Hay quienes dicen que en la Selección de Argentina, Messi se vuelve solemne, pierde la alegría que le da jugar con el Barcelona. Lo cierto es que este verdadero héroe del futbol del siglo XXI, quizá sea el último Campeonato Mundial en que jugará.

Ciudad de México, 18 de junio (SinEmbargo).- Este sábado, Argentina quedó con 1 punto. El día anterior, España y Portugal, también con 1 punto. ¿Por qué la lectura de los dos resultados se leen distinto? En el partido, con Cristiano Ronaldo luciendo esplendoroso, el empate con los españoles -¡con Iniesta!- se vio como una victoria. Al día siguiente, el muro de Islandia –un gran partido de estos debutantes- fue una derrota por parte de Argentina y sobre todo de Lionel Messi.

El héroe, apesadumbrado, no consigue despuntar en el Campeonato del Mundo y es probable que este sea el último, tanto que se juega su talento, tan criticado como es y siempre con equipos que él tiene que cargarse a la espalda.

Falló otra vez el penal con la camiseta de la selección argentina. En el partido contra Islandia, Lionel disparó la pena máxima y Hannes Halldórsson evitó el gol. Así, Lionel erró su cuarto penal.  Había fallado contra Alemania el 15 de febrero de 2012 (triunfo 3-1 de Argentina) y contra Brasil, el 11 de octubre de 2014 (derrota 2-0) y el errado contra Chile en la tanda de penales de la final de la Copa América Centenario 2016.

“Hasta los superhombres, los superjugadores, son humanos, tienen sentimientos y creo que el penalti lo afectó. Lo intentó contra uno, contra dos, contra tres… pero fue difícil para él”, dijo José Mourinho (55), el entrenador del Manchester United, quien ahora oficia de comentarista para la cadena de televisión rusa RT.

Lionel Messi nació en Rosario, Argentina, el 24 de junio de 1987. Hace unos escribíamos que “no tiene explicación o viene de Marte” y hoy lo volvemos a decir: la magia inusitada, demoledora que ostenta “Lio”, es fruto de una tradición que viene de Alfredo Di Stéfano (1926-2014) o el “Matador” Mario Alberto Kempes o el maestro Jorge Valdano, sólo por citar a algunos.

Messi contra Islandia, apesadumbrado. Foto: efe

Valdano, el campeón del mundo en 1986, cree que si Argentina figura entre los favoritos en Rusia es debido a Lionel Messi, pero al mismo tiempo considera que la presión con la que carga el 10 es demasiada.

“No podemos exigir a un solo jugador lo que se pide a un equipo entero. Es una injusticia e incluso una aberración típica de nuestro tiempo, en la que nos obstinamos en individualizar el fracaso o el éxito”, dijo en una entrevista publicada por el periódico deportivo francés L’Équipe.

Hoy más que nunca recordamos el artículo “Lionel Messi, autor del Quijote”, del escritor Juan Sasturain.

Tomaba como referencia el que consideraba “el mejor libro de cuentos de la lengua castellana”: Ficciones, de Jorge Luis Borges, donde se encuentra el relato dedicado a Silvina Ocampo, “Pierre Menard, autor del Quijote”.

“El narrador, que es un pedantísimo confidente epistolar del desaparecido Menard –simbolista tardío, amigo de Valéry, autor de una obra breve y fragmentaria y de un intento desmesurado–, hace el relato y la detallada descripción de la inconcebible empresa que se llevó los máximos esfuerzos y los parciales logros del malogrado poeta de Nimes: escribir El Quijote”, cuenta Sasturain.

“Porque el propósito del oscuro francés Pierre Menard no era traducir ni copiar ni transcribir ni memorizar la obra clásica española; es decir, no quería escribir otro Quijote –“lo que sería fácil”, dice Borges por boca del narrador–, sino escribir el Quijote, el mismo texto: “Producir unas páginas que coincidieran –palabra por palabra y línea por línea– con las de Miguel de Cervantes”.

Un propósito “meramente asombroso” en sus propias palabras, para cuyo cumplimiento se impuso en principio un método que, dentro de lo imposible, era relativamente sencillo: ser Cervantes”, agrega.

“Cuando –ya famosamente– el joven Lionel Messi realizó en el Camp Nou del Barcelona FC, durante el crepúsculo boreal del miércoles 18 de abril, para disfrute y consumo urbi et orbe, la maniobra prolongada en tiempo y espacio que culminó en el segundo gol de su equipo contra el Getafe, hubo consenso unánime e inmediato de que se trataba de un hecho prodigioso y, paradójicamente, comparable: el pibe había hecho un gol igual al de Maradona contra los ingleses en el Mundial ’86”, sigue el autor –entre otros- de Manual de perdedores y El día del arquero.

“El de Messi no era ni mejor ni peor: era, de un modo inquietante, igual. No hizo otro gol parecido ni lo copió ni lo imitó ni lo tradujo: simple, increíblemente, lo hizo otra vez. Digo que, como Pierre Menard quiso y pudo parcialmente escribir El Quijote, Messi intentó y pudo hacer el gol de Diego”, afirma Sasturain.

Con 1.69 metros de altura y 69 kilogramos, Lionel Messi es la exquisitez en el fútbol. Se lo compara con Cristiano Ronaldo, pero todo lo que el portugués tiene de astucia y de dar en el blanco cuanto más se lo espera, le falta de dominio en la cancha y de sacar de su galera esas jugadas imposibles, esos tiros libres que son como un poema.

Lo comparan también con Diego Armando Maradona, pero el esplendor y la gracia del mejor jugador del mundo, ese liderazgo para representar a un país incluso en esa jugada “con la mano de Dios” frente a Inglaterra, es algo ajeno a Lionel Messi, que corre, vuela y se apesadumbra cuando le frenan un penal.

Dijo el legendario entrenador Alfio Basile: “Messi a veces juega menos bien. Pero mal, es imposible”.

Vive en Castelldefels, al lado de la casa que se ha comprado Luis González, el jugador uruguayo. Tiene dos hijos, una esposa y un perro de raza Dogo de Burdeos.