“Las actividades del proyecto minero de Almaden podrían afectar severamente la salud de la población del área de impacto por exposición, ingestión, inhalación y contacto con la piel de sustancias peligrosas y por la alteración de medio ambiente”, se lee en el informe realizado por organizaciones de la sociedad civil con apoyo de expertos en geoquímica, biología y salud.

Ciudad de México, 15 de abril (SinEmbargo).– En Ixtacamaxtitlán, en la Sierra Norte de Puebla, un proyecto de minería de oro y plata a cielo abierto en etapa de exploración avanzada, concesionado a la empresa Minera Gavilán, subsidiaria de la canadiense Almaden Minerals, pone en riesgo la salud de los habitantes, el medio ambiente y el acceso al agua, denuncia un informe realizado por Organizaciones civiles y especialistas en geoquímica, biología y salud.

Desde 2014, la Unión de Ejidos y Comunidades en Defensa de la Tierra, el Agua y la Vida, Atcolhua; el Centro de Estudio para el Desarrollo Rural (Cesder); el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec) y el Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (Poder) inciaron el acompañamiento a la población de Ixtacamaxtitlán, a fin de llevar a cabo una Evaluación de Impacto en Derechos Humanos (EIDH) en el perímetro donde se desarrolla el proyecto minero.

El informe titulado “Minería canadiense en Puebla y su impacto en los derechos humanos. Por la vida y el futuro de Ixtacamaxtitlán y la Cuenca del Río Apulco” reveló que la actividad ocasiona impactos sobre la atmósfera, el paisaje y la tierra, que se traducen en alteración del suelo, erosión, deforestación, polvo y gases. Además, la flora, fauna y el equilibrio ecológico de las regiones sufren las consecuencias, debido a la remoción de la vegetación, la alteración del hábitat, el desplazamiento de los animales, la pérdida de biodiversidad y los impactos en la agricultura.

Otro de los daños ocasionados por la minería, arroja el informe, es la contaminación del agua por cianuro, metales pesados y químicos derivados del drenaje ácido de roca; asimismo induce la reducción del vital líquido en el volumen disponible; la competencia por el cambio de su uso; el empobrecimiento del acuífero y el incremento de sedimentos.

En el tema de la salud, destaca ese estudio, la actividad extractiva provoca la ingestión de metales pesados, lo cual es dañino para los huesos, los riñones, el hígado y el cerebro. Asimismo, es un agravante de enfermedades crónicas; afecta los sistemas nervioso, digestivo y óseo; desencadena padecimientos de ojos y piel y es factor cancerígeno.

El documento precisa que la contaminación por cianuro impacta en el cerebro y el corazón; además puede llegar a provocar estado de coma y muerte. El polvo y los gases afectan el tracto cardiorespiratorio. El ruido produce pérdida de sensibilidad auditiva, trastornos del sueño, efectos cardiovasculares y fisiológicos, en la salud mental, cambios en el comportamiento y es factor de estrés en niñas y niños.

“Las actividades del proyecto minero de Almaden podrían afectar severamente la salud de la población del área de impacto por exposición, ingestión, inhalación y contacto con la piel de sustancias peligrosas y por la alteración de medio ambiente”, se lee en el informe realizado por organizaciones de la sociedad civil con apoyo de expertos en geoquímica, biología y salud.

A pesar de lo anterior, las organizaciones indicaron a través de un comunicado, que la empresa canadiense no ha informado a las comunidades sobre los riesgos que conlleva el proyecto.

Incluso el Comité del Agua de Ixtacamaxtitlán acusó que Almaden Minerals ha buscado “desinformar” a los pobladores al asegura que el cianuro usado en el proceso de lixiviación no contamina el agua. Asimismo, apuntó, la empresa canadiense promueve “relaciones clientelares” con los habitantes mediante el otorgamiento de apoyos económicos para las fiestas patronales a cambio de que toda una comunidad firme en apoyo a la minera.

Los afectados hicieron un llamado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a que no otorgue más permisos a la empresa en cuestión; y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a que sancione a la compañía canadiense, ya que anunció la cotización de nuevas acciones en las bolsas de Toronto y Nueva York para financiar sus operaciones en el municipio de Ixtacamaxtitlán y señaló que continuará “agresivamente” la exploración en la zona, a pesar de que la Semarnat declaró improcedente su solicitud de operaciones hace un par de de meses, por no identificar plenamente “que las obras y actividades a realizar cumplan con los lineamientos que establece la NOM-120- SEMARNAT-2011”.