Thérèse Bertherat, la creadora de la Antigimnasia, falleció el pasado 19 de mayo a los 83 años. Foto: Facebook

Thérèse Bertherat, la creadora de la Antigimnasia, falleció el pasado 19 de mayo a los 83 años. Foto: Facebook

Ciudad de México, 7 de junio (SinEmbargo).– Entre el océano inagotable de noticias que se sucede en un mundo sobre-informado no llamó la atención que pasara de largo un acontecimiento importante: el fallecimiento de la terapeuta francesa Thérèse Bertherat, quien murió el pasado 19 de mayo a los 83 años, dejando un legado trascendental en el universo del fitness y la salud psicofísica.

Creadora de la Antigimnasia, fueron sus libros El cuerpo tiene sus razones (un clásico de ventas millonarias en todo el mundo) y La guarida del tigre, entre otros, los causantes de un fenómeno por medio del cual muchas personas transformaron para siempre y para bien sus vidas.

La Antigimnasia, con más de 40 años de existencia, nació y creció como una alternativa a la gimnasia tradicional, que permite recuperar el bienestar y la energía, mejora la flexibilidad y la movilidad, libera la respiración y ahuyenta el estrés.

Se trata de escuchar lo que tiene para decir el cuerpo propio y luego traducirlo en movimientos sencillos y potentes, que requieren un trabajo muscular profundo y que pueden hacerse también en la oficina o en casa, solo, o en familia, con la ayuda de los libros y discos compactos.

“El nombre de la disciplina fue impuesto en una época donde todo era anti, para rebelarse ante lo establecido y como un modo de encontrar caminos nuevos”, explica la experta certificada Laura Diuzaboulet, en entrevista con SinEmbargo.

“Desde ese punto de vista, la Antigimnasia es todavía un movimiento muy revolucionario porque se opone a muchos prejuicios y conceptos sobre el ejercicio y el cuerpo que muchas personas consideran buenos y no lo son. Eso de vaya a correr, mueva su cuerpo, venga para acá, suba baje…está bien hacer eso si a uno le gusta, pero no pensando que va a traer bienestar y salud”, agrega.

Nacida en Argentina y psicóloga de profesión, Laura Diuzaboulet es el testimonio vivo de los beneficios generados por una pedagogía corporal que conduce a quienes la practican a  un mejor conocimiento de  su  cuerpo.

Antes de crear su método propio Thérèse Bertherat  estudió numerosas técnicas y terapias corporales como la bioenergética, la eutonía, el rolfing, la Gestalt, la acupuntura, las teorías de la medicina tradicional china y el psicoanálisis, desde Freud a Jung, pasando por los trabajos de Wilhelm Reich.

Los movimientos de la Antigimnasia, extremadamente respetuosos con el cuerpo y su fisiología, están basados en los descubrimientos biomecánicos de la fisioterapeuta Françoise Mézières.

NO LASTIMAR EL CUERPO

Para Diuzaboulet, muchas de las formas de la gimnasia tradicional agreden el cuerpo y lo maltratan, llegando a lastimarlo por no respetar la estructura natural, que constituye la esencia del cuerpo humano.

“Eso no quiere decir que en la Antigimnasia no se haga nada, por el contrario. Mucha gente viene a las sesiones diciendo, qué suerte, a mí no me gusta hacer nada, a lo que les respondo que no han llegado al sitio adecuado”, dice la profesional, una de las muchas certificadas en Alemania, Inglaterra, Argentina, Bélgica, Canadá, Colombia, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Italia, Nueva Caledonia, Suecia, Suiza, Eslovenia y Uruguay.

Un revolucionario método de fitness que exhorta a escuchar y respetar el cuerpo propio. Foto: Facebook

Un revolucionario método de fitness que exhorta a escuchar y respetar el cuerpo propio. Foto: Facebook

Extrañamente, en esta disciplina no existen los profesionales mexicanos, por lo que el encuentro internacional que se llevará a cabo en agosto en Medellín, Colombia, constituye una excelente oportunidad para comenzar a crear escuelas de formación en nuestro país.

¿CÓMO ES UNA SESIÓN DE ANTIGIMNASIA?

Formidable herramienta de conocimiento y apropiación del propio cuerpo, este método, profundamente original, abre la puerta a un bienestar duradero y a una mayor calidad de vida.

El método se practica en grupos pequeños. El profesional escucha a cada participante en un ambiente de comprensión, en el que no existen  niveles, ni competición alguna. Ni se hace bien, ni se hace mal.

No es necesario “conseguir” a toda costa los movimientos propuestos. Al contrario, más vale “fallar” y descubrir lo que no se puede hacer o lo que, cada cual, aún no se atreve para desdramatizar el asunto y quitar la culpa que todo lo paraliza.

