“Durante la campaña, al llegar una caravana a la frontera sur, se expresaron las promesas de hospitalidad, apenas un mes y medio antes de tomar posesión como Presidente López Obrador ofreció a las personas migrantes visas de trabajo y la posibilidad de quedarse en México a quién así lo deseara”. Isabel Mateos, Cuartoscuro

Por Ana Saiz, directora de Sin Fronteras I.A.P.

@anasaizv

Andrés Manual López Obrador demostró en su informe de Gobierno ser un político muy consistente que ha cumplido sus promesas de campaña en el primer año de Gobierno en muchos asuntos, excepto en uno: la migración.

Siguiendo al pie de la letra las conclusiones de varios estudios sobre educación cívica que que indican que el mayor respaldo popular se obtiene cumpliendo las promesas de campaña: hemos oído y visto que Los Pinos se convertirá en centro cultural y sabemos que lo han visitado, hasta ahora, más de un millón de personas; se retirarán las pensiones
a ex presidentes, y hoy ya no las tienen, se dará apoyo a los jóvenes, y ahí están las becas.

Pero esta férrea consistencia se vio doblada en un sólo tema, que como bien lo dijo recientemente la Dra. Leticia Calderón Chelius fue el único tema que “… arrinconó contra la pared al Gobierno de López Obrador en sus primeros nueve meses de Gobierno, la migración”. [1]

Durante la campaña, al llegar una caravana a la frontera sur, se expresaron las promesas de hospitalidad, apenas un mes y medio antes de tomar posesión como Presidente López Obrador ofreció a las personas migrantes visas de trabajo y la posibilidad de quedarse en México a quién así lo deseara.

Ya bajo su administración, se organizó una recepción de la siguiente caravana, se otorgaron tarjetas de visitante por razones humanitarias, para febrero el Gobierno reporta haber otorgado más de 12 mil tarjetas de visitante por razones humanitarias. [2].

Las señales eran positivas, a pesar de varias declaraciones desafortunadas de la Secretaria Sánchez Cordero, el Subsecretario Encinas se encargaba de los asuntos migratorios y trataba de fortalecer a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, pero de pronto, el 11 de junio, con unos tuits mañaneros, el Presidente Trump lanzó la
amenaza arancelaria hacia el Gobierno mexicano.

A partir de ese momento las cosas cambiaron radicalmente, una vuelta de timón arrebató el tema a quienes les corresponde por disposición legal y por un acuerdo presidencial que nunca se formalizó, los asuntos migratorios se atenderían por tres funcionarios clave: el Canciller Marcelo Ebrard, el sub secretario de Trabajo Horacio Duarte y un nuevo titular del Instituto Nacional de Migración, el Comisionado Garduño quién estaba encargado de administrar las cárceles.

En este contexto se suscribió el llamado “acuerdo migratorio” con Estados Unidos en el que México se comprometió, entre otras cosas, a frenar la migración, a desplegar para tal efecto a la Guardia Nacional y a recibir a miles de solicitantes de asilo de Estados Unidos.

A partir de entonces el acoso a los albergues y a las personas defensoras de los derechos humanos de migrantes y refugiados no ha cesado, la detención por razones migratorias se disparó aumentando exponencialmente y rebasando totalmente la capacidad de las estaciones migratorias poniendo en grave riesgo a las personas detenidas, sobre todo a
las niñas, niños y adolescentes. [3]

Las deportaciones y “retornos asistidos” también se dispararon y no se acredita un examen individualizado para constatar que la vida y la seguridad de las personas devueltas no corren riesgos en sus países, especialmente, de nuevo las niñas, niños y adolescentes. [4]

Hemos sido testigos de episodios terribles como la muerte de Óscar y Valeria, cuya foto ahogados en el río le dio la vuelta al mundo, la muerte de Marcos frente a su hija de ocho años 5 en Saltillo, el trato inhumano -además de violatorio de derechos humanos- hacia las personas africanas en Tapachula, entre otros muchos ejemplos.

Así con estas cuentas termina el primer año del Gobierno del Presidente López Obrador en materia de migración, y como lo constatamos en su discurso, las obligaciones en materia de asilo y protección internacional siguen ausentes, se reitera la idea de que se trata de migración por razones económicas ignorando que las razones por las que huyen
las personas de Centroamérica son mucho más complejas y obedecen a una crisis política y a violaciones generalizadas de derechos humanos, y por lo mismo no se va a detener.

Las personas simplemente van a seguir buscando nuevos caminos para salvar sus vidas, seguramente rutas más peligrosas orillados por la inconsistencia de las políticas del nuevo Gobierno.

[1] https://www.eluniversal.com.mx/opinion/leticia-calderon-chelius/lo-migratorio-del-
informe-de-gobierno

[2] https://www.gob.mx/inm/articulos/entrega-de-tarjetas-por-razones-humanitarias?idiom=es

[3] Pasamos de 11, 486 eventos de extranjeros presentados ante la autoridad migratoria durante abril de 2018
a 21, 240 en abril de 2019. La variación en mayo de 2018 y 2019 fue de 10,350 a 23, 405, y en junio fue de
9,577 a 31,573 respectivamente.

[4] http://www.politicamigratoria.gob.mx/work/models/SEGOB/CEM/PDF/Estadisticas/Sinte
sis_Graficas/Sintesis_2019.pdf

[5] https://www.animalpolitico.com/2019/08/migrante-honduras-asesinato-marcos-saltillo/