El sábado y domingo las y los mexicalenses nos dieron una lección de dignidad y de cómo se ejerce la soberanía, el resultado de la consulta fue contundente: Agua Sí, Cervecera No. Foto: Cuartoscuro.

Sin duda el año 2020, en nuestro país, está dando un nuevo significado a los días internacionales, primero con el #8M Día Internacional de la Mujer que cimbró la cotidianidad, ahora con el #22M Día Mundial del Agua que, gracias a Mexicali, pasará de la difusión de cifras alarmantes por la falta de disponibilidad de agua a la posibilidad de generar condiciones para el cumplimiento del Derecho Humano al Agua y al Saneamiento. La condición mínima para que ocurra es la existencia del vital líquido. El sábado y domingo las y los mexicalenses nos dieron una lección de dignidad y de cómo se ejerce la soberanía, el resultado de la consulta fue contundente: Agua Sí, Cervecera No.

El Covid-19 ha sido revelador en distintas formas, en el caso de los países latinoamericanos, la indicación de lavarse las manos debería haber colocado a los gobiernos frente a una realidad tan normalizada como devastadora, ya que a causa de la concentración de la riqueza y el acaparamiento del recurso hídrico, miles de personas no cuentan con acceso al agua o si la tienen es de dudosa calidad.

La máxima autoridad del agua (la Conagua) debería convocar al diseño de una estrategia de emergencia para el abastecimiento de agua ante la alerta sanitaria, en coordinación con las comisiones de agua estatales, los ayuntamientos y los sistemas comunitarios. Contrario a ello, en la conferencia presidencial matutina la Directora Blanca Jiménez decide tomar postura respecto al establecimiento de una cervecera en la Ciudad de Mexicali, el 20 de marzo (un día antes de la consulta) afirma categóricamente que el abasto de agua para consumo doméstico está asegurado hasta 2050 y que la cervecera no afectará el uso de agua para el Valle de Mexicali. Se muestra incómoda y molesta con las preguntas sobre acaparamiento de agua de esa corporación en otros estados. Para ella, sus estudios técnicos son irrefutables, aunque el Instituto Mexicanos de Tecnología del Agua, por ejemplo, tenga otros datos. Jimenez reitera que “el agua es de todos” un discurso que encubre que en su mirar unos son más prioritarios que otros.

La Conagua ha demostrado que representa al viejo régimen, la defensa férrea de los intereses de la Constellation Brands fue evidente. La Semarnat por su parte había mostrado temor ante las indemnizaciones que habría que pagar a los inversionistas extranjeros en caso de rechazar alguna obra, incluso apareció en la boleta de consulta cuya pregunta favorecía a la cervecera, aunque luego se desmarcó de su contenido.

¿Cómo? ¿Indemnización? ¿Aún cuando la oposición es porque queremos agua para las generaciones presentes y futuras? Sí, el marco jurídico internacional tiene todo un entramado para la protección y defensa de los intereses de las transnacionales, hay sanciones claras ante desacato. No así para los derechos humanos o de los pueblos indígenas, para ellos sólo exhortos o recomendaciones. Es por ello que el T-MEC es clave, posee un capítulo dedicado al arbitraje internacional, en el momento en que se aprueba el establecimiento de una empresa extranjera se está comprometiendo la soberanía nacional y el futuro de quienes habitan ahí, ni las demandas sociales ni las ambientales se eximen del sistema de sanciones. De ahí la trascendencia de la consulta en Mexicali, de ahí el ejemplo de dignidad. La soberanía nacional necesita de una base material, de la cual el agua es un elemento constitutivo.