Laura Diuzaboulet, una de las maestras certificadas en una disciplina que tiene más de 40 años de existencia. Foto: Especial

Laura Diuzaboulet, una de las maestras certificadas en una disciplina que tiene más de 40 años de existencia. Foto: Especial

El profesional no muestra los movimientos, los describe guiando a los participantes con su voz. Comprender el movimiento desde el interior permite crear un camino entre el cuerpo y el cerebro.

Los movimientos sutiles y extremadamente precisos, corresponden exactamente a la fisiología de los músculos sin forzar jamás su límite. Son, por lo tanto, extremadamente respetuosos con el cuerpo. Al mismo tiempo, son muy poderosos y eficaces.

“Despiertan todos los músculos, desde el más grande al más pequeño, del más conocido al más desconocido, al más olvidado, al más abandonado. Tenemos la oportunidad de hacer trabajar….el quinto dedo del pie, pero también la lengua, el peroné y muchos otros músculos. Nuestro cuerpo es un todo y no necesita ser fortalecido”, afirma el manual de la disciplina.

En función de la disponibilidad de los profesionales, se puede participar en sesiones semanales de 1h30 (la inscripción se hace entonces para un trimestre), en sesiones mensuales de media jornada o jornada completa o en encuentros de dos a cuatro días.

Tienes un tigre en el cuerpo, mi querida Lily, Un tigre vivo. Lo sé, lo he visto. Tú, yo y todos los demás que aún lo ignoran, tenemos un tigre. Un tigre potente, astuto, muy bello. Se aferra a ti con todas sus garras, se mueve contigo, duerme contigo, pero tú no lo sabes, no lo ves, ni siquiera lo sientes. No porque sea invisible, está bien a la vista, pero tú lo ignoras. ¿Por qué? Es lo que me pregunto. Nunca te dijeron que estaba allí, nunca te lo mostraron. ¿Por qué ese secreto, ese silencio? ¿Por qué ese misterio puesto que existe, se lo puede ver, tocar, admirar? ¿Provoca miedo? Semejante fuerza -salvaje, por supuesto- perturba, inquieta. El motor es aceptado. Algunos hablan así al considerar su cuerpo y el de los demás, como de una máquina hecha con piezas sueltas y más o menos falladas. El motor sí, el tigre no. Algo vivo, que se mueve, hecho de una sola pieza, difícil de controlar, venido directamente de la naturaleza y que tenemos en el cuerpo, ¡no! Es demasiado…

Las personas tienen entonces gestos cortos, rígidos, estrechos. Tienen dolores en los músculos y una total ansiedad que les impide ver o comprender lo que les ocurre. Se dice que es la fatiga, el surmenage o la edad. Es fácil decirlo… ¿Quién no se cansaría de batallar con un tigre día tras día, noche tras noche, sin contar el sentimiento de frustración, de desolación?

Las primeras palabras de La guarida del tigre, uno de los magníficos libros de Bertherat, exhortan a observar el propio cuerpo con ojos distintos, atendiendo aquello que tiene para decirnos.

“Ella observó mucho los movimientos de los animales y se dio cuenta de cómo respetan sus ritmos y su propio cuerpo, algo muy distinto a nuestros movimientos muchas veces desesperados, que hacemos sin fijarnos si estamos bien apoyados, si respiramos bien, cómo es nuestro estado de ánimo”, explica Laura Diuzaboulet.

“El cuerpo es sabio y siempre va dando señales, nos avisa de lo que nos va a pasar. Uno no se infarta de un día para el otro, lo que pasó es que no se tomó el tiempo para escuchar su cuerpo y lo que busca la Antigimnasia es precisamente eso”, agrega.

“Una compañera de universidad me había regalado el libro El cuerpo tiene sus razones. En ese momento me encantó y movilizó mucho, pero perdí el contacto tanto con el libro como con mi compañera”, cuenta Laura, quien se reencontró con el trabajo de Bertherat 15 años después.

“Lloré por las palabras de Thèrèse, por el camino que la llevó a crear el método y por darme cuenta que eso era lo que venía buscando desde hacía tanto tiempo, pensando en pacientes a los que atendía y percibía con una coraza a la que yo no sabía cómo llegar: su cuerpo.

Comencó a buscar dónde aprender la Antigimnasia, mandé mails que no obtuvieron respuestas inmediatas, hasta que un sábado de abril del 2004 recibí un correo que me avisaba de la visita de Thérèse Bertherat a Buenos Aires. Allí comenzó mi nuevo camino y casi diría mi nueva manera de ver la vida”, concluye.

www.antigymnastique.com y Antigimnasia en Facebook son las rutas para saber más sobre esta disciplina, en manos ahora de Marie Bertherat, la hija de la creadora del revolucionario sistema de fitness.