Los autores descubrieron mayores respuestas a estímulos físicamente dolorosos en los circuitos cerebrales de los participantes afroamericanos que en el resto de casos.

Londres, 3 de febrero (EFE).- Los afroamericanos sienten niveles de dolor más elevados que los hispanoamericanos y los blancos estadounidenses no hispanos debido a cambios que se han producido en los circuitos cerebrales que gestionan el dolor como resultado de su larga historia de discriminación.

Así lo revela un estudio publicado hoy en la revista Nature Human Behavior a partir de una investigación liderada por la Universidad de Miami (Estados Unidos).

Los expertos han identificado una red de regiones cerebrales asociadas con la valoración del dolor, la discriminación y el contexto interpersonal que provoca que los afroamericanos perciban mayores niveles de dolor en comparación con otros grupos étnicos.

Durante la época de la esclavitud en los Estados Unidos existía la creencia de que los afroamericanos sentían menos dolor que los estadounidenses blancos, por lo que recibían un tratamiento insuficiente de sus afecciones, lo que contribuyó a una desigualdad en materia de salud generalizada.

Durante la época de la esclavitud en los Estados Unidos existía la creencia de que los afroamericanos sentían menos dolor que los estadounidenses blancos. Foto: Bernandino Hernández, Cuartoscuro

El estudio, elaborado por los expertos Elizabeth Reynolds Losin y Tor Wager, incluyó a 88 participantes: 28 afroamericanos, 30 hispanoamericanos y 30 blancos estadounidenses no hispanos.

Los autores descubrieron mayores respuestas a estímulos físicamente dolorosos en los circuitos cerebrales de los participantes afroamericanos que en el resto de casos.

Así, confirmaron que la actividad en estos circuitos está relacionada con el dolor no físico que provocan relaciones sociales negativas entre las que está el tratamiento discriminatorio, lo que explicaría por qué los afroamericanos sufren niveles más altos de dolor.

Los expertos recomendaron que se tomen más medidas para reducir la discriminación y aumentar la confianza en los médicos que pueden traducirse en mitigar las disparidades étnicas respecto al dolor.