La política energética del Gobierno federal prioriza a la energía fósil de Pemex y la CFE y deja del lado las experiencias internacionales de descarbonización menos costosas, advirtieron investigadores en energía. Pidieron que el Plan de Transición Energética, que se presentará en marzo, considere la dimensión social de la crisis climática.

Ciudad de México, 18 de febrero (SinEmbargo).- Investigadores especializados en energía rechazaron la política energética “añeja” del Gobierno federal que está priorizando a la energía fósil de Pemex y la CFE, frente a experiencias internacionales de descarbonización menos costosas, por lo que urgieron que el Plan de Transición Energética que se presentará en marzo sea justo con una dimensión social que considere el impacto diferenciado de la crisis climática a mujeres y poblaciones rurales con pobreza.

En una mesa organizada por el Seminario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones de la UNAM, el Ingeniero Químico Daniel Chacón planteó que en California, Estados Unidos, la generación de energía con carbón ha disminuido desde el 2007, y la solar y eólica ha subido desde 2012, cuando aún era cara. Para 2045 planean ser cero carbono.

Pero en México, pese a su geografía potencial en las renovables, no se han registrado cambios al alza en el mismo periodo. Documentó que el país sigue en la fase 2 (impacto menor o moderado de energías renovables en el sistema). Dinamarca y Australia ya alcanzaron la fase 4, donde la mayoría de generación energética no emite gases de efecto invernadero.

“California se parece a México en tamaño e insolación y además tiene voluntad de hacerlo”, dijo Chacón.

El académico advirtió que, en contra corriente a la ruta para no aumentar la temperatura del planeta a 1.5 grados Celsius, lo cual desencadena el aumento al nivel del mar, inundaciones y migración, el Plan Nacional de Desarrollo (2019-2024) prioriza a la CFE dirigida por Manuel Bartlett, aunque la construcción de generadoras de electricidad quemará combustóleo con azufre, y enfatiza el rescate de Pemex, aunque “el futuro del petróleo es muy corto”.

Además, sigue sin suspender el fracking, se cancelaron las subastas eléctricas (para energías renovables menos costosas) y “capturó” a los reguladores energéticos como la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

“Estamos fritos. O [Donald] Trump o la desolación ambiental”, comentó Chacón, luego de advertir que si seguimos en el mismo ritmo de emisiones de gases de efecto invernadero, en 12 años llegaremos a 1.5 grados Celsius más de temperatura global.

Del Instituto de Energías Renovables, Antonio del Río afirmó que es más barato entregar paneles solares que seguir subsidiando a gasolinas, uno de los principales orígenes de emisiones.

Claudia Campero, de Alianza Nacional frente al Fracking, enfatizó la justicia climática: las mujeres a nivel mundial, al vivir más en condición de pobreza, consumen menos y contribuyen menos a la crisis climática, pero son las más afectadas por tener menos poder, dinero, educación y responsabilidad en cuidado de hijos.

“Si no empezamos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos 10 años, no tendremos manera de que en un futuro aspiremos a un planeta viable”, aseguró. “O nos atamos de manos y vemos cómo se nos vienen las inundaciones y las migraciones. Los centroamericanos perdieron sus cosechas al igual que los que llegan a Europa”.