México

Nervaduras del Omniverso: la transición entre el mundo concreto y el virtual

22/03/2024 - 4:47 pm

El escultor Miguel Peraza habló con SinEmbargo sobre su más reciente trabajo: Nervaduras del Omniverso, una exposición que viene acompañada de un libro-catálogo, elaborado por Manuel Grañén Porrúa.

Ciudad de México, 22 de marzo (SinEmbargo).– Miguel Peraza tiene alrededor de medio siglo como escultor. En todo este tiempo, sostiene, ha buscado socializar el arte. Por ello, gran parte de su trabajo consiste en esculturas monumentales, ubicadas en espacios públicos como instituciones educativas. Su trabajo más reciente tiene por nombre Nervaduras del Omniverso que va acompañado de un libro-catálogo, responsabilidad de Manuel Grañén Porrúa.

“Este libro lo que nos muestra es la visual, la diferente visual, la óptica de los fotógrafos, pero aparte se presentó en medio del trayecto de la exposición con el ánimo de que parte de las fotos están dentro ya del propio museo, la portada lo muestran, esta es la sala de acceso al museo, esta es la sala siguiente, tenemos las cinco salas del museo, y el patio principal del Museo Casa Montejo en la ciudad de Mérida y que esta exposición la puede visitar la gente hasta el 31 de marzo, que será el cierre la clausura de esta exposición”, platicó el escultor a SinEmbargo.

Miguel Peraza explicó que esta exposición con una escultura que es Génesis, lo que hace es transitarla del mundo concreto al mundo virtual. “Nosotros en este libro, la última parte la dedicamos a unas fotos que están tomadas de un video que trabajamos entre una escultura real que es génesis y la hemos ido transitando de lo que nosotros llamamos realidad o verdad hacia el mundo virtual, porque en el mundo virtual pareciera que se distorsiona y entonces ahí la pregunta es por qué sucedería eso en un mundo tan cotidiano como el nuestro”.

Génesis, de Miguel Peraza.

“A lo mejor la física y la matemática lo han venido tratando de explicar a través de diferentes teorías importantísimas como ha sido la teoría de la relatividad o la teoría de los hoyos negros, la teoría de los tiristores, que son elementos que conectan como nervaduras al propio universo, pero que de alguna manera también en el mundo de la física cuántica es las primeras explicaciones de tratar de entender cómo se generan los pensamientos o las ideas”, platicó Peraza.

—¿Cómo encontrar la armonía entre esta transición sin que se vuelque totalmente hacia lo virtual, lo digital, y que no pierda su esencia? —se le preguntó.

La pregunta es muy seria, tendría diferentes ángulos la respuesta, ojalá se esta entrevista hubiera sido mezclada con el grupo de científicos con los que vengo desarrollando todo este tema y esta problemática. Yo estoy fundamentado, en toda la parte que tiene que ver con la creación espiritual estética, ellos como científicos están en la parte de la creación científica, de la creación espiritual científica, pero desde mi punto de vista como escultor, como artista, lo que yo comprendo es que hoy el cerebro humano está no sólo en un proceso de adaptación como lo ha venido haciendo en los últimos siglos, en los últimos milenios, sino que hoy el cerebro se encuentra en un punto evolutivo donde pudiera ser un cerebro combinado y en donde la humanidad nos encontramos frente a una enorme preocupación de saber si seguiremos siendo como hasta ahora nos conocemos, o se creará una nueva manera de la expresión biológica de los seres, pero ya no llamados humanos.

Lágrima de Dios, de Miguel Peraza.

“Yo mantengo una postura en que seguiremos siendo humanos si preservamos la calidad espiritual que nos ha distinguido del resto de la naturaleza en el sentido de ser creativos, que la creación viene de la espiritualidad, igual que la ciencia viene de esa creación espiritual, pero que eso es lo que nos hace distintos, pero que sí es posible que en muy corto plazo ya estemos combinados entre estos dos elementos de tal manera que se modifique la salud, la educación, la percepción, y por supuesto, junto con ello, se va a modificar radicalmente la percepción, es decir, vamos a percibir de otra manera”.

Nervaduras del Omniverso sería entendida como esos primeros diques que se buscan romper para hacer esa transición.

—Es correcto, es romper paradigmática en tipo hasta como hoy creemos que conocemos la realidad y de cómo de esto nos hemos podido soportar para sobrevivir, pero a veces imagino a los navegantes que no conocieron que había otros continentes y que pudieron transitar por nuestro planeta pegados a las costas porque pensaban que el mundo era plano y así murieron con esa concepción.

Nosotros de niños nos enseñaron ciertos números de planetas en nuestro sistema solar y ahora no son esos los que se dicen, nosotros crecimos creyendo en que habían unas cuantas galaxias y ahora la humanidad habla de millones y millones de galaxias, nosotros crecimos con un horóscopo formado por estrellas en la pizarra celeste y, a la mejor, esos horóscopos vienen de estrellas muertas, de estrellas que ya no existen, a la mejor hemos aprendido de este cosmos de elementos matéricos que desaparecieron hace millones y millones de años, y hoy apenas su luz la estamos contemplando.

Todos esos conceptos y todos esos preceptos están en una profunda transformación para nuestro conocimiento. Así murieron millones de humanos sin saber que el hombre llegó a la luna, que sí pudo llegar, y que hoy hay plataformas, que hoy tenemos un basurero fuera del planeta lleno de satélites, materia que viene y regresa, toneladas de materia que va y viene del espacio abierto a la tierra porque el ser humano ha evolucionado, ha crecido en toda esta tecnología y en toda esta ciencia, pero fundamental es la intuición, la percepción de nosotros los artistas para ayudar en este cambio y en estos testimonios de vida.

Obed Rosas
Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM. Estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras.
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