Cuenta que a los nueve años soñó por primera vez con convertirse en gobernador. Colecciona soldaditos de plomo y su comida favorita incluye el cazón, los frijoles y el arroz. El gobernador de Campeche nació en 1958, se llama Fernando Eutimio Ortega Bernés y, por su sobrepeso, todos los campechanos lo llaman “Purux”, que significa obeso en maya. Es miembro del PRI desde hace 30 años e inició su carrera como funcionario público en 1983, cuando ingresó al gobierno federal para trabajar en el Departamento de Evaluación de la Secretaría de Pesca. Trabajó también para la Conasupo y en 1985 volvió a su estado natal para ocupar el cargo de director en el Comité para la Planeación y Desarrollo de Campeche.

Entre 1997 y 1999, con José Antonio González Curi como gobernador, Ortega Bernés fue secretario de Educación, Cultura y Deporte. En 2003 se convirtió en presidente municipal de Campeche tras vencer al candidato panista, Juan Camilo Mouriño, por más de 10 mil votos de diferencia. Pero ese fue el principio de un vínculo con el fallecido ex secretario de Gobernación y su familia. Los Mouriño, una de las familias más poderosas en el sur del país, tienen ahora un permiso del gobernador priísta para construir, a través de su compañía Inmobiliaria Supermex SA de CV, un complejo turístico llamado Campeche Country Club. Ortega Bernés participó en la presentación del proyecto, acto que desencadenó críticas por parte de la oposición. Manuel Chablé Gutiérrez, ex candidato del Partido del Trabajo a la gubernatura, dijo que la presencia del mandatario en el evento “demuestra sumisión ante la influencia” que tienen los Mouriño en esa entidad.

Pero eso no es todo. Días después de asumir el cargo de gobernador, el 4 de noviembre de 2009, el “Purux”, acompañado por Margarita Zavala Gómez del Campo, develó un busto en honor del funcionario que falleciera en un accidente aéreo. “Fue ejemplo del valor que la juventud le imprime a la política cuando participa activamente en ella con decisión, inteligencia y tenacidad, el valor de la firmeza ideológica ante cualquier eventualidad o adversidad; el valor de la lealtad a los principios democráticos”, dijo el gobernador durante el evento. Layda Sansores, candidata en dos ocasiones a la gubernatura de Campeche, incluso llamó al gobernador “fanático de Mouriño” y cuestionó los principios políticos del priísta: “¿El gobernador camina con dos camisetas? Y este asunto del busto ya no sólo es político y de lambisconería, ¿también es familiar?”, se preguntó Sansores.

En febrero de 2009, Ortega Bernés renunció a su puesto como senador para buscar la candidatura del PRI a la gubernatura de Campeche. Fue el representante de la coalición Unidos por Campeche compuesta por el PRI y el PANAL. Se enfrentó a Mario Ávila Lizárraga, a quien venció al obtener casi 10% más de los votos. En su cierre de campaña, acompañado por personalidades como Carlos Romero Deschamps y Emilio Gamboa Patrón, y ante 65 mil campechanos, firmó un documento con los siguientes compromisos: construir el mayor número de viviendas del que se tiene registro, la creación de un programa de crédito para mujeres, creación de empleos, desarrollo del deporte, impulsar la educación y un crecimiento de la infraestructura de salud, entre otras cosas.

La conformación de su gabinete llamó la atención de la prensa. Ortega Bernés nombró como secretario de Seguridad Pública al general Héctor Sánchez Gutiérrez, quien ocupara el mismo cargo en el estado de Tabasco y renunciara en enero de 2009 en circunstancias sospechosas. La oposición también tiene un lugar en el gobierno del priísta. Bernés incluyó en su equipo de trabajo a dos ex colaboradores de Andrés Manuel López Obrador: Álvaro Arceo Corcuera, titular de la PGJDF durante la administración del tabasqueño, y Renato Sales Heredia, también ex funcionario de la PGJDF y quien llevara a la cárcel a René Bejarano y a Carlos Ahumada.

A finales de octubre de ese mismo año, Ortega enfrentó el primer escándalo de su administración. Miembros del gabinete del “Purux” aprovecharon una visita a Campeche de Felipe Calderón y del presidente guatemalteco Álvaro Colom, quienes participaron en la inauguración de la subestación de interconexión eléctrica en el departamento de Retalhuleu, para, a través de un fotomontaje, incluir a Ortega Bernés en el evento. La imagen fue difundida en la página de Internet del Gobierno de Campeche para ilustrar un boletín informativo sobre la presencia de Bernés en la gira presidencial. Resultado del escándalo, Juan Fernando Estrada Abreu, titular de la unidad de Comunicación Social, renunció a su cargo.

No es lo único que Ortega Bernés tomó prestado del GDF. Durante los dos primeros años de su administración, el priísta firmó un contrato con el Grupo La Pista para instalar dos pistas de hielo, una en Ciudad del Carmen y otra en Campeche. La presentación del programa “Estación Mágica” estuvo llena de contradicciones. La renta de cada una, según la empresa, costó 7 millones de pesos al estado y su mantenimiento implicó una inversión de entre 504 mil y 630 mil pesos por día. Mientras que Vania Kelleher Hernández, directora de Relaciones Públicas del gobierno de Campeche, aseguró que cada pista costaría 1 millón 600 mil pesos.

 

Transparencia, el “coco” de Ortega Bernés

En junio de 2009, el equipo del PRI en la legislatura de Campeche se encargó de realizar una profunda reforma a la ley local de transparencia y acceso a la información, como un favor para el entonces candidato a gobernador priísta. Se reformaron más de 30 artículos, incluso algunos fueron derogados, con vistas a demorar o a anular el derecho a la información. Después del primer Informe de Gobierno de la administración de Ortega Bernés, el Comité Ejecutivo Nacional del PAN llamó al gobernador a garantizar a la ciudadanía su derecho a la información.

Con la crisis encima, el “Purux” anunció hace un par de semanas “drásticas” medidas de austeridad que incluyen la parálisis “temporal” de varios programas gubernamentales y la cancelación de aumentos salariales a los burócratas. “Estamos pasando por una circunstancia económica muy dura, muy difícil, la más difícil en muchos años; sin exagerar, estamos enfrentando realmente una contingencia financiera muy severa, pero el gobernador no se queja, en primer lugar porque no tiene derecho”, dijo al anunciar los cambios. Y cómo se va a quejar si es uno de los gobernadores mejor pagados del país. Según el sitio de Internet del gobierno del estado, Fernando Ortega Bernés recibe un sueldo base de entre 165, mil 858 y 168 mil 309 pesos, antes de impuestos.

Cuarenta y dos años después, el sueño de la niñez de Fernando Ortega Bernés se hizo realidad, pero también comenzó otro capítulo de la falta de transparencia y claridad en las finanzas campechanas.