Las Reinas Chulas en un viaje hacia el humor crítico y política con vocación de género. Foto: Especial

Las Reinas Chulas en un viaje hacia el humor crítico y política con vocación de género. Foto: Especial

Ciudad de México, 5 de marzo (SinEmbargo).- Chichis pa la banda o qué bonitos ojos tienes es la obra que la compañía Las Reinas Chulas repondrá con motivo del tan mentado Día de la Mujer en el Teatro Vicio, donde suelen atender, allí en los coyoacanes.

Se sabe que son mujeres comediantes, cabareteras y de chichis tomar, quienes también han sabido llevar a la otrora seria periodista Fernanda Tapia por el buen camino del humor, donde la susodicha supo demostrar con creces sus virtudes innatas para la carpa.

Sinopsis: En México se nos arrebató la teta, el alimento primigenio y se nos expulsó del seno materno, paraíso original, y nos fuimos al averno a habitar este mundo lleno de  mala leche,  lágrimas y dolor,  de ahí el trágico complejo del mexicano: pedir chichi pa todo.

Pues lo único que nos mantiene con vida es la ilusión de volver al origen, es decir a esa cálida chichi… Para acabar con este sufrimiento primario y freudiano Fernanda Tapia y las Reinas Chulas han decidido hacer una terapia grupal masiva para darle chichis a la banda, terminarlos de criar con la copa del néctar de la vida,  para que libemos de ellas y brindemos por ellas.

Así son. Curiosos e inquietos salimos a preguntarles de qué se trata esto de ser mujer a las nombradas anteriormente y hete aquí que salió una jugosa entrevista con la actriz, cabaretera e incipiente escritora de novelas Ana Francis Mor. Este es el resultado.

­–Chichis pa la banda o qué bonitos ojos tienes es una obra feminista muy propia para estas fechas, ¿verdad?

Digamos que es algo difícil que a estas alturas hagamos algo que no sea feminista, esa es la verdad, puesto que es el feminismo el eje transversal de todo lo que hacemos. A partir de esa frase “súper machina” de “Chichis pa’la banda” es que dijimos, órale, vamos a resignificar ese asunto. Entonces planteamos una bonita propuesta, ya que vienen las elecciones, de destete nacional. Que se acabe la mamonería, que se acabe toda la bola de mamones, que dejen de mamar teta y se pongan a trabajar. Y con la loca desatada de Fernanda Tapia, que es genial y que trae un viaje con las chichis desde hace un buen ratote, con las que juega, las luce, las oculta, como una reapropiación del objeto sexual, hacemos un espectáculo muy divertido, con el que la gente se mata de la risa.

Fernanda Tapia, de periodista seria a carpera virtuosa. Foto: Especial

Fernanda Tapia, de periodista seria a carpera virtuosa. Foto: Especial

–¿Esta genialidad de comediante de Fernanda las han descubierto las Reinas Chulas?

–Sí se le echaba de ver que tenía un gran talento para la comedia, lo que sí es un verdadero descubrimiento es su capacidad para la carpa. Digamos que la carpa mexicana es una técnica muy específica, muy valorada, muy añeja y que poca gente la hace. Es lo que nosotros llamamos cabaret, lo que en Argentina se llama café concert, y que consiste en un humor muy popular, con determinado manejo del albur. Hay pocos buenos ejemplos de la carpa y Fernanda Tapia es una gran carpera. Nomás sale y su manejo con el público es impecable.

–¿Qué es el feminismo según las Reinas Chulas?

