El auge de los movimientos feministas y la era del MeToo han provocado que los dictados de la marca, antes aceptados como medidas perfectas, hayan quedado desfasados para una casa que echó a rodar en el año 1977.

Ciudad de México, 14 de mayo (ASMéxico/SinEmbargo).- Una de las citas más importantes de la industria de la moda no volverá a emitirse en televisión. El desfile anual de Victoria’s Secret era el evento más esperado del año y el espectáculo alcanzó cifras de audiencia que superaban los 10 millones de espectadores. El año pasado esa cifra se redujo hasta los 3.3 millones, y a lo largo de los últimos meses la firma de lencería propiedad del grupo L Brand no ha dejado de recibir críticas por no cambiar una política considerada anticuada respecto a los cuerpos de sus modelos.

El auge de los movimientos feministas y la era del MeToo han provocado que los dictados de la marca, antes aceptados como medidas perfectas, hayan quedado desfasados para una casa que echó a rodar en el año 1977. La diversidad de los cuerpos, que han intentado introducir en su catálogo de manera leve con la inclusión de Barbara Palvin, no ha hecho más que acrecentar el declive de la firma e incluso obligado a lanzar un comunicado para sus trabajadores anunciando un cambio de rumbo en su modelo de negocio.

“La moda es un negocio de cambio. Debemos evolucionar y cambiar para crecer. Con esto en mente, hemos decidido repensar el tradicional desfile de Victoria’s Secret. En 2019 y de aquí en adelante, nos centraremos en el desarrollo de contenidos emocionante y dinámico y en un nuevo tipo de evento, que se difundirá entre nuestros clientes en otras plataformas pegadas a la actualidad”, detalla el comunicado que ha publicado la CNBC. Además, Les Wexner, CEO de la compañía, aseguró que la televisión ya no es el “canal más adecuado” y buscarán la creación de un “nuevo estilo de show”.

El último desfile fue la confirmación de una caída drástica del prestigio de la que hasta el momento ha sido la firma de lencería más destacada del mercado. Los 3.3 millones de espectadores anteriormente mencionados supusieron la peor audiencia desde 1995 según Quartzy, a pesar de que la emisión se realizó en la ABC en lugar de la CBS, lo que a priori iba a suponer un repunte en los datos de cuota de pantalla.

La marca se encuentra en la actualidad en un mínimo histórico, con los precios de sus prendas más bajos que nunca y con la necesidad del cierre de diversas tiendas para reducir las pérdidas. Y es que Victoria’s Secret no ha querido ofrecer la diversidad que exigen los nuevos tiempos, limitándose únicamente a apostar por la inclusión de modelos negras y asiáticas, además de Winnie Harlow, primera modelo con vitíligo que se sube a la pasarela con la firma. Los directivos centran su mercado en modelos esbeltas y en ocasiones extremadamente delgadas: “¿Deberíamos incluir a modelos trans en el show? No, no lo creo, porque el show es una fantasía, un especial de entretenimiento de 42 minutos y es el único en su clase”, explicó Ed Razek, responsable de marketing de L Brands. Incluso aseguró que hubo un intento por meter en el desfile en el año 2000 a modelos de tallas grandes, pero “nadie estaba interesado y aún no lo están”.

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En los últimos meses han intentado dar un paso adelante con la inclusión de Barbara Palvin, aunque su definición de modelo curvy fue muy criticada principalmente en las redes sociales. También la española Lorena Durán fue contratada por Victoria’s Secret como modelo plus size, pero nuevamente se desató la polémica ante una catalogación considerada injusta.

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