Jartum, 8 jun (EFE).- El enviado de los Derechos Humanos de la ONU para Sudán, Mohamed Ozman Chandy, pidió hoy al Gobierno sudanés que respete los derechos de libertad de expresión y de reunión, y excarcele a los presos políticos.

El emisario internacional hizo el anuncio en una rueda de prensa en Jartum al término de una visita de nueve a días a Sudán, que incluyó la conflictiva región de Darfur, en el oeste, y la región autónoma del sur de Sudán.

Chandy, procedente de Tanzania, instó a las autoridades sudanesas a no volver a aplicar la censura previa a la prensa y juzgar a los presos políticos en procesos judiciales justos.

En ese sentido, mostró su decepción porque los responsables sudaneses rechazaron su petición de entrevistarse con el jefe del Departamento de la Seguridad, general Mohamed Ata, y visitar a los detenidos en las dependencias de ese órgano policial.

Durante su permanencia en Sudán, Chandy recibió varios informes que apuntan a un deterioro de los derechos de libertad y de reunión, además de la continuación de arrestos de personas sin acusaciones o sin que se informe a sus familiares.

Respecto a la crisis de la rica zona petrolera de Abyei, disputada entre Jartum y la región autónoma del sur, el enviado consideró que el problema derivó del fracaso de ambas partes en aplicar los acuerdos.

“No estoy preocupado sólo por la destrucción y el desplazamiento de la población que causó la ocupación de Abyei por las tropas del norte, sino también por el futuro de la situación de seguridad”, indicó Chandy.

En ese contexto, el funcionario internacional alentó al Gobierno sudanés a responder al llamamiento hecho por el Consejo de Seguridad de la ONU para que retire sus fuerzas de Abyei y cree una atmósfera propicia para que los habitantes regresen a sus hogares.

Asimismo, aseguró que recibió denuncias de asesinatos, violaciones y fotografías de otras infracciones a los derechos humanos que se han producido desde la entrada del Ejército sudanés en ese territorio.

Chandy señaló que ha pedido a las autoridades de Jartum que facilite la visita de una delegación y fuerzas de la ONU a esa zona para que investiguen la veracidad de esas denuncias, y que presenten a los culpables ante la justicia.

Respecto a Darfur, Chandy expresó su gran preocupación por la restricción por parte de Jartum al envío de ayuda humanitaria a esa zona, azotada por un conflicto armado desde febrero de 2003, que ha causado más 300.000 muertos, según cálculos de la ONU, y 2,7 millones de desplazados.

Responsables de los desplazados en la ciudad de Niyala, en el sur de Darfur, explicaron a Chandy que los nuevos refugiados no han recibido ayudas desde enero pasado.

Además, el enviado de la ONU dijo que los civiles aún viven atemorizados por los enfrentamientos entre las tropas sudanesas y las facciones rebeldes en esa zona.