ENTREVISTA | El país se les fue de las manos hace muchos años: Ricardo Ravelo

10/02/2018 - 12:04 am

En Los incómodos, el periodista cuenta la historia de estos cuatro ex gobernadores que coludidos con el crimen organizado saquearon el Estado, con el sistema de impunidad protegiéndolos. ¿Cómo salir de esta violencia y de esta corrupción tremendas?

Ciudad de México, 10 de febrero (SinEmbargo).- Detenidos y procesados (aunque no por todos los delitos cometidos), Tomás Yarrington (Tamaulipas, 1999-2005), Eugenio Hernández (Tamaulipas, 2005-2010), Javier Duarte (Veracruz, 2010-2016) y Roberto Borge (Quintana Roo, 2011-2016) son los protagonistas de esta historia contada por el periodista Ricardo Ravelo (Veracruz, 1966).

Son la casta alimentada y defendida por el sistema de impunidad que reina desde hace muchos años México. Satisficieron los más descabellados caprichos, vivieron con escandalosa opulencia y cualquier tipo de excesos y todo gracias a los recursos de cada entidad, a costillas del pueblo al que dejaron en llamas.

Esta es la entrevista a un profesional que ha escrito libros como Narcomex, Osiel. Vida y Tragedia de un Capo y Zetas, la franquicia criminal, entre otros.

–Hay que hablar de los gobernadores del PRI o si son los gobernadores del demonio. No sé si responden a la ideología de un Partido político

–Pues parece que no, todo indica que no. Lo que demostraron en sus respectivos gobiernos fue un alto nivel de maldad, de perversidad, que se magnificó en el ejercicio del poder, por lo menos de eso dan cuenta los expedientes consultados: una gran habilidad para robarse el presupuesto y en otros casos una abierta complicidad con el crimen organizado. Es decir Gobiernos como el de Yarrington y el de Eugenio Hernández, que co-gobernaron con la delincuencia. Estamos hablando de mucha perversidad.

–Parte de su libro es pensar cómo llegaron hacia ahí o cómo pudieron hacer todo lo que hicieron. Hubo muchos cómplices, ¿verdad?

–Lo que ocurre es que cuando llegan al Poder, por lo menos esto se desprende de las investigaciones de la Corte de Texas y lo que inició PGR en 1990, ya traían vínculos con el crimen organizado. En el caso de Yarrington ya traía vínculos con el Cártel del Golfo, cuando era alcalde de Matamoros. Y en el caso de Eugenio, cuando fungió como presidente municipal de Ciudad Victoria. Cuando llegan al poder montaron toda una estructura para saquear al Estado y para crear las condiciones afín de que todas las organizaciones criminales tuvieran todas las facilidades para traficar droga hacia los Estados Unidos, pues aprovechando la frontera con ese país. Hay muchos pasajes interesantes como cuando Eugenio cuando es candidato el PRI lo consideran un político viable y empiezan a generar todas las redes de apoyo, pero llama la atención que no fue el PRI ni la gente lo que lo eligió, para que él surgiera candidato tuvieron que contar con el voto positivo del crimen organizado. No hubiera sido el candidato de otro modo.

–El nuevo PRI fue llamado por Enrique Peña Nieto, ¿él no sabía lo que pasaba?

–Sí sabía, por supuesto que sabía. Eran sus amigos, los conocía muy bien. Lo que pasa es que durante mucho tiempo esos hombres estuvieron cobijados por el pacto de impunidad que hace tiempo domina en el Estado mexicano. Si no hubiera sido por la presión social estos hombres seguirían libres. De hecho lo estuvieron por mucho tiempo y se fugaron con mucha facilidad.

–Con grandes lujos

–Exacto, se fueron en jauja, con todo el recurso del mundo y lo siguen teniendo, los abogados que hoy los defienden no ejercen su profesión de a gratis y existe la posibilidad de que al menos Javier Duarte y Roberto Borge queden libres.

–Al PRI como al América, piensan muchos mexicanos, pero con estos Gobernadores, la situación con el PRI es exasperante

–Ellos son para José Antonio Meade, una verdadera loza histórica, que difícilmente lo pueda colocar como un hombre viable para la Presidencia de la República. Tiene un peso histórico que será decisivo en las próximas elecciones. Yo creo que dado el escenario que estamos viendo a cinco meses de las elecciones va a ser muy difícil que Meade sea el próximo Presidente.

