empresariales, comunitarias, educativas y filantrópicas. Concentra su agenda pública en el desarrollo de líderes sociales (Alternativas por México), la participación ciudadana en política (Sí por México) y el fortalecimiento del estado de derecho (Consejo Nacional de Litigio Estratégico).

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