El pasado 8 de julio de 2017, Ibrahim Mohamed circulaba hacia Playa del Carmen, cuando recibió una serie de mensajes, en los que se le advertía que tuviera cuidado, ya que estaba vigilado. “Ten cuidado por dónde te mueves… que te tengo vigilado; lo que tú haces por la espalda, yo te lo voy a hacer de frente”, decía el primer de los mensajes recibidos a las 17:05 horas. El segundo señalaba: “Primera advertencia”. El tercero decía: “Y guarda la pantalla para que guardes ls pruebas de mi promesa”.

Un cuarto mensaje llegó alrededor de las 23 horas de ese día: “Ya vana a empezar los contraataques cibernético. voy a acabar con todos ustedes. Contraté a toda la plantilla de Anonymous para devolverles el ataque que me hicieron, pero a ti voy a dar trato especial para que veas los que es amar a Dios en tierra de fariseos. Cada paso que des tú y todo tu ámbito personal estará bajo vigilancia. Al igual que el bastardo”.

Ciudad de México, 15 de marzo, (SinEmbargo).- Una jueza de distrito del Centro de Justicia Penal Federal con sede en Cancún, Quintana Roo, sentenció a 8 meses y 2 días de prisión al empresario Carlos Mimenza Novelo por el delito de amenazas, con agravante de ataque a la libertad de expresión del periodista Amir Ibrahim Mohamed.

La sentencia es el primer fallo condenatorio que se da por delitos contra al libertad de expresión, en el marco del nuevo sistema penal acusatorio de México.

El también precandidato a la Presidencia por la vía independiente fue hallado responsable de amenazar al periodista, a través del envío de siete mensajes telefónicos.

La jueza Verónica Gutiérrez consideró que Mimenza Novelo provocó “un daño psicológico y material” al periodista, ya que lo obligó, junto con su familia, a desplazarse a otro estado del país, con lo que vio afectado su libertad de expresión.

Sin embargo, el empresario apeló la sentencia al considerar que se trata de un “montaje” que busca desprestigiarlo.

A través de su cuenta de Twitter, el periodista celebró la sentencia, ya que “asiente un histórico precedente en todo el país. Y deja claro que la justicia puede y debe alcanzar a todos aquellos que amenacen, violentes e intenten atentar contra la Liberta de Expresión en México”.

Además, aplaudió la decisión de la jueza de distrito, ya que “su sentencia no sólo hace justicia a un servidor, sino que contribuye a todos los comunicadores del país y a todos aquellos hombres y mujeres que quieran ejercer libremente su libertad de expresión”.

Y aplaudió el trabajo de la Fiscalía General de la República; la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle), encargada de presentar la acusación; la Comisión Especial de Atención a Víctimas (CEAV); y del Mecanismos de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación.

EL CASO

El pasado 8 de julio de 2017, Ibrahim Mohamed circulaba hacia Playa del Carmen, cuando recibió una serie de mensajes, en los que se le advertía que tuviera cuidado, ya que estaba vigilado.

“Ten cuidado por dónde te mueves… que te tengo vigilado; lo que tú haces por la espalda, yo te lo voy a hacer de frente”, decía el primer de los mensajes recibidos a las 17:05 horas.

El segundo señalaba: “Primera advertencia”. El tercero decía: “Y guarda la pantalla para que guardes ls pruebas de mi promesa”.

Un cuarto mensaje llegó alrededor de las 23 horas de ese día: “Ya vana a empezar los contraataques cibernético. voy a acabar con todos ustedes. Contraté a toda la plantilla de Anonymous para devolverles el ataque que me hicieron, pero a ti voy a dar trato especial para que veas los que es amar a Dios en tierra de fariseos. Cada paso que des tú y todo tu ámbito personal estará bajo vigilancia. Al igual que el bastardo”.

Posteriormente llegaron tres mensajes más, pero no se dieron a conocer por la jueza, quien leyó los anteriores durante la audiencia de juicio oral llevada a cabo el pasado miércoles 13 de marzo.

Los mensajes fueron obtenidos por un ingeniero en electrónica de la Feadle, luego que el periodista presentara una denuncia ante dicha instancia.

La investigación continúo con un estudio psicológico al periodista, para determinar si los mensajes constituían una amenaza hacia su persona. El perito en psicología encargado de ello encontró que los textos electrónicos buscaban “dominar”, “amedrentar”, y “advertir de un posible daño” a Ibrahim Mohamed.

Todo este material fue presentado por la Feadle, por lo que la jueza determinó sentenciar al empresario de Quintana Roo.