Uno de los temas que más preocupa a la opinión internacional es el consumo de carne y el incremento constante del mismo. Foto: Especial

Enganchados a la carne; Historia y ciencia de una obsesión de 2,5 millones de años. Una obra elegida por la revista Nature como uno de los mejores libros de divulgación científica de los últimos años es la nueva publicación de Igualdad Animal y Editorial Plaza y Valdés.

¿Por qué somos una sociedad que sigue enganchada a la carne a pesar de todo el daño que le ocasiona a los animales, a nuestra salud y al planeta? La nueva publicación, de la colección LiberÁnima de Igualdad Animal y Editorial Plaza y Valdés, considerada ya como una de los más destacados trabajos de divulgación científica, nos revela lo que hay detrás de nuestro apetito destructivo por este alimento.

Solo luego del tabaco y el azúcar, la carne ocupa el tercer lugar en la lista de los productos por los cuales se pagan impuestos en 265 países. Las razones, por supuesto, responde a motivos contundentes y de urgencia.

Actualmente, uno de los temas que más preocupa a la opinión internacional es el consumo de carne y el incremento constante del mismo. Y no es para menos si tenemos en cuenta que solo este es el causante de 56 mil muertes atribuibles al cáncer cada año y que su producción genera el 15 por ciento del total de los gases de efecto invernadero que se producen en el mundo, consume el 30 por ciento del agua potable y ocupa el 45 por ciento de la tierra habitable del planeta.

La Organización Mundial de la Salud señaló en 2015 a la carne roja y procesada como alimentos probablemente cancerígenos para los seres humanos. Un mes después de la publicación de este informe el consumo de carne lejos de haberse reducido había aumentado. Este hecho llevó a la periodista científica Marta Zaraska a investigar cuáles son las razones que nos mantienen enganchados a la carne. ¿Por qué pese a saber que puede ser un peligro para nuestra salud, para el medioambiente y que causa enorme sufrimiento a miles de millones de animales, no podemos dejarla por completo? ¿Qué nos hace anhelar las proteínas animales?

Tras años de investigación, consultar más de quinientos informes y entrevistarse con setenta científicos, Marta Zaraska logró arrojar luz sobre estas incógnitas en Enganchados a la carne. Las razones son complejas y están arraigadas en nuestra evolución, historia y cultura. Gracias a la carne nuestros ancestros fueron capaces de sobrevivir, adaptarse a los cambios del clima y poblar la tierra; en definitiva, nos ayudó a convertirnos en lo que somos.

“Marta Zaraska defiende de una forma totalmente convincente que nuestro planeta no puede sobrevivir a la creciente adicción a la carne animal”. Hal Herzog, autor de Some We Love, Some We Hate, Some We Eat: Why It’s So Hard to Think Straight About Animals.

La política, por ejemplo, surge por el apego a la carne. Hoy en día este producto continúa ligado al poder, la riqueza y la masculinidad pero el tiempo que vivimos nos obliga, según la autora, a afrontar una transición alimentaria que termine con nuestra dependencia de la carne. Pero debe ser desde los mismos gobiernos que se impulse un cambio en la forma en que producimos lo que comemos y el desarrollo de un sistema de producción basado en alimentos vegetales, ya que este aseguraría que sea posible abastecer a los 10 mil millones de personas que poblarán el planeta en 2050. Esto último será imposible si seguimos produciendo nuestros alimentos a través del insostenible sistema de la ganadería industrial.

De acuerdo con un estudio de la revista Plos One, un impuesto a la carne salvaría muchas vidas y permitiría ahorrar miles de millones de dólares para atención médica. Aplicar un impuesto a la carne será inevitable y probablemente esto se haga a nivel internacional en un plazo de cinco a diez años.

Enganchados a la carne, una investigación de la periodista Marta Zaraska. Foto: Especial vía ElDiario.es

“La carne animal nos ha mantenido alimentados pero ya no necesitamos sus nutrientes, existen innumerables alternativas. Además, numerosos estudios muestran que el consumo de carne conlleva cáncer, diabetes y enfermedades cardíacas. Tampoco tenemos suficiente planeta para alimentar a todos los humanos con las dietas occidentales carnívoras. Si no reducimos significativamente el consumo de carne nos enfrentaremos al calentamiento global, la escasez de agua y la contaminación (…) Nos enfrentamos a una transición alimentaria”.

La industria ganadera genera el 15 por ciento de los gases de efecto invernadero, además de un ingente gasto de agua. Las investigaciones científicas apuntan a que sin un planeta extra no podremos sostener un futuro cárnico. Para alimentar a los cerca de 10 mil millones de habitantes que seremos en 2050 se necesitaría producir 4.5 veces más carne.

La autora apunta a la carne ‘limpia’ o ‘cultivada’ y a los productos vegetales como alternativas para afrontar la transición a dietas con menor presencia de carne.

Enganchados a la carne ha sido traducido ya a cinco idiomas; polaco, japonés, coreano, chino y recientemente al español gracias al trabajo de colaboración de Igualdad Animal y Editorial Plaza y Valdés.

El arma más poderosa hoy en día sigue siendo nuestro tenedor, depende de nosotros si seguiremos usándola como un arma de destrucción masiva o como la salvación de los animales, nuestro planeta y de nosotros mismos.