Ricardo Ravelo, mostrando su libro Los incómodos. Foto: SinEmbargo

–Los ex gobernadores están presos pero ninguno por las causas que uno quisiera. Javier Duarte, por ejemplo, nada tendrá que decir del crimen de la Narvarte o de los homicidios de tantos periodistas en Veracruz durante su mandato

–Sí, por ejemplo, el caso de Javier Duarte él está procesado por desvío de dinero del Estado, que él desvió hacia empresas fantasma, está por ejercicio indebido de servicio público. ¿Qué quedan de los delitos que la autoridad no contempló? El tema de los crímenes, el tema electoral: él dijo que le había otorgado 3 mil millones de pesos en 2012. El propio Felipe Calderón lo mencionó en mayor de 2016, durante el cierre de campaña de Miguel Ángel Yunes, la FEPADE no tomó en cuenta para abrir una carpeta por delito electoral. Es el mismo esquema que se está investigando en estos momentos en Chihuahua. A Javier Duarte tampoco se lo está procesando por crimen organizado, a pesar de que Veracruz es uno de los Estados con mayor presencia de cárteles que operaron con la ayuda de la policía y del Gobierno.

–¿Quién va a romper esa fuerza de los cárteles en Veracruz?

–Hoy está más fuerte que antes. Está peor nada más en un año de Gobierno de Miguel Ángel Yunes ya hay 1500 muertos, no hay ninguna investigación para saber qué pasó ahí, con la presencia del Ejército y de la Marina, lo cual es todavía más preocupante. Nada se hace al respecto. Javier Duarte y Roberto Borge fueron ex gobernadores que en un buen tramo tuvieron todo el respaldo institucional.

–Además con obsesiones, como Javier Duarte que quería eliminar la Universidad Veracruzana. ¿En qué momento comienzan a tener deseos de Nerón?

–Yo creo que es la torpeza. Javier Duarte es un personaje ignorante, inculto, dominado por sus pasiones, un hombre de estridencias, con un frenesí que en muchos momentos lo puso bajo los reflectores como un hombre sin auto-gobierno. En parte víctima de sus propios colaboradores; además de los excesos que él incurrió, un personaje que fue clave en todo este saqueo fue su esposa, Karime Macías. Extrañamente libre, sin carpetas de investigación, sin temas con la justicia.

–¿Es cierto eso que decían que cuando se le antojaban tortas de Córdoba mandaba a buscarlas con el helicóptero de la Gobernación?

–Sí, por supuesto. Las mandaba a traer de Córdoba y se la llevaban a su oficina.

–Si hoy lo secuestraran al técnico del Atlas, Rubén Romano o a Diego Fernández de Cevallos, los mataban. Matan a todos los secuestrados. ¿En qué medida ahora el crimen es mucho más tremendo?

–El crecimiento del crimen organizado ha sido tan exponencial en México que prácticamente ha copado todas las esferas de la vida pública. El 80 % de los municipios está gobernado por el crimen organizado, el 80 % de la fuerza policial al servicio del crimen organizado, personajes de la política coludidos, un caso paradigmático es Guerrero, donde hay 450 organizaciones criminales que se dedican al secuestro, a la extorsión, al tráfico de drogas. Pero que además tienen la característica que gran parte de sus integrantes son políticos, fueron alcaldes, regidores, otros han sido comandantes de la policía… Es que antes había ética hasta en el crimen organizado. Vemos hacia donde volteemos ningún Gobierno del país tiene capacidad para garantizar la vida de nadie ni el patrimonio de nadie. La gran pregunta es ¿quién nos cuida? La sociedad está desprotegida, está roto el concepto del servicio público y quien llega al Gobierno llega a servirse del patrimonio del Estado, sabedor de que detrás hay una complicidad política y un pacto de impunidad que lo va a proteger totalmente.

Portada del nuevo libro, editado por Planeta. Foto: Especial

–¿Usted qué piensa como mexicano, teniendo en cuenta lo maravilloso que es este país, que esté esta gente en el poder, tan extraña además para el mexicano medio?

