EU debe institucionalizar una política de vacunación regional para toda América del Norte. Foto: AP.

Washington, D.C.—Éxodo de mexicanos a vacunarse en Estados Unidos. Vuelos comerciales llenos. Jets con las élites. Shopping mientras esperan la segunda dosis o regresar en tres semanas. Cuando abran el cruce al tráfico terrestre, el desfile de turistas de vacunación se multiplicará. EEUU, válvula de escape de México.

A diferencia de hace tres meses, cuando EU no tenía dosis ni para sus adultos mayores, hoy hay sobre oferta. Estados que han dejado de pedir más dosis del gobierno federal y filas en los centros de vacunación más cortas, pese a que 43 por ciento de los estadounidenses aun no ha recibido una sola dosis. La abundancia ha atenuado las criticas de hace unos meses contra los mexicanos de que venían a “abusar” del sistema y a “robarse” vacunas.

Aunque la prensa de EU se ha enfocado más en las caravanas de jets de las élites ricas, ir a EU para vacunarse es cada vez más común entre la clase media mexicana. La lentitud de la campaña de vacunación en México, aunada a la desconfianza en las vacunas china y rusa, están haciendo que un número cada vez más alto de profesionales, particularmente del sector salud, se vacune en EU, con ayuda de familiares residentes.

Luego de que su sobrina le consiguió cita en el Internet, la doctora Alba Barón no vaciló en tomar un vuelo comercial de Hermosillo a Phoenix en febrero pasado. “Me urgía. Soy dermatóloga y tengo pacientes que veo cara a cara. Estaba muy preocupada. Esperé un tiempo y aquí no hubo oportunidad y no tuve más opciones que irme a EEUU. No podía seguir expuesta al virus”, me dijo en entrevista.

Entró con su visa de turista. No dijo que iba a vacunarse. Le administraron la Pfizer. A las tres semanas regresó por la segunda dosis. “Fueron muy amables. Admirable la organización, la efectividad”.

Víctor González, médico ortopédico que ha atendido a enfermos de covid en un hospital privado en Hermosillo, sí pudo vacunarse en México en enero, pero no considera falta de ética ir a EU. “Cuando tu país no te da lo que necesitas y estás expuesto, buscas la manera de hacerlo en otra parte de acuerdo a tus recursos, que fue el caso de Alba. Es como cualquier migrante. Si no hay trabajo en tu país, pues vas a donde haya”.

México ha vacunado a sólo un cuarto de los médicos privados.

Inés Martínez de Castro, jefa del Departamento de Difusión Cultural del Colegio de Sonora en Hermosillo, y su esposo, Renato, terapéutico, viajaron a Houston por avión comercial en marzo, luego de que su hijo, quien reside en esa ciudad, les hizo cita. Regresaron en abril por la segunda dosis. Les tocó Moderna.

“Fue muy fácil. No nos pidieron nada. Muy eficiente. En 10 minutos estábamos fuera”, me dijo Inés vía telefónica.

Reconoce que “hay como un prejuicio… casi casi como de traición a la Patria, en algunos casos son criticadas las personas que se están yendo”. Sin embargo, señala, “EU lo está permitiendo y la vacuna que me tocaría en México la puede usar alguien más”.

Dice que conoce a mucha gente que no sabe cuándo podrán recibir la segunda dosis. En tanto la campaña de vacunación siga siendo irregular y lenta por falta de dosis, vaticina que la gente seguirá yendo a Texas y Arizona, estados que considera han sido “muy flexibles”. Su vuelo de regreso venía repleto de gente vacunada.

La experiencia no siempre tiene final feliz. En Semana Santa se desplomó una avioneta Cessna al despegar de Hermosillo, matando a seis personas de la familia Ciscomani que iban a vacunarse, entre quienes se hallaba Leonardo Ciscomani, cercano colaborador de la gobernadora Claudia Pavlovich.

No hay datos oficiales sobre el número de mexicanos que se han vacunado en EU. De acuerdo con algunos estimados superan el millón. Sin embargo, se queda corto.

La población conjunta en la franja fronteriza del lado mexicano es cerca de 30 millones. Aun con las restricciones de la pandemia, el cruce terrestre bajó, pero no cesó. Además, entre febrero y abril, cerca de medio millón de personas tomaron vuelos sólo del aeropuerto internacional de la Ciudad de México a EU.

Asumiendo que un porcentaje de ese universo se haya vacunado, sería mucho más de un millón.

Es deseable que para cuando eliminen las restricciones para cruzar por tierra, este mes o el próximo, la mayoría de las comunidades transfronterizas estén vacunadas. De lo contrario, se correrá el riesgo de nuevos contagios no sólo de COVID-19 sino de las nuevas variantes.

En poco más de tres meses, el gobierno de Biden ha administrado 260 millones de dosis, cerca del 40 por ciento de la población adulta en EEUU. El desafío ahora es convencer a millones de escépticos, principalmente jóvenes, latinos y afroamericanos, mediante campañas de persuasión. El gobierno considera que las trabas burocráticas, como verificar la nacionalidad o residencia, los desalentaría.

La semana pasada, Biden dijo que quiere que para el 4 de julio, Día de la Independencia, 70 por ciento de la población haya recibido cuando menos una dosis y 160 millones estén plenamente vacunados, 43 millones más que la cifra actual.

Debido a la integración de las economías y al dinamismo de la frontera, ayudar a México a vacunar a su población debe ser prioridad del gobierno de EU. Es hora de pasar de las palabras a los hechos, de cumplir la promesa de exportar millones de dosis al mundo, empezando con los vecinos. Ciertamente la disponibilidad de dosis de calidad en México volvería innecesario el turismo de vacunación.

EU debe institucionalizar una política de vacunación regional para toda América del Norte. No como un acto de generosidad a los mexicanos sino como una política de salud pública compatible con sus intereses nacionales. La población estadounidense no estará protegida del COVID hasta que los vecinos también estén.

Twitter: @DoliaEstevez