En México existe una veda permanente de pesca del pepino de mar y la totoaba y quien sea detenido puede ir a prisión hasta por 9 años. Foto: Shutterstock.

En México existe una veda permanente de pesca del pepino de mar y la totoaba, y quien sea detenido explotando estas especies puede ir a prisión hasta por nueve años. Foto: Shutterstock.

Ciudad de México, 18 de enero (SinEmbargo).– Kam Wing Chan, propietario de una compañía de muebles en Los Ángeles, California, compareció en una Corte de San Diego, en Estados Unidos por cargos relacionados con el tráfico de millones de dólares en abulón, pepino de mar y totoaba, especies en peligro de extinción, que provenían de las aguas marinas de México.

La acusación argumenta que Chan, de 61 años de edad, utilizó la compañía Kaven –supuestamente importadora de muebles asiáticos– para la compra en México de estas especies marinas amenazadas para, a su vez, introducirlas a Estados Unidos y posteriormente exportarlas al continente asiático.

Ante la Corte se presentaron documentos que prueban que Chan comercializó estas especies en varias ocasiones: 58 ejemplares de vejigas de totoaba, 16 kilos de abulón seco a Estados Unidos en octubre de 2013 y el 15 de enero de ese mismo año, casi una tonelada de pepinos de mar, y en enero de 2013 se reportaron 455 kilos de abulón.

A Kam Wing Chan de la Ciudad de Monterey Park en Los Ángeles, se le imputan los cargos de conspiración, importación ilegal y contrabando de vida silvestre por lo que podría enfrentar una pena de 70 años.

En México existe una veda de las especies de pepino de mar permanente desde el 25 de noviembre de 2013, con el propósito de propiciar la permanencia de las poblaciones de esta especie y su aprovechamiento sustentable.

Las tres especies (abulón, pepino de mar y totoaba) están catalogadas en peligro de extinción y su captura es ilegal en los mares de México. En el caso del llamado pepino de mar está clasificado bajo la categoría de “sujeto  a protección especial”, que es la siguiente categoría antes de “probablemente extinta en el medio silvestre”.

Las especies serían comercializadas para su consumo, ya que en la acusación se alega que se compró esta mercancía en violación de la ley mexicana, pues no contaba con las facturas que mostraran el origen de los peces.

Los cargos en contra de Chan, y también contra su compañía, son por la exportación ilegal, desde el 1 de septiembre de 2009 hasta el 30 de mayo de 2013, por más de 3 millones de dólares en mariscos a China. Estas exportaciones tenían como principal destino las empresas que eran propiedad de un familiar de Chan.

Las tres especies de contrabando son consideradas en Asia como “delicias culinarias” y se sirven en bufetes durante festivales de comida para cenas formales.

En China el pepino de mar sirve para platillos y se le considera un "lujo culinario". En México, debido a su categoría de riesgo por leyes nacionales e internacionales, el Pepino de Mar (Isostichopus fuscus), su aprovechamiento está sujeto a contar con los permisos y las autorizaciones emitidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

En China, el pepino de mar se considera un “lujo culinario”. En México, por su categoría de riesgo, el isostichopus fuscus está sujeto a contar con los permisos y las autorizaciones emitidos por la Semarnat.

En Hong Kong y en China, las diferentes especies de pepino de mar tienen un precio que oscila entre los 100 y 600 dólares por kilogramo. En el mercado negro se ha reportado que puede alcanzar el costo de hasta 3 mil dólares por kilo.

La Fiscalía de California de Estados Unidos cita a científicos que aseguran que los pepinos de mar son importantes para los ecosistemas de arrecifes.

Entre otras cosas, esta especie de la familia de holoturias ayudan a mantener la arena en las lagunas de arrecifes y también sirven como alimento para las algas. Sin los pepinos de mar, el reciclaje de algunos nutrientes en el ecosistema no ocurriría, además que se cree que éstos ayudan a proteger los arrecifes de otros daños causados por la acidificación del océano.

La totoaba es la especie más grande de la familia de peces a la que pertenece, puede medir más de 6.5 metros de largo y vivir hasta 30 años. Esta especie únicamente se encuentra en el Golfo de California o en el Mar de Cortés, en Baja California.

La especie marina se caracteriza por un color plata oscuro, el cuerpo alargado, de boca fina a la que le sobresale la mandíbula inferior y una cola ligeramente convexa. Según la acusación, una vejiga de totoaba que se ocupa como ingrediente principal en una sopa, puede costar entre mil 400 y 4 mil pesos en México y hasta diez veces esa cantidad en Asia.

La totoaba fue incluida en la lista de las especies más protegidas en el Apéndice 1 bajo la cobertura de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 1976 y catalogado como en peligro de extinción bajo la Ley de Especies en Peligro en 1979 tanto en México como en Estados Unidos, por lo que el comercio de totoaba o de partes sus partes representa una violación a la ley en ambos países.

En tanto que el abulón negro y blanco también son especies clasificadas como en peligro de extinción según la Ley de Especies en Peligro de Estados Unidos.

La Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentable de México requiere el origen lícito de productos pesqueros y su comprobación por medios del arribo, cosecha, aviso de producción o recolección, así como un permiso de importación, o una hoja que contenga la ruta de la pesca para su transporte. El intento de demostrar el origen lícito y su fracaso es considerado como una violación de ley, según la fiscalía en California.

“En colaboración con nuestros socios, las fuerzas del orden federales y estatales internacionales la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) hará todo lo que esté a su alcance para que los recursos marinos estén protegidos y el tráfico de vida silvestre sea cancelado, así como los que intentan beneficiarse de la explotación de especies vulnerables y en peligro de extinción”, dijo Eileen Sobeck, Administradora Adjunta de Pesca de la NOAA.

Kam Wing Chan y su compañía Kaven deberán comparecer ante el juez del Tribunal del Distrito de Estados Unidos J. Battaglia el próximo 6 de febrero de 2015 para una audiencia de las mociones.

Los cargos que se le imputan es Conspiración en violación del Título 18 del Código de Estados Unidos, con una máxima pena de 5 años en custodia y una multa de 250 mil dólares. Contrabando e importación contraria a la ley, en violación del título 18 con una pena máxima de 20 años en custodia y una multa de 250 mil dólares.