La mayoría de los estudios sobre los animales que se automedican se enfocan en los grandes primates, quienes masticaban plantas, por lo que los investigadores dedujeron que no se trataba de un alimento parte de su dieta. Foto: Shutterstock.

La mayoría de los estudios sobre los animales que se automedican se enfocan en los grandes primates, quienes masticaban plantas, por lo que los investigadores dedujeron que no se trataba de un alimento parte de su dieta. Foto: Shutterstock.

Ciudad de México, 13 de enero (SinEmbargo).-Los animales descubrieron formas de automedicarse con plantas de su entorno, según un estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Muchas especies de animales seleccionaron sus propios “fármacos” con hierbas o plantas que pueden encontrar cotidianamente en la naturaleza, según explica Joal Shurkin, autor de la investigación.

Pájaros, abejas, lagartijas y chimpancés comparten un rasgo similar: pueden automedicarse ya que saben distinguir las propiedades de las plantas que les ocasionan bienestar, les previenen enfermedades o les ayuda a eliminar los parásitos.

“Hasta criaturas con el cerebro del tamaño de una tachuela de alguna forma saben ingerir ciertas plantas o usarlas en formas inusuales cuando las necesitan. Cualquiera que haya visto un perro comer pasto en un parque es testigo de la automedicación. El perro probablemente tiene algún parásito o malestar en su estómago. El pasto les ayuda a vomitar la infección o a eliminarlo a través de sus heces”, aclara el estudio.

La ciencia de este comportamiento se llama zoofarmacognosis que se deriva de las raíces zoo (animal), pharma (droga) y gnosy (conocer). Aunque no está muy claro con cuántos conocimientos cuentan pero en algunas especies parece que evolucionaron esta habilidad nata para detectar constituyentes medicinales en las plantas.

Los ejemplos son muchos, la práctica se esparce en el reino animal con algunas formas sorprendentes. Por ejemplo, los osos, venados y algunos primates se sabe que consumen plantas para automedicarse. Está comprobado que los babuinos de Etiopía comen las hojas de una planta para combatir los gusanos que les puede causar esquistosomiasis (enfermedad parasitaria).

Monos hembra araña en Brasil añaden plantas a su dieta para aumentar o disminuir su fertilidad. Y lémures embarazadas en Madagascar mordisquean tamarindo y su corteza para ayudar en la producción de leche, matar a los parásitos, y aumentar las posibilidades de un parto exitoso.

Las elefantes hembras embarazadas en Kenia comen cierto tipo de planta que les induce al parto.

Algunas lagartijas reaccionan a mordidas de víboras venenosas consumiendo un cierto tipo de raíz que neutraliza dicho veneno.

Las moscas de fruta ponen huevos en plantas que contienen altos niveles de etanol cuando detectan avispas parasitoides como una forma de proteger a sus crías.

Mark Hunter, profesor de ecología y biología ambiental de la Universidad de Michigan, dio a conocer una explicación simple para estas acciones, en el que millones de años atrás un animal -puso de ejemplo a un gorila -tenía dolor de estómago y por razones desconocidas el animal tomó una hoja, la masticó, se sintió mejor y se acordó de esta acción, por lo que la repitió.

“Nunca se debe subestimar el poder de la selección natural, no hace falta ser un organismo inteligente para desarrollar una conducta instintiva”, explica Hunter.

Los científicos no están seguros sobre si este comportamiento es aprendido, pero afirman que los seres humanos pueden aprender de la zoofarmacognosis sobretodo en la búsqueda de nuevos medicamentos. Incluso, explican que gran parte de la medicina popular, viene de curanderos que vieron a animales automedicarse.