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Gustavo de Hoyos Walther

17/10/2023 - 12:04 am

Hacia un nuevo paradigma educativo

“El futuro de la sociedad del conocimiento ya está frente a nosotros y nuestro país no puede sustraerse a ello”.

“López Obrador es el impulsor de pseudo-universidades, cuyas autoridades inclusive confiesan que no les interesa educar a egresados con una mínima capacidad para insertarse con éxito al mercado de trabajo”. Foto: Crisanta Espinosa, Cuartoscuro

Una de las verdades casi inobjetables es que la educación que se imparte en las sociedades más avanzadas es pública y también privada. A esto se le conoce como el principio de complementariedad.

Donde hubo una tentativa por abolir este principio (la Unión Soviética y sus satélites) y se intentó que toda la educación estuviera en manos del Estado, el experimento fracasó estrepitosamente. Esta lección ha sido incluso aprendida por China, donde hoy casi el 30 por ciento de las universidades son privadas.

La mezcla puede variar de sociedad a sociedad. En Estados Unidos se le otorga grandes facilidades a la iniciativa privada para erigir escuelas y universidades, muchas de las cuales son las mejores en el mundo. El caso de Europa es diferente. En Alemania, por ejemplo, las mejores universidades son públicas. Pero en ambas sociedades existen universidades públicas y privadas de gran calidad también.

En América Latina han convivido ambos modelos – el público y el privado – de una forma más o menos equitativa, aunque cierta retórica de izquierda pretenda estigmatizar la educación privada.

El problema, en nuestra región, es que se ha incentivado también la existencia de escuelas y universidades que no están comprometidas con la excelencia educativa y académica. La sabiduría popular les llama en México “Escuelas Patito”: meros negocios que no contribuyen a la superación de los y las jóvenes. Pero este síndrome no es particular de la iniciativa privada. López Obrador es el impulsor de pseudo-universidades, cuyas autoridades inclusive confiesan que no les interesa educar a egresados con una mínima capacidad para insertarse con éxito al mercado de trabajo. Se trata de instituciones dedicadas, no a educar, sino a indoctrinar, y eso en el mejor de los casos.

El futuro de la sociedad del conocimiento ya está frente a nosotros y nuestro país no puede sustraerse a ello.

La mejor manera de insertarnos en este nuevo paradigma, es combinando, pero de manera virtuosa, los modelos de la educación pública y la privada, de tal manera que las ventajas de ambos – y no los defectos de ambos – salgan a la superficie.

Un ejemplo de lo que se puede generalizar en el país es el convenio que suscribieron recientemente la Universidad Autónoma de Baja California y CETYS Universidad. La primera es una institución pública y la segunda, privada. Los rectores de ambas instituciones, Luis Enrique Palafox Maestre y Fernando León García, impulsaron este convenio porque saben que el paradigma de la confrontación debe dar paso al modelo de la complementariedad en favor de la educación superior pública y privada de excelencia, así como del desarrollo humano y económico de Baja California.

Con su visionaria iniciativa, seguramente se logrará que las tres principales labores de toda universidad de calidad, la educación, la investigación y la difusión de la cultura sean de gran excelencia y, así, sirvan a la sociedad de la cual es parte.

Tenía razón Benjamin Franklin: la inversión en el conocimiento paga los mejores intereses.

Gustavo de Hoyos Walther
Abogado y empresario. Ha encabezado diversas organizaciones empresariales, comunitarias, educativas y filantrópicas. Concentra su agenda pública en el desarrollo de líderes sociales (Alternativas por México), la participación ciudadana en política (Sí por México) y el fortalecimiento del estado de derecho (Consejo Nacional de Litigio Estratégico).
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