Ciudad de México, 5 de junio (SinEmbargo).- El incendio comenzó después de las 14:30 horas, cuando la mayoría de los menores tomaba la siesta. El fuego acabó con la vida de 49 niños y dejó más de 70 heridos. Aquel 5 de junio fue el inicio de una historia que va de tragedia en tragedia –la más mortal de Sonora–: la de la Guardería ABC.

Hace cuatro años se consumió la bodega que fungía como estancia infantil subrogada del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Hermosillo, Sonora, y que carecía de medidas de seguridad elementales, como salidas de emergencia suficientes para la evacuación de los más de 150 niños que esperaban por sus padres.

Desde entonces, los padres de las víctimas no ha cejado en su lucha por encontrar justicia.

Estas son algunas historias.

CUATRO AÑOS SIN “YEYE” 

La familia de Julio César Márquez no es la misma. Está destrozada por la ausencia del pequeño “Yeyé”, uno de los 49 niños fallecidos en el incendio de la Guardería ABC de Hermosillo el 2009.

Su esposa Estela no se recupera. Durante los cuatro últimos años fue internada en hospitales psiquiátricos cuatro veces y un día feliz para los cuatro miembros ocurre, cuando ella no sufre una recaída.

Julio César era el hijo menor y tenía casi tres años cuando falleció en la guardería. Ese día su padre Julio, su mamá y sus dos hermanos fueron a comer a un restaurante de comida china, eso los retrasó para pasar por él a la hora habitual.

“Siempre pasábamos por él antes de las dos de la tarde, porque después era la hora de la siesta y no nos gustaba despertarlo. Ese día llegamos después, cuando ya no había nada y cuando ya habían sacado a todos los niños”, recuerda Julio César.

El incendio de la guardería ocurrió entre las 2:30 y las 2:45 de la tarde aproximadamente. Cuando los padres de Yeyé arribaron al lugar, el panorama fue desolador.

“Ya no encontramos nada, nos dijeron que los niños que habían sacado estaban en una de las casas de enfrente, lo fuimos a buscar y no estaba. Hoy con el tiempo me doy cuenta que mi hijo murió adentro o afuera unos minutos después de sacarlo”, recuerda Julio.

Lo que vivieron después, en aquella tarde, fue dolor y angustia. Los papás de Yeyé buscaron por horas en los hospitales de Hermosillo sin éxito.

A las doce de la noche, Julio encontró a su pequeño sin vida y la noticia cimbró a la familia.

“Fue un niño planeado. Nació el 20 de septiembre de 2006 y ya estaría próximo a cumplir los siete años. Su partida nos sumió en un profundo dolor”, dice.

Julio César es fuerte, asegura. Debe ayudar a su esposa, ella vive aún tiempos difíciles, hasta la fecha continúa en tratamientos psiquiátricos y psicológicos.

“La última ocasión que estuvo internada fue el año pasado para eliminarle de su cuerpo un medicamento controlado. Ha sido ingresada en cuatro ocasiones: dos en 2009 en Guadalajara donde le dieron terapias electroconvulsivas; en el 2011, en el Distrito Federal y en 2012 estuvo en una clínica en Mazatlán, Sinaloa”, dice.

Aunque Estela logra progresos, cada que se acerca la fecha del 5 de junio, los recuerdos se avivan y la mamá de Yeyé sufre crisis.

“Padece alucinaciones. Empieza a ver a nuestro hijo, lo escucha cuando estaba vivo. La verdad es muy muy fuerte lo que nos pasa. Ha sido complicado, pero estamos saliendo juntos porque nos amamos y es lo que nos sostiene”.

La pareja procreó otros dos hijos, una niña de nueve y un niño de 13. Para ambos pequeños la vida también cambió.

“No hay normalidad, todo eso se acabó. Un día que pudiera ser normal, es que Estela no tenga una crisis, mis hijos lleguen de la escuela, hagan su tarea y pasen un día con su madre y su padre, pero eso no ocurre con frecuencia”.

NO ES SU PIEL

Cuatro años no son suficientes para que Héctor Manuel Robles, de siete años, recupere su salud y la vida que llevaba antes del incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora. En este lapso, el niño lleva ya 16 intervenciones quirúrgicas y es solo el inicio de su peregrinar por los hospitales.

El pequeño tiene 60% de la piel injertada, con la ayuda del porcentaje que quedó sana. En cada una de las operaciones el niño es intervenido entre tres y cuatro veces para la realización de los injertos. En total 100% de su cuerpo está dañado, dice Adriana Guadalupe Villegas, su madre.

Héctor tenía tres años cuando ocurrió la tragedia y fue uno de los niños más quemados. En su primer ingreso al Hospital Shriners para Niños en Sacramento, California, permaneció cuatro meses y los médicos prevén que continúe así hasta los 21.