–Nosotras justamente hablamos mucho de eso. Constantemente reflexionamos alrededor del feminismo pues siempre nos están pasando cosas, vamos creciendo, vamos cambiando y encontrando otros significados. Pensaría que el feminismo de las Reinas Chulas tiene que ver sí o sí con el humor. Tiene que ver incluso con desacralizar el feminismo. Finalmente nosotras pertenecemos a una generación que se ha beneficiado con el feminismo, con lo cual nos toca hacer otra cosa. Digamos que la pelea que nos toca dar tiene que ver con la reapropiación del cuerpo, del dinero, con la reapropiación del espacio privado y público. El humor así es visto como un medio para el empoderamiento de la mujer, un medio de la utilización del placer. Si algo nos caracteriza es el humor y el placer. Tu derecho a divertirte, a desternillarte y a romper el corsé.

–¿En qué cosas crees que ha cambiado el feminismo contemporáneo con respecto a su historia?

–Creo que uno de los problemas del feminismo es precisamente su mala fama. Como mercadólogas, las feministas somos pésimas. Aunque la verdad que tiene que ver con que hay todo un sistema que nos desacredita, porque el feminismo no es otra cosa más que ponerte unos lentes para mirar las desigualdades que existen en el mundo a partir de la mujer, de la diferencia de género. Desigualdad significa desigualdad. Inequidad significa injusticia, pero el feminismo no culpa de eso a los hombres. El feminismo pone en tela de juicio el patriarcado.

–¿No sientes que el discurso de la corrección política se ha apropiado del feminismo y de otras causas evitando precisamente el debate?

–No lo sé con certeza. Me queda claro que eso era algo que hacía Vicente Fox. Usaba el discurso de la corrección política, pero no hacía nada a favor de la mujer. Jamás le interesó la igualdad de género. Sin embargo, el discurso es importante, sobre todo en términos de narrativa. Estoy haciendo un proceso de nivelación en la universidad y cada vez que escucho a un maestro decir cosas como “en la historia del hombre”, me dan ganas de levantarme e irme. Si están hablando de la historia del hombre y yo soy mujer, no están hablando de una historia que me competa. Somos lo que decimos que somos. Entonces es importante cambiar la narrativa para propiciar la igualdad.

Ana Francis Mor en una imagen del espectáculo No te hagas que la virgen te habla. Es también autora de El manual de la buena lesbiana. Foto: Especial

Ana Francis Mor en una imagen del espectáculo No te hagas que la virgen te habla. Es también autora de El manual de la buena lesbiana. Foto: Especial

–¿El humor de las Reinas Chulas es un humor militante que puede transformar la realidad?

–Sin duda ha transformado nuestra realidad. Por el tiempo que nos toca estar y el lugar que nos toca ocupar, somos líderes de un movimiento de cabaret que le apuesta a un humor que no se basa en los chistes homofóbicos o discriminadores. La palabra militante es muy solemne. Lo que sí creo es que es un humor crítico y político.

–¿Es difícil hacer humor político en México?

–Fíjate que nos sentimos cada vez más acompañadas, porque cada vez es más la gente que quiere hacer y ver este tipo de humor. Este año cumplimos 10 años con el Vicio, un espacio que se sostiene sólo porque la gente va, pues no tiene ningún subsidio.

–La autocensura, me imagino, no es un tema de ustedes, pero ¿han sufrido censura?

–Fíjate que la autocensura es más común de lo que se cree, en realidad. Es la más peligrosa en nuestro movimiento de cabaret, donde suele pensarse que no tienes que decir ciertas cosas, por distintas razones. Algunas claras como que tu vida corre peligro y otras que tienen que ver qué tan dañino puede ser hablar de cierto partido o de cierto político, si no son tan malos como otros. En cuanto a la censura, cuando se trata de Enrique Peña Nieto, la prensa sencillamente no nos da cobertura.

–¿Enrique Peña Nieto es un presidente más para llorar o para reír?

–Para llorar era Felipe Calderón. Está peleado entre ellos, quién sabe cuál te haga llorar más. La guerra que desató Calderón verdaderamente nos arrojó a unos niveles de violencia que aún persisten. No se ha corregido absolutamente nada, claro que el agregado del PRI vuelve el panorama todavía mucho más desolador.