En México diariamente, en promedio, diez mujeres son asesinadas, una es secuestrada y al menos 34 niñas son víctimas de violación.

Ciudad de México, 8 de marzo (SinEmbargo).- México conmemora el Día Internacional de la Mujer bajo protestas y movilizaciones de miles de mexicanas en todo el país, ellas muestran el hartazgo ante la violencia feminicida y de género que se ha mantenido, desde hace años, con una tendencia al alza. Hoy, nuevamente las mujeres salen a las calles con la misma consigna: “Nos queremos vivas, libres y sin miedo”.

Las cifras de la violencia en México alarman. El año pasado las mexicanas se movilizaban el 8 de marzo con una cifra de nueve mujeres asesinadas al día; este año son 10, de acuerdo con cifras oficiales. En tanto que al día, 34 niñas son violadas, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Protección Integral Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), que estima que cada año 11 mil niñas se convierten en madres de manera forzada producto de una violación en México.

En los últimos cinco años, al menos 16 mil mujeres han sido asesinadas en el país, pues de enero de 2015 al 31 de enero de 2020 se abrieron 15 mil 997 carpetas de investigación, de las cuales, sólo el 30 por ciento es investigado como feminicidio.

El promedio diario de asesinatos de mujeres creció un 42.85 por ciento en los últimos tres años, pues México pasó de siete casos al día, durante 2017, a 10 casos en promedio en este 2020.

El número de llamadas de emergencia al 911 por incidentes de violencia contra la mujer subió 113.40 por ciento en tres años en 2019, si se comparan los datos del 2019 contra 2016, año en que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública comenzó a registrar esas cifras.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicados en noviembre pasado muestran que al menos el 66.1 por ciento de las 46.5 millones de mujeres mayores de 15 años en el país ha enfrentado violencia de cualquier tipo alguna vez en su vida.

De estas, el 43.9 por ciento ha enfrentado agresiones de su esposo o pareja actual o a lo largo de su relación. La situación se acentúa en las mujeres que se casaron o unieron antes de los 18 años de edad.

El delito de violación es uno de los que más impacta a este sector de la población y “es una de las formas más crueles y degradantes de violencia contra las mujeres”, destaca el informe Impunidad Feminicida, Radiografía de Datos Oficiales sobre violencias contra las mujeres (2017-2019). De acuerdo con dicho estudio, se registraron al menos 33 mil 136 violaciones simples en las entidades del país durante un periodo menor a tres años.

“En los mismos años se registraron 22 mil 706 mujeres víctimas de violación sexual. Sin embargo, es necesario sumar al número anterior la información de las fiscalías de Aguascalientes, Nuevo León, Baja California Sur, Hidalgo, Estado de México, Tabasco, Tlaxcala y Nayarit”, señala el estudio.

ESPIRAL DE VIOLENCIA

Feministas, organizaciones de derechos humanos y expertas en género han alertado, desde anteriores administraciones y en el transcurso del nuevo Gobierno, que año con año se registra un número alarmante de episodios de violencia contra las mujeres y que el Estado mexicano no ha hecho frente a la crisis, pues a la fecha no hay políticas públicas reales encaminadas a disminuir la problemática.

Investigadores de la Red TDT detallaron, en su más reciente informe, que el recrudecimiento de la violencia demuestra que la misoginia en el país no sólo es sistemática, sino que sigue la tendencia de toda la región latinoamericana.

“A más de cuatro años de la adopción por parte de 19 estados de la República de la Alerta de Violencia de Género, las cifras de los distintos tipos de violencia contra las mujeres no sólo no han disminuido, al contrario, se han incrementado”.

Otro aspecto, que alarma y destacan las personas expertas es que, la violencia no sólo crece cuantitativamente sino cualitativamente, es decir, la atrocidad con la que se comente.

Geru Aparicio Aviña, psicóloga clínica por la Universidad Autónoma de México (UNAM), explicó que la violencia feminicida, como cualquier fenómeno criminal, se complejiza y que cada vez hay más víctimas en una condición de vulnerabilidad, como es el caso de las niñas.

Además, detalló que, en contexto de narcotráfico y crimen organizado, también se exacerba la crueldad con la que matan a las mujeres.

“Esta pedagogía de la crueldad, como dice la antropóloga Rita Segato, nos lleva a ver fenómenos atroces como los asesinatos de Fátima, Ingrid”, ejemplificó.

El aumento de violencia ha levantando múltiples marchas y protestas. Foto: Andrea Murcia/Cuartoscuro

FALTAN POLÍTICAS PÚBLICAS

Las y los expertos coinciden que la violencia no disminuye a falta de políticas públicas reales enfocadas a erradicarla y porque el Estado mexicano no ha puesto como prioridad la crisis de violencia contra las mujeres.

Lucía Lagunes, directora de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), una organización y medio especializado en periodismo con perspectiva de género, expresó en días pasados que la opacidad y falta de voluntad de las autoridades no es un tema nuevo. Afirmó que van al menos 14 años de que salvaguardar la vida e integridad de las mujeres no es prioridad de los Gobiernos.