Pero el menor no será dado de alta porque logre su mayoría de edad en Estados Unidos, sino porque el apoyo económico que recibe de Shriners para las intervenciones cesará. Después de una niñez, adolescencia e inicio de su juventud en los quirófanos, Héctor debe conseguir recursos para la siguiente etapa: las cirugías estéticas que le ayuden a mejorar su apariencia.

La tragedia le dejó un físico lastimado que lo acompaña a todas partes: a la escuela en las mañanas, a las terapias de las tardes, a los discretos paseos por el parque cuando el sol quemante de Hermosillo se esconde.

A su corta edad, el niño vive con esa piel, la única que conoce para él. Adriana asegura que su hijo es víctima de bullying por algunos compañeros de clase.

“Él sufre de burlas, ahora que anda de moda y le dicen bullying, porque el niño tiene injertos en 70% de su cara y hay compañeritos que se portan agresivos. Nosotros le enseñamos cuáles son sus limitantes, para que pueda readaptarse a la sociedad en general”, dice Adriana.

Sin embargo, aunque la familia entera trata de llevar una vida normal, el incendio de la ABC le dio un vuelco a todos sus miembros, asegura la mamá de Héctor.

El matrimonio tiene dos hijas más, una de 13 y otra de 11. La menor de las niñas hasta hace un año pudo dormir sola en su cama. El día del siniestro acompañaba a su padre a la guardería para recoger a su hermano y fue testigo del horror.

“Ella vio todo. Vio cómo sacaban niños quemados, vio el humo, la gente gritando, llorando. Mi hija quedó muy afectada y también ha tomado terapias”, cuenta.

Además de los problemas de salud de la menor, la vida familiar fue alterada completamente.

El primer año de la convalecencia de Héctor, Adriana vivió prácticamente en Estados Unidos: “las niñas se quedaron sin su mamá, porque el año que siguió viajé mucho al hospital. En total fueron dos años de ausencia”, recuerda.

La vida profesional de la mujer también se detuvo. El día del incendio ella cumplía con su horario al frente de un puesto contable. Desde hace cuatro años abandonó su profesión y se consagró a los cuidados de su hijo.

“Hace un tiempo traté de retomarlo, porque pensé que el niño ya podía estar un poco sin mí, pero fue inútil, mi hijo requiere muchísimo de mis atenciones, no paramos todo el día, son vueltas con el neumólogo, el psicólogo, las terapias de rehabilitación”.

Adriana detalla que no sólo su hijo quedó lesionado de por vida. Con quemaduras de segundo y tercer grado hay 23 pequeños y como “expuestos” casi 50.

“Los niños fueron catalogados como fallecido, lesionado y expuesto para los niños afectados de los pulmones. Yo no estoy de acuerdo, para mi todos son lesionados porque a la mayoría de los niños se les quemaron sus vías respiratorias y quedaron muy lastimados”, indica.

En Sonora, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es el único que ayuda a los padres con el pago de viáticos, consultas y medicamentos, explica Adriana. Lo hace por obligación, porque fue uno de los principales responsables.

Pero el gobierno del estado que encabeza Guillermo Padrés Elías “se lavó las manos” y se desatendió completamente de los pequeños.

“Es un Gobernador que ganó por la tragedia de la ABC y prometió muchas cosas, justicia entre ellas, pero de él no hemos obtenido nada”, asegura la mamá de Héctor.

TODO APUNTA AL EX GOBERNADOR BOURS

En enero de 2010, el perito estadounidense David Smith realizó un estudio sobre el siniestro de la guardería ABC y concluyó que el incendio fue provocado.

El Juzgado Primero de Distrito integró el peritaje al año siguiente al expediente del proceso que sigue por el caso. El especialista contradijo la versión de The McMullen Company, quien consideró que el siniestro inició por un corto circuito en el enfriador de aire ocasionó el fuego en la bodega.

Smith integró en su peritaje la falta de electricidad en la bodega y la lejanía del enfriador del punto donde inició el fuego.

El incendio comenzó antes de que la última persona abandonara la bodega contigua a la estancia infantil, concluyó Smith.

Este año la hipótesis de un incendio provocado se convirtió en una línea de investigación con testigos y apunta al ex Gobernador Eduardo Bours Castelo.

Recientemente los papás de Manos Unidas por Nuestros Hijos revelaron que la Procuraduría General de la República (PGR) investiga la posibilidad de que el siniestro fue provocado por funcionarios cercanos al ex Gobernador Bours para destruir documentación relacionada con la deuda de 10 mil millones de pesos del programa Plan Sonora Proyecta.

