Ciudad de México, 19 de marzo (SinEmbargo).— Acapulco no es sólo un destino turístico ni una postal de nostalgia, sino un territorio donde se condensan las tensiones, contradicciones y claroscuros de México, expuso el escritor y editor J.M. Servín. En su novela Antes de Otis (Random House), construye un relato que, más que seguir una línea temporal fija, se despliega como una memoria fragmentada que viaja entre épocas, ciudades y experiencias personales en el Puerto.
En entrevista con SinEmbargo, Servín explicó que su obra articula distintos momentos de la vida del narrador a partir de un punto de partida: Acapulco. “Es una novela que trata de cubrir varios espacios temporales desde la memoria personal. Acapulco funciona como detonante para recorrer distintas etapas de la vida, pero también aparecen París y la Ciudad de México, entrecruzando personajes e historias”, señaló.
El autor describió el libro como una especie de ajuste de cuentas con su propio pasado. Su visita al Puerto, apenas unos meses antes del impacto del huracán Otis, detonó una reflexión sobre el paso del tiempo y el significado que este destino ha tenido para generaciones de mexicanos, particularmente para los capitalinos. “Acapulco fue como una segunda ciudad para los chilangos, un refugio y una extensión de su vida cotidiana”, apuntó.
Sin embargo, la novela no se limita a la evocación nostálgica. Servín subrayó que Antes de Otis también es un relato de formación y maduración: un recorrido en el que el narrador busca consolidarse como escritor mientras confronta distintas etapas de su vida. En ese tránsito, Acapulco aparece como un espejo cambiante: no es el mismo de los viajes familiares, el de la juventud o el de la celebración en la adultez.
“Es un proceso de maduración, tanto personal como literaria. El personaje se va probando a sí mismo mientras recorre un largo camino antes de consolidar su oficio”, explicó.

Pero más allá de la dimensión íntima, el escritor pone el foco en lo que considera una omisión frecuente en el discurso público: el “otro Acapulco”. A partir de su experiencia reciente y de la revisión de notas periodísticas tras el paso del huracán, Servín detectó una narrativa centrada casi exclusivamente en el puerto como destino turístico, dejando de lado su deterioro social.
“Se hablaba del centro vacacional, pero se omitía ese Acapulco sórdido, socialmente destruido. Yo mismo encontré un lugar muy decaído. Me interesaba explorar esas aristas oscuras”, afirmó.
En ese sentido, Servín consideró que el puerto guerrerense es un ejemplo claro de las dinámicas sociales y políticas del país. “Acapulco ejemplifica la vida social en México: tiene contrastes enormes que pocas veces se abordan. Su desarrollo, desde el sexenio de Miguel Alemán, está marcado por el despojo, el crimen y profundas desigualdades”, sostuvo.
La novela recupera, además, episodios y personajes que se sitúan en los márgenes de la historia oficial. Figuras como Johnny Weissmüller, Charles Manson o Jack Kerouac aparecen en el relato como parte de una exploración que mezcla realidad y especulación, siempre desde el interés por lo no contado.
“Me interesa la historia desde el lado oscuro, desde lo proscrito. No como documental, sino como una narrativa que juega con lo que no se sabe o no está comprobado”, explicó.
La violencia también atraviesa el texto, aunque no como un elemento aislado, sino como parte estructural de la historia del puerto. Servín recordó que Acapulco ha sido, desde hace décadas, un espacio vinculado a dinámicas del crimen organizado y a circuitos de capital provenientes de actividades ilícitas.
“No es algo nuevo. Es parte de su historia como lugar de paso, de financiamiento y de inversión del crimen. Eso ha impactado su imagen y su vida social”, dijo.
Pese a ello, el autor insistió en que la novela no busca convertirse en un documento sociológico, sino en una obra literaria que utiliza estos elementos como parte de su construcción narrativa. “Hay un trabajo de investigación importante, pero la intención fue evitar que se sintiera como crónica o reportaje. Quería que se leyera como novela”, precisó.
Al final, para Servín, Acapulco permanece como un símbolo profundamente personal y colectivo. Un espacio donde convergen la memoria, la cultura popular y las transformaciones sociales del país.
“Para mí representa la diversión, pero también la posibilidad de ver cómo cambian —o se degradan— las dinámicas sociales. Me interesaba recuperar esa historia desde el testimonio personal y desde ese otro lado que pocas veces se cuenta”, concluyó.
La novela Antes de Otis será presentada el próximo 26 de marzo en el auditorio del Fondo de Cultura Económica, en la Ciudad de México.




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