“Tenemos tres gobiernos de distinto color partidario que se unen en una sola cosa: la misoginia, el desinterés por salvaguardar la vida e integridad de las mujeres”, dijo la experta en la presentación del informe de la Red TDT, en donde la organización también destacó que la falta de voluntad política de las autoridades queda evidenciada en la opacidad de sus estadísticas .

En el mismo evento, la investigadora Olga Arnaiz denunció que no hay cifras oficiales precisas que den una dimensión real de la violencia contra las mujeres, ni “siquiera el propio Estado tiene datos confiables […] hay una política institucional de ocultar los niveles de feminicidios y violencia de género que arrastra el país”.

Expuso que la importancia de tener estadísticas fiables es porque con base a ello se hacen las políticas públicas y, si hay cifras erróneas, “entonces, ¿qué tipo de políticas públicas están haciendo para la prevención de violencia con datos que son erróneos o contradictorios?”, cuestionó.

Miles de mujeres mexicanas están enojadas y hartas de la violencia. Su ira se ha puesto de manifiesto en varias protestas donde han reclamado al Gobierno su inacción e ineficacia, así como también la violencia institucional, que se suma a la lista de agravios que han padecido.

Las protestas de mujeres comenzaron a intensificarse desde agosto del año pasado, con la manifestación provocada a raíz que medios de comunicación dieron a conocer que policías de la Ciudad de México habrían violado a una menor de edad en la Alcaldía Azcapotzalco y filtraron sus datos personales. En ese mes, mujeres arrojaron diamantina rosa a la cara del entonces Secretario de Seguridad Ciudadana capitalino, Jesús Orta, y otras rompieron la puerta de la Procuraduría General de Justicia local e intervinieron monumentos, acciones que fueron criticadas en redes sociales. Desde entonces, la denuncia feminista y el reproche por la violencia contra la mujer se ha mantenido en la mira.

Sin embargo, a la par de que se incrementan las denuncias y protestas en las calles por la violencia contra la mujer, también se registran más agresiones machistas en un intento de acallar los reclamos.

Gerú Aparicio explicó que a medida que las mujeres se van fortaleciendo en el ejercicio de sus derechos y, sin una política pública dirigida a los hombres –como una política integral sobre derechos humanos–, entonces, esa parte de la población se siente confrontada al igual que sus privilegios.

“Cada aspecto de autonomía de las mujeres es simbolizado, muchas veces, como una trasgresión al estatus quo patriarcal, entonces, de ahí la importancia de trabajar con el aspecto de masculinidades y del enfoque de derechos humanos”, dijo.

La Secretaría de Gobernación (Segob) responsabilizó del incremento de los feminicidios en México, la exponencial violencia contra las mujeres y hasta de la inseguridad en general, a la “ineficiencia” de las fiscalías estatales a la hora de investigar, y a los poderes judiciales de los estados.

“El problema de México es un problema de impunidad. Hay corrupción porque hay impunidad; hay delitos y secuestros porque hay impunidad; hay crimen porque hay impunidad; hay feminicidios porque hay impunidad. Hay un largo camino que recorrer para que las fiscalías sirvan y sean eficaces y que cumplan con sus deberes mínimos”, dijo la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, en conferencia de prensa esta semana.

Además, la titular de Segob buscó deslindar al Gobierno federal de mala praxis en las fiscalías al aludir que el Gobierno no tiene control sobre las fiscalías y los juzgados en los estados, por cuestión de competencias.

“El tema de las fiscalías que atienden estas violencias contra las mujeres. […] las fiscalías ya son autónomas y son independientes y nosotros no podríamos intervenir o inmiscuirnos en una Fiscalía precisamente por el respeto a las competencias y atribuciones de estas […] no hay ningún tipo de control, ni siquiera un control político o control judicial para estas procuradurías están tan autónomas y tan independientes que sus únicos mandantes, en su caso, son los congresos locales que son quienes nombraron a sus titulares”, aseguró.

CÓMO COMBATIRLO

“Si bien las causas de esta violencia son diversas y multifactoriales, es imperante investigar los factores transversales que la agravan y que dificultan no sólo el ejercicio del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, sino también para el ejercicio de otros derechos como el acceso a la justicia, verdad y reparación”, se lee en el estadio Impunidad Feminicida, Radiografía de Datos Oficiales sobre violencias contra las mujeres (2017-2019).

Elena Azaola Garrido, académica del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) consideró que para abatir la problemática es necesario disminuir la impunidad y elaborar programas y políticas públicas positivas para remediar el problema, pero aclaró que dichas acciones para erradicar la violencia de género deben de ponerse en marcha, “no sólo tratarlo con “buenas intenciones”.

Para la especialista Geru Aparicio urgen acciones, programas y ejes que trabajen con las masculinidades: “mientras no se trabaje con la otra parte de la población que son los hombres, esto va a seguir incrementándose”.