Rubén Martín

Trump y la edad de piedra

12/04/2026 - 12:03 am

"Si la reputación de EU en el mundo no era buena antes de la presidencia de Trump, ahora tras su comportamiento, seguramente se ha deteriorado".

Trump y la edad de piedra
Donald Trump, Presidente de Estados Unidos. Foto: Casa Blanca

La semana pasada debe pasar a la historia como una de los periodos más violentos y peligrosos para el conjunto de la humanidad, tanto por las guerras en curso (Ucrania, Irán, Palestina, Líbano, Yemen) pero especialmente porque se estuvo a nada de escalar los conflictos hasta niveles de genocidio, extinción y terribles consecuencias para millones de seres humanos en una escalada en la que los gobernantes de Estados Unidos consideraron, incluso, la opción de usar bombas nucleares en su guerra contra Irán.

Lo más grotesco de esta situación ocurrió a inicio de esa semana cuando el Presidente Donald Trump amenazó con volar todo Irán y desaparecer su civilización, sin importarle que estuviera reconociendo la comisión de graves crímenes de guerra como el genocidio y la destrucción de infraestructuras civiles. El lunes declaró: “Podemos destruir el país en una noche, y esa noche puede ser mañana”, afirmó. Y después de dar de plazo hasta las 20:00 horas del martes (hora de Washington) para que Irán abriera el Estrecho de Ormuz, el inquilino de la Casa Blanca declaró: “Esta noche morirá toda una civilización”.

Ese mismo día publicó uno de sus mensajes más violentos, soeces y vulgares que cualquier mandatario haya dicho en el mundo: “El martes será el Día de las Centrales Eléctricas y el Día de los Puentes, todo en uno, en Irán”, escribió poco después de las 8:00 horas. “Abran el maldito Estrecho, locos bastardos, o vivirán en el Infierno - SÓLO VEAN. Alabado sea Alá” (sic).

Esta declaración mereció una desaprobación casi unánime en el mundo e incluso dentro de su país. Por ejemplo, el Senador Chris Murphy, demócrata por Connecticut, calificó los comentarios de Trump de “completamente desquiciados”. Varios, incluso, se preguntan si la salud mental de Donald Trump está bien o empieza a mostrar signos de deterioro. Por ello, varios políticos demócratas y muchos más ciudadanos en las calles de Estados Unidos han pedido la destitución del actual inquilino de la Casa Blanca.

Por fortuna o por mero sentido común, el mismo martes Estados Unidos e Irán anunciaron una tregua de dos semanas y anunciaron el inicio de negociaciones para un alto al fuego en charlas que iniciaron ayer sábado en Islamabad, capital de Pakistán patrocinadas por el Primer Ministro de ese país.

En medio de esta tregua precaria, cada parte proclama la victoria, especialmente Estados Unidos. Pero lo cierto es que los objetivos que buscaban tanto Israel como Estados Unidos al atacar Irán están lejos de cumplirse. En un espléndido reportaje los periodistas Jonathan Swan y Maggie Haberman reconstruyeron el momento en que esos dos países decidieron atacar nuevamente a Irán. La decisión se tomó el miércoles 11 de febrero en la Sala de Situación de la Casa Blanca. Ahí llegó el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien se reunión con Trump y un selecto número de miembros del gabinete. Netanyahu expuso en una hora sus argumentos de por qué era momento de atacar Irán conjuntamente. El mandatario israelí dijo que con ese ataque se alcanzarían cuatro objetivos: “La primera era la decapitación: el asesinato del ayatolá. La segunda, debilitar la capacidad de Irán para proyectar poder y amenazar a sus vecinos. La tercera, un levantamiento popular dentro de Irán. Y la cuarta, un cambio de régimen, con la instalación de un líder laico para gobernar el país”, según el reportaje del New York Times publicado (7 abril 2026).

Pero a la luz de los hechos, no se han cumplido. Si bien Israel y Estados Unidos han asesinado a varios dirigentes de Irán, el régimen iraní y su sistema defensivo siguen funcionando. Y contrario a un levantamiento popular, han provocado una reacción de unidad nacionalista lo que ha fortalecido al régimen.

De tal manera que la guerra puede considerarse una derrota para Estados Unidos e Irán y un fortalecimiento para Irán como lo demuestra el hecho de que sigue controlando el Estrecho de Ormuz.

Para volver al momento crucial de la semana pasada, quizá no tenemos conciencia cabal de lo que pudo ocurrir si el Presidente Trump hubiera cumplido con sus violentas amenazas. Si Trump hubiera destruido las “Centrales Eléctricas y el Día de los Puentes, todo en uno” o más aún, a usar bombas nucleares tácticas, como denunció el comunicador y antiguo seguidor de Trump, Tucker Carlson, la respuesta de Irán al conflicto habría escalado a niveles inimaginados pues al extender la guerra hacia los países del Golfo atacando tanto infraestructura petrolera, como infraestructura civil, e intensificar el bloqueo sobre el Estrecho de Ormuz y el Estrecho del Mar Rojo, provocaría el colapso de los suministros de petróleo, gas, fertilizantes y helio para buena parte del mundo, ocasionando una crisis energética, económica y humanitaria sin precedentes.

Aunque este escenario se ha despejado por el momento, no se puede descartar en las próximas semanas debido la precaria tregua que se ha alcanzado en la guerra en Medio Oriente, especialmente por los violentos ataques que lanzó Israel sobre el sur del Líbano, justo un día después de anunciarse la tregua. En respuesta a estos ataques sobre el Líbano, Irán alertó sobre la violación a la tregua y continuó con el bloqueo del Estrecho de Ormuz, lo que provocó nuevas amenazas de Trump. Así que el conflicto en Medio Oriente no se ha terminado, pero sí ha provocado cambios importantes en las relaciones geopolíticas mundiales, especialmente en el papel que Estados Unidos tiene en el mundo.

Para empezar, se fracturó aún más su relación con la Unión Europea y al desoír su pedido para que países europeos enviaran tropas para abrir el Estrecho de Ormuz, Trump amenazó con salirse de la OTAN, la alianza militar atlántica promovida por Estados Unidos y que se convirtió en el eje de las relaciones políticas, económicas y militares entre estadounidenses y europeos. Si la reputación de Estados Unidos en el resto del mundo no era buena antes de la presidencia de Trump, ahora tras el comportamiento soez, vulgar y violento de Trump con sus amenazas de destrucción de una civilización milenaria, como lo es la persa, seguramente se ha deteriorado. Estados Unidos ha dejado de ser el referente de libertades, democracia y prosperidad bajo la economía capitalista, con la que se promovió como una opción ante opciones estatistas o comunistas. Estados Unidos ha dejado de ser el socio confiable que era para convertirse en un aliado inestable, voluble, grosero y violento. Trump amenazó con llevar a Irán a la edad de piedra, pero la verdadera edad de piedra transcurre ya en Estados Unidos al permitir que un personaje de la calaña de Trump, esté en la presidencia utilizando un poder que rompe las reglas y leyes tanto en su país como en el resto del mundo.

Rubén Martín

Periodista desde 1991. Fundador del diario Siglo 21 de Guadalajara y colaborador de media docena de diarios locales y nacionales. Su columna Antipolítica se publica en el diario El Informador. Conduce... Ver más

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