Ciudad de México, 21 de marzo (SinEmbargo).– En un contexto global marcado por el avance del autoritarismo y las tensiones identitarias, el escritor Diego Gómez Pickering propone, a través de su novela Juan sin nombre (Grijalbo), una reflexión sobre la identidad mexicana y la invisibilización histórica de la raíz afrodescendiente marcada por el racismo histórico.
En entrevista con SinEmbargo, el autor explica que su obra —una distopía situada en un México gobernado por una junta militar que niega su mestizaje— surge como respuesta a un momento donde, advierte, predominan discursos que reducen la identidad a una sola dimensión.
“Vivimos un contexto global de creciente autoritarismo, donde las decisiones se concentran y se limita la participación social. A la par, avanzan ideologías identitarias que plantean que la identidad es monolítica, asociada a un solo origen, religión o color de piel”, señaló Gómez Pickering.
Frente a esta visión, el autor subrayó que la identidad mexicana es, por naturaleza, múltiple y compleja. “Nunca fuimos solo dos mundos. México es resultado del encuentro entre África, Europa y Mesoamérica. Negar cualquiera de estas raíces es negar lo que somos”, afirma.
En ese sentido, Juan sin nombre no solo recupera la figura histórica de Juan Garrido —un afrodescendiente que participó en la conquista—, sino que la utiliza como punto de partida para cuestionar el presente. Para Gómez Pickering, el pasado no es un episodio cerrado, sino una fuerza viva que sigue moldeando la realidad.
“El pasado sigue estando presente. En la medida en que lo entendamos así, podremos imaginar futuros distintos”, explicó.

Uno de los recursos centrales de la novela es la polifonía narrativa, indicó. A través de un mosaico de voces, Gómez Pickering busca romper con la visión única que, históricamente, ha contribuido a borrar la presencia afrodescendiente en México.
“Mientras solo escuchemos una voz, estaremos limitados a una sola perspectiva. La polifonía permite entender mejor la diversidad que conforma nuestra identidad”, sostuvo.
Esta invisibilización, añadió, no es casual, sino resultado de un problema estructural profundamente arraigado en la sociedad mexicana: “Lo atribuyo a un racismo sistémico e histórico. No es algo reciente, sino una visión arraigada por siglos que ha colocado a la negritud —a las personas afrodescendientes y afromexicanas— como un grupo de menor valía frente a otras raíces.
"Este racismo no solo proviene de las estructuras de poder, sino que lo hemos internalizado como sociedad. Ha marcado la forma en que entendemos, escribimos y enseñamos la historia, así como la manera en que construimos políticas públicas e identidad nacional. Por eso, es necesario desaprender esa visión racista para reconocer plenamente nuestra diversidad. En resumen: es racismo.”
El autor advirtió que este fenómeno no solo se refleja en el ámbito cultural, sino también en la política pública y en la vida cotidiana, donde la raíz afrodescendiente sigue siendo marginada o ignorada.
Para equilibrar el rigor histórico con la narrativa literaria, Gómez Pickering dijo que optó por una estructura que combina documentación real con ficción. La novela, explica, se apoya en registros históricos sobre Juan Garrido, pero los inserta en una trama contemporánea que facilita su comprensión para un público amplio.
“El enfoque desde una ficción presente permite conservar el rigor histórico, pero también acercar la historia a más lectores”, platicó.
El interés del autor por esta figura se remonta a más de dos décadas, cuando durante sus estudios de posgrado investigó la composición demográfica de las ciudades novohispanas y descubrió la significativa presencia de población africana, tanto esclavizada como libre. “En muchos casos, era una población incluso mayor que la de origen europeo. Eso siempre me llamó la atención”..
Fue entonces cuando encontró las primeras referencias a Juan Garrido, un personaje que —por su trayectoria en distintos episodios de la conquista y su condición de hombre esclavizado— le pareció una puerta de entrada ideal para abordar una deuda histórica.
“Es un personaje con una historia profundamente evocadora. Desde la ficción, me permitió explorar una deuda que tenemos como país con nuestra raíz negra”, concluyó.