–Pienso como mexicano que el país se le fue de las manos hace muchos años. No hay nadie que pueda tomar las riendas de un Gobierno que intente hacer las cosas de otro modo. Yo no milito en ningún Partido, pero analizando las propuestas de los aspirantes presidenciales, no tiene nadie un proyecto de país claro. Cuando Andrés Manuel López Obrador habla de que va a acabar con el narcotráfico, con la corrupción, no podemos negar que son buenas intenciones, pero eso de acabar lo pongo en tela de duda. En el caso colombiano, que tuvo una etapa cruenta, no terminaron con el narcotráfico. ¿Qué pasó ahí?, se bajó la violencia de alto impacto, se robusteció el Estado, crearon leyes a modo para enfrentar este problema, pero crearon las condiciones para mantener el negocio. Colombia sigue siendo el gran país exportador de drogas al mundo, pero tiene gobernabilidad. Hoy lo que hay es negocio, hay violencia, hay caos, está rebasada la estructura del poder.

–¿Por qué el título? ¿Cómo hizo este libro?

–El proyecto surgió hace más de un año, no había detenciones sino fugas de los gobernadores que estaban acusados de actos de corrupción. Como iban sumándose unos a otros, lo comenté con Denise que es mi agente literario, llamó la atención de que se pudieran trabajar las historias de cada uno de ellos. El título surgió de la editorial. Yo tenía otros títulos, como Los narcogobernadores, algo así. Se quedó en Los incómodos. Hice unos cuantos viajes a los Estados y lo que sí me encontré fue con mucha ira de la gente. En Quintana Roó, por ejemplo, la gente se siente defraudada, lastimada.

–Usted se ganó el Premio Rodolfo Walsh en Gijón

–Sí. Fue una propuesta de Paco Ignacio Taibo II, por un libro que publiqué en España que se llama Narcomex. Fue un libro que lo llevaron al concurso, salió premiado y fue un galardón muy interesante, me sentí bastante honrado. Tengo otro, el de periodismo aquí en México. Yo no hago periodismo para ganar premios, ni los busco. He tenido oportunidad de concursar en algunos, otros colegas lo han ganado muy bien.

–Es un libro que no se va por las ramas

–Pues no. El trabajo periodístico, es lenguaje directo, claro, no es literatura. Yo no hago literatura. Un lenguaje lo más claro posible, porque ese es el principio del respeto al lector, privilegiar la brevedad, la concisión y sobre todo el rigor que caracteriza a esta tarea. El libro está cuidado de no deslizar ni abusar de los puntos de vista personales, sino dejar que los documentos hablen. Cuando hago este tipo de trabajo me acuerdo de un autor al que he leído mucho y que se llama Stefan Zweig y que dice que “la realidad puso las imágenes, yo nada más las palabras”. Los documentos dan cuenta de cosas y uno les da forma, expone al lector lo que considera importante.

–¿Ha sentido miedo?

–Sí, como no. Yo he sido amenazado de muerte dos veces. En aquellos momentos lo viví difícil. En la primera andaba yo en Buenos Aires y me sonó el teléfono, no lo reconocía, pero era de México y atendí. Luego la segunda fue aquí, en México, esa me sacó de circulación como dos meses. Fue muy complicado enfrentarla. Al principio pensé en seguir trabajando, pero mis jefes de Proceso me pidieron que me desconectara un tiempo. Y así fue. Pienso mucho en Julio Scherer, que decía, “nosotros tenemos que hacer periodismo sin pensar en si vamos a salvar o a hundir a la patria”. Ojalá este libro tenga un efecto positivo para los lectores, sea un elemento que le ayude a armar un criterio y ejercer un voto inteligente, más claro, más madurado. Creo que hay una nueva oportunidad de un cambio en las elecciones que vienen, pero dependerá de la gente si quiere un cambio o si quiere mantener todo igual. Si la sociedad se organiza, si la sociedad exige y presiona, los cambios pueden darse.

–¿Usted tiene esperanzas?

–Yo creo que sí. Uno se mantiene al margen de estos vaivenes, pero quisiera que el nuevo Presidente resolviera el tema de la inseguridad. A todos nos pega, pero como periodista nos pega más. La inseguridad nos limita mucho en nuestro trabajo, realmente da miedo ir a los Estados a trabajar. Y no es que los periodistas necesitemos una protección especial, creo que manteniendo en equilibrio el tema de la inseguridad el ejercicio periodístico puede realizarse con mayor fluidez. El tema de la economía también debe mejorarse y está muy ligado al de la inseguridad.

Mónica Maristain
Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.
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