Ofelia Vázquez Ruelas, madre de uno de los niños, dijo que existen pruebas y un testigo que vio ese día en el almacén de la Secretaría de Hacienda, contiguo a las instalaciones de la ABC, a tres hombres comandados por Carlos Andrés López Meza, quien era chofer y guardaespaldas de Juan Carlos Lam Félix, secretario Técnico de Bours Castelo.

“Estas personas presuntamente prendieron fuego al lugar para desaparecer los papeles”.

La madre del niño Germán Paul, muerto en el incendio, reveló que dos meses después de la tragedia, Carlos Andrés López Meza fue ejecutado en Sonora con nueve impactos de bala.

Según los papás la PGR tiene los datos y pruebas necesarias para dar curso a esta nueva línea de investigación y que hay testigos.

“Es una persona no podemos decir su identidad, pero esta persona presenció que estos cuatro hombres estaban fuera de las instalaciones de la bodega y se percató de que iba a ocurrir una tragedia. La PRG ya tiene sus datos desde el 17 de abril”, dijo Ofelia.

La tragedia de la guardería ocurrió justo antes de concluyera la administración de Bours Castelo, al final de las campañas políticas y le costó al Partido Revolucionario Institucional (PRI), la gubernatura.

Durante la primera quincena de mayo de 2009, un mes antes de lo sucedido en la guardería ABC, Consulta Mitofsky daba una ventaja de 15 puntos (con 49% de la preferencia electoral) al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alfonso Elías Serrano, sobre Guillermo Padrés Elías, del Partido Acción Nacional (PAN).

El 29 de junio de ese año, la encuesta de Mitofsky señalaba que el incendio de la guardería aún estaba ausente en las preferencias electorales, pero el periódico El Universal anunciaba al día siguiente los resultados que colocaba al PAN al frente en la contienda con 49% de los votantes contra 45% de las preferencias para el PRI.

El domingo 5 de julio de ese año el priismo, que llevaba más de 70 años en el poder en Sonora, cayó y se erigió como nuevo Gobernador el panista Padrés Elías.

El mismo Eduardo Bours Castelo reconoció, en conferencia de prensa y luego de conocer los resultados de las elecciones, que el incendio de la guardería incidió en la decisión final de los sonorenses. Sonora, adolorido por la pérdida, decidió en las urnas.

Hoy a cuatro años de distancia y después de que la justicia mexicana le otorgó la libertad bajo fianza a varios funcionarios de su gabinete por el incendio de la ABC, Eduardo Bours está en la “mira” de nuevo y la tragedia lo persigue.

LIBRES

A pesar de que existen nuevas líneas de investigación, el caso sigue abierto y sin resolverse. Los señalados como principales culpables del siniestro enfrentan un proceso penal por Homicidio Culposo, Lesiones Culposas y uso indebido de atribuciones y facultades, pero en libertad.

Los padres de los niños muertos y lesionados continúan en la misma lucha que empezó en 2009: exigen justicia y castigo para los culpables.

A la fecha, solo hay una detenida en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Hermosillo y se trata de Delia Irene Botello, ex coordinadora de Guarderías del IMSS en Hermosillo, quien realizó la última visita de supervisión a la estancia y la felicitó en su reporte por las condiciones de la misma.

El año pasado dejó el reclusorio Arturo Leyva Lizárraga, ex delegado en Sonora del IMSS, quien obtuvo su libertad bajo fianza y enfrentará fuera de prisión el proceso penal que se le sigue por el incendio.

Y en 2011, el ex coordinador de la Unidad Estatal de Protección Civil (UEPC) en la administración de Bours Castelo, Willebaldo Alatriste Candiani, libró la cárcel con el pago de una fianza de 2.5 millones de pesos.

Candiani se amparó de la misma forma que otros ex servidores públicos, como lo hicieron en 2010 los dueños de la guardería: Gildardo Urquídes Serrano, Sandra Lucía Téllez Nieves, María Fernanda Camou Guillot, Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo y Antonio Salido.

Todos los implicados en el caso enfrentan el proceso legal el total libertad. Los socios de la Guardería ABC pasean por Hermosillo, asisten a eventos sociales, frecuentan los centros comerciales los fines de semana y hacen una vida normal como cualquier hermosillense.

“Aquí los vemos. Ellos andan como si nada hubiera pasado”, dice Adriana Guadalupe Villegas, madre de Héctor, uno de los niños lesionados.

Los dueños según los papás disfrutan de sus influencias, pues Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo es prima de la ex Primera Dama de México, Margarita Zavala de Calderón y sobrina de la ex Primera Dama de Sonora, Lourdes Laborín de Bours.De acuerdo con los padres, ninguno de los socios de la Guardería ABC se ausentó del país como lo dio a conocer la “ficha roja” de Interpol emitida en julio de 2009, donde se dijo buscar a los dueños de la guardería en 178 países debido a que escaparon de la justicia mexicana.