La vaquita marina aún no desaparece y lucha por sobrevivir en su hogar: el Golfo de California. Hace unos días, un grupo de expertos vio al menos seis ejemplares de esta especie mexicana endémica.

Es por ello que los conservacionistas y las organizaciones de la sociedad civil han redoblado sus llamados de urgencia a los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador para mantener y, más aún, fortalecer los esfuerzos que que de una vez por todas la libren de la extinción.

Ciudad de México, 17 de octubre (SinEmbargo).– ¡La vaquita marina aún tiene futuro! Recientemente, un equipo de científicos y expertos en mamíferos marinos logró avistar tres grupos del cetáceo más pequeño del mundo en el Alto Golfo de California, de México, el único sitio del planeta en el que habitan.

Durante una expedición ejecutada entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre pasados por el Alto Golfo de California, el grupo constituido por personal del Museo de la Ballena y Ciencias del Mar –en colaboración con prestigiados científicos nacionales e internacionales, incluidos algunos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)– documentó con material audiovisual a tres cuadrillas de vaquitas en buen estado de salud, revelaron través de un comunicado.

“El avistamiento se llevó a cabo en tres días: el 25 de septiembre observaron a dos ejemplares, una madre con su cría. El 27 de septiembre a otro par que posiblemente eran dos adultos y el 28 de septiembre a un grupo de 4 a 6 animales, de los cuales uno era una cría“, se describe en el documento.

El buque Narval, propiedad del Museo de la Ballena, además de otras cuatro embarcaciones, movieron a los científicos, quienes emplearon los registros del monitoreo acústico que se realiza con los hidrófonos “C-Pods” dentro del polígono de la especie marina. Asimismo, para la observación del mar, utilizaron cuatro binoculares “Big Eyes” con un alcance de visión mayor a 2 millas, 16 binoculares portátiles de alto alcance, una cámara de cine para objetivos de larga distancia y una decena de cámaras con lentes telefoto.

A pesar de que a lo largo del sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto se estableció el Programa de Conservación, Protección y Recuperación de la Vaquita Marina (Vaquita CPR), se buscó erradicar la pesca ilícita en el hábitat y la eliminación de redes fantasma, organizaciones de la sociedad civil han alertado que sólo durante el periodo –a punto de concluir– murió más del 70 por ciento de los ejemplares.

Durante una expedición ejecutada entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre pasados por el Alto Golfo de California, un grupo de expertos documentó en video tres cuadrillas de vaquitas marinas. Foto: Semarnat.

La pequeña marsopa endémica del Mar de Cortés ha estado en el ojo del huracán, pues su población es estimada en apenas unos 30 individuos. Su principal amenaza ha sido el tráfico de totoaba, otro ejemplar marino endémico de las mismas aguas: su buche es comercializado hasta en 8 mil dólares y la vaquita cae incidentalmente en las mallas que utilizan para atraparla.

Sin embargo, hoy los especialistas lanzan un rayo de luz entre las tinieblas.

 “La vaquita marina no está extinta”, destacan, y estos avistamientos “son un aliciente para continuar con el programa de conservación de la especie y reforzar las acciones para impedir su desaparición”.

No obstante, los conservacionistas –entre los que se encuentran Nuria Sanz, directora de la UNESCO en México, y científicos de la UNAM– llaman al actual Gobierno a mantener los esfuerzos para salvar a la especie y al equipo de Andrés Manuel López Obrador a dar seguimiento a dichas acciones, pero además fortalecerlas con planes serios y bien pensados desde el origen.

Según AP, algunos investigadores desean que el próximo Gobierno cierre la zona con barreras flotantes y despliegue permanentemente un barco de la Marina Armada en la parte central del área para así impedir el uso de las redes de pesca ilegales que atrapan y matan a las vaquitas.

Las autoridades deberían prohibir que los barcos pesqueros zarpen de las costas aledañas, dijo recientemente Armando Jaramillo, del Instituto Nacional de Ecología de México.

ORGANIZACIONES CIVILES CELEBRAN 

“Decir que la vaquita está extinta o que no existe es irresponsable. Por ello nos sentimos optimistas al saber que la presencia continua de al menos seis ejemplares, incluyendo una madre con su cría, ha sido confirmada. Sin embargo, la vaquita sigue en riesgo y no hay que bajar la guardia. Con tan pocas vaquitas restantes, todas las redes prohibidas deben eliminarse”, dijo Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica, en entrevista con SinEmbargo.

No obstante, agregó que la administración peñista “ha fracasado en proteger a la vaquita; de 60 que quedaban en el 2015, hoy quedan alrededor de 15 ejemplares”. Por esa razón consideró que la administración de López Obrador se enfrenta a “un reto muy grande”, por lo que “es necesario que el tema se aborde con alta prioridad y que se incrementen los esfuerzos para detener la pesca ilegal de totoaba”.

Por su parte, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), indicó a través de un boletín que el avistamiento de los ejemplares “significa que aún hay esperanzas para salvar a esta especie endémica de la extinción”.

Por ello estimó que “es necesario redoblar los esfuerzos para proteger a la vaquita, enfocados en el combate a la pesca y tráfico ilegal del pez totoaba –también en peligro de extinción– que provocan la muerte incidental de estas marsopas; el retiro de redes abandonadas en las que quedan atrapadas y mueren asfixiadas; y el impulso a la pesca sustentable”.

En el mismo sentido, remarcó Miguel Rivas, coordinador de la campaña de Océanos de Greenpeace México, en conversación con este diario digital: “Avistar vaquitas siempre es una buena noticia”. También habló de “esperanza” para la marsopa si se trabaja duro por su conservación:

“El avistamiento guarda esperanza de que la especie puede recuperarse si las cosas se hacen bien. El nuevo Gobierno deberá asumir su responsabilidad para protegerla, no dejarla morir bajo la pesca de la totoaba”, concluyó.