Algunas zonas muy afectadas vieron atisbos de esperanza, con aparentes descensos en el número de muertos en la ciudad de Nueva York, España e Italia. Sin embargo, las autoridades advirtieron que cualquier avance podría perderse si la gente dejaba de cumplir las estrictas cuarentenas.

Por Lori Hinnant y Danika Kirka

LONDRES (AP) — Estados Unidos enfrenta una semana dura, mientras que Gran Bretaña asumía el título de foco de infecciones por coronavirus más mortal de Europa, tras un aumento récord de fallecimientos en 24 horas que superó incluso a la golpeada Italia.

El Primer Ministro británico, Boris Johnson, fue hospitalizado 10 días después de ser diagnosticado con COVID-19. Fue una “medida preventiva”, señaló su oficina. Johnson sigue al mando del Gobierno.

Algunas zonas muy afectadas vieron atisbos de esperanza, con aparentes descensos en el número de muertos en la ciudad de Nueva York, España e Italia. Sin embargo, las autoridades advirtieron que cualquier avance podría perderse si la gente dejaba de cumplir las estrictas cuarentenas.

Japón se dispone a declarar estado de emergencia ante el aumento de las infecciones en la tercera economía del mundo, que tiene la población más envejecida del planeta.

Un taxi pasa por una autopista normalmente atascada, con el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, al fondo en el paisaje urbano de Dubái, Emiratos Árabes Unidos, el lunes 6 de abril de 2020. Foto: Jon Gambrell, AP.

Según medios, esa declaración abarcaría la megalópolis de Tokio y otras zonas, unas pocas semanas después de que se aplazaran los Juegos Olímpicos de verano hasta el año que viene.

Con más de 1.28 millones de personas infectadas por el coronavirus en todo el mundo, el jefe de Naciones Unidas pidió “paz en el hogar”, preocupado por el aumento de la violencia doméstica al agravarse los costes financieros y sociales de la pandemia.

António Guterres describió un “espantoso aumento global de la violencia doméstica” en las últimas semanas.

“Para muchas mujeres y niñas, la amenaza es mayor allí donde deberían estar más seguras, en sus propios hogares”, dijo Guterres. “De modo que hoy hago una nueva llamada a la paz en casa -y en las casas- de todo el mundo”.

También señaló que los servicios médicos y la policía estaban superados y que otras alternativas para ayudar a las víctimas estaban al límite o no disponibles, después de las comunidades redujeran los servicios durante las cuarentenas para combatir la pandemia.

Una trabajadora sanitaria del Hospital St. Paul agradece los aplausos y vítores de gente delante del hospital, mientras una caravana de trabajadores de emergencias pasaba con luces y sirenas encendidas para expresar su apoyo al personal del hospital, en Vancouver, Columbia Británica, Canadá, el domingo 5 de abril de 2020. Foto: Darryl Dyck, The Canadian Press vía AP.

“Insto a todos los gobiernos a hacer de la prevención y reparación de la violencia contra las mujeres una pieza clave de sus planes de respuesta nacional para el COVID-19”, dijo Guterres.

En Japón, el primer ministro, Shinzo Abe, preparaba una declaración de emergencia en Tokio y otras ciudades para el martes, según medios.

Las autoridades japonesas dijeron que no podían imponer una suspensión de actividad como las declaradas en China o partes de Europa, una limitación del Gobierno que es en parte una herencia de la historia autoritaria de Japón hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Tokio reportó más de cien casos nuevos por segundo día consecutivo, sumando mil 033 para el domingo. En todo el país se han reportado más de 4 mil casos y más de 80 muertes por el nuevo virus.

En muchos lugares de Asia se han producido victorias contra la enfermedad.

Sin embargo, el Viceministro surcoreano de Salud, Kim Gang-lip, expresó su preocupación el lunes por la relajación en el seguimiento del distanciamiento social, lo que según dijo expone al país a una “explosión” de infecciones. El país reportó 47 casos nuevos, el aumento diario más pequeño desde el 20 de febrero, aunque cada vez más contagios se han asociado a personas llegadas del extranjero.

En la mayoría de los pacientes, el COVID-19 causa síntomas leves o moderados como fiebre y tos, que duran unas pocas semanas. Pero otros, especialmente ancianos y personas con problemas médicos previos, pueden sufrir complicaciones graves como neumonía o incluso la muerte.