Para que los trabajadores de la Generación Afore tengan acceso a la pensión requieren cotizar, como mínimo, mil 250 semanas y tener de 60 a 64 años en caso de pensión por cesantía o 65 años en caso de pensión por vejez. 

Ciudad de México, 20 de diciembre (SinEmbargo).– Las pensiones que recibirán los mexicanos que forman parte de la Generación Afore (después del 1 de julio de 1997) no les alcanzarán para subsistir dignamente en la vejez, inclusive para los que tienen ingresos medios y altos, concluyó un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

“Los beneficios que recibirán los pensionados bajo el esquema de cuentas individuales dependerán únicamente del saldo que ésta acumule durante su vida laboral y no de las contribuciones de los trabajadores activos, quienes anteriormente financiaban las pensiones de los jubilados”, destacaron Fernando García y Alejandra Macías, autores del estudio.

El sistemas de pensiones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se reformó en 1997, transitó de un esquema de Beneficio Definido (BD) a uno de Contribución Definida (CD), por lo que todos los trabajadores que ingresaron a laborar después de esta fecha pertenecen a la Generación Afore.

Los demás sistemas de pensiones también se reformaron para convertirse en esquemas de CD: el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en 2007, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en 2008 y Petróleos Mexicanos (Pemex) en 2016.

De acuerdo con el CIEP, en el esquema de cuentas individuales la tasa de reemplazo (el porcentaje del salario del trabajador que recibiría el pensionado con respecto a su sueldo devengado antes de jubilarse) disminuye, pasando así el riesgo de longevidad y de mercado hacia el trabajador, así como la responsabilidad de contar con una pensión suficiente en su vejez.

Para que los trabajadores de la Generación Afore tengan acceso a la pensión requieren cotizar, como mínimo, mil 250 semanas y tener de 60 a 64 años en caso de pensión por cesantía o 65 años en caso de pensión por vejez.

De acuerdo con el análisis del CIEP, bajo este sistema existen tres modalidades distintas para pensionarse:

1. Renta vitalicia: Pensión de por vida, que depende del saldo acumulado, contratado con una aseguradora.

2. Retiro programado: Pensión que se caracteriza por el recibo de una pensión hasta que sea agotado el saldo en la cuenta individual del trabajador. El monto de la pensión depende del saldo acumulado en la cuenta individual.

3. Pensión mínima garantizada: Pensión que se tiene garantizada obtener, habiendo cumplido los requisitos. Un salario mínimo actualizado con la inflación anual, en caso de no tener un saldo suficiente para pensionarse bajo las dos modalidades anteriores.

De acuerdo con el análisis del CIEP, para la Generación Afore estar dentro de un esquema de contribución definida, significa que deben asumir una mayor responsabilidad sobre su retiro, pues depende de la magnitud de ahorro a largo plazo que realicen durante su vida laboral productiva, así como de los rendimientos que los portafolios de inversión de las SIEFORES decidan con base en los instrumentos desarrollados en los mercados financieros.

Así como se encuentra actualmente el SAR, se estima que la tasa de reemplazo (la pérdida de poder adquisitivo que supondrá acceder a la jubilación) que tendrán será de aproximadamente 26 por ciento. Para aumentarla, destaca el CIEP, “lo que se debe hacer es aumentar las aportaciones voluntarias a las AFORES o incrementar el porcentaje del SBC que se destina a las pensiones, ya que actualmente, solo 1.9 por ciento de los activos administrados por las AFORES provienen de aportaciones voluntarias.

“Las pensiones serán insuficientes incluso para los trabajadores de ingresos medios y altos debido a que la tasa de remplazo es significativamente inferior a la de generaciones pasadas, quienes se encuentran bajo el esquema de beneficio definido”, explicaron los investigadores del CIEP.

Los analistas recomendaron a la Generación Afore planear anticipadamente su retiro, pero también será necesario que el país cree políticas públicas que incentiven el ahorro y desarrollen los instrumentos del mercado financiero y de inversiones mexicano.

“En caso de no lograr aumentar la tasa de reemplazo, la cantidad de personas que demanden pensiones mínimas garantizadas y pensiones no contributivas será mayor, pensiones que son financiadas con gasto corriente por el gobierno federal. Como consecuencia de esto, se tendría mayor presión en las finanzas públicas y aumento en la desigualdad de la sociedad”, advirtió el CIEP en su análisis.

Gráfico: CIEP