De VJ a Supercívico. La imagen de Arturo Hernández siempre ha estado ligada a la televisión. Foto: Francisco Cañedo, Sin Embargo

De VJ a Supercívico. La imagen de Arturo Hernández siempre ha estado ligada a la televisión. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Todo comenzó con un automóvil setentero y destartalado, comprado en la delegación Iztapalapa por medio de un anuncio clasificado. El detonante había sido un accidente vial; un evento que para cualquier habitante del Distrito Federal puede parecer rutinario. Sin embargo, en este caso fue el punto de partida para Los Supercívicos, un proyecto planteado para televisión y, al mismo tiempo, una suerte de happening masoquista en el que Arturo Hernández trata de crear conciencia sobre lo que que está mal a nivel ciudadano en México y cambiarlo, en lugar de asumirlo como un designio divino o “cosas del destino”.

Ciudad de México, 9 de mayo (SinEmbargo).- La entrevista se da en lo que Arturo llama sus “territorios”: la colonia Del Valle, ubicada en el centro geográfico de la capital del país, sitio en donde el cerebro detrás de los Supercívicos desarrolla la mayor parte de su actividad, denunciando y poniendo en evidencia a todos los que pasan por alto la ley y las más básicas reglas de convivencia ciudadana.

“Después de regresarme a México nunca encontré un formato que realmente me apasionara a nivel de conducción. Con los Supercívicos siento que vuelvo a encontrar otra vez la pasión por la cámara. Antes hablaba de música y la verdad me apasionaba y ahora hasta puedo decir que es una doble pasión”, dice Hernández, mencionando la aventura laboral que lo llevo a los televisores de miles hogares en América Latina: conductor de MTV, allá mediados de la década de 1990.

“Cuando regreso a México, después de mucho tiempo de haber vivido en Estados Unidos, yo creo que eso me cambió mucho el chip en relación al respeto. Es un país de mierda, los Estados Unidos, la verdad; pero tienen el sentido de ‘las reglas funcionan’… Las reglas se respetan.”

“Siento que eso me cambio en el sentido de ‘hagamos las cosas como tiene que ser’. Porque aparte, si vivimos de esa manera vamos a vivir mejor en sociedad.”

Para Hernández, la denuncia ciudadana es parte de su día a día. Aquí en una de sus intervenciones. Foto: Francisco Cañedo, Sin Embargo

Para Hernández, la denuncia ciudadana es parte de su día a día. Aquí en una de sus intervenciones. Foto: Francisco Cañedo, Sin Embargo

Después de un programa piloto que se volvió popular antes de que la palabra “viral” fuera moneda de cambio, Arturo –a bordo de su automóvil de segunda mano, “tuneado” de la manera más extravagante– emprendió la búsqueda de situaciones incómodas con las que no sólo residentes y visitantes de la Ciudad de México, sino cualquier habitante del país tiene que lidiar.

Así, desde baches y carriles obstaculizados, hasta ecocidios como el que se vivió hace pocos meses en la delegación Benito Juárez, en el que se proyectó la tala de mil 700 árboles para la construcción de un túnel vehicular en la avenida Río Mixcoac.

En los últimos años, a la par de la admiración y simpatía que han generado entre televidentes y cibernautas, Arturo Hernández y el proyecto de los Supercívicos también se han convertido en personalidades incómodas tanto para televisoras como para “entusiastas” de la política nacional e incluso comerciantes irregulares.

Arturo cuenta las aventuras por las que pasó desde que su proyectó dio inicio. Cosas como disfrazarse de Robin Hood para robar autopartes robadas (valga la paradoja) y luego regalarlas e incluso hacer un plantón afuera del domicilio de Andrés Manuel López Obrador en respuesta al megaplantón que el ex candidato presidencial decidiera realizar sobre el Paseo de la Reforma, en protesta por el resultado de las elecciones federales de 2006.

“Me encadené… me fui allí a Copilco y cerré su casa. Se hizo un mega happening muy cabrón. Me dijeron ‘tú lo que quieres es que corra sangre’. Digo, ‘no, yo lo que quiero es que corran los coches’. Me empezaron a decir ‘pinche güey del sistema’. Chingue a su madre el PRI, el PAN, el PRD… Todo es la misma mamada.”

Luego de un trago amargo trabajando para Televisión Azteca, en la que la censura era parte cotidiana del proceso creativo. Arturo entró en un receso hasta que gracias a la tecnología de los smartphones volvió a grabar (ahora de una manera más personal) todas esas injusticias e irregularidades que los ciudadanos mexicanos padecen día a día. Así, después de varios años de ausencia, la televisión extendió sus garras de nuevo. En esta ocasión fue Multivisión.

“Hace dos años me dan la oportunidad de hacer un programa supuestamente con libertad. Me dicen ‘puedes hacer un programa de comedia política, sin ningún pedo, no hay restricciones… y hago ‘Houston, tenemos un programa’, y entre las capsulas estaban los Supercívicos. Sin lugar a dudas, los Supercívicos era lo que más prendía a la gente.”

Sin embargo, luego de lograr posicionarse entre los primeros lugares de rating y de ganarse la simpatía de los televidentes, la censura de nuevo comenzó a poner trabas, hasta llegar a la salida del aire irremediablemente. Aunque la marca de los Supercívicos se quedó presente entre el público. Impulso que le ayudó al proyecto para que de nuevo fuera solicitado, ahora por la televisión por cable, bajo el ala del programa “El incorrecto”.

Sin embargo, al margen de la televisión y sus políticas siempre cambiantes, es gracias a YouTube que los Supercívicos se mantienen presente entre los mexicanos. En los últimos años es prácticamente imposible no haber visto a Hernández en algún video compartido en Facebook en donde aparece disfrazado de Jesucristo o de jugador de futbol americano, para poner señalar la irresponsabilidad de los ciudadanos y las injusticias de las que a menudo estos son víctimas.

“Esa es la historia de los Supercívicos, a favor de la lógica… Es un programa de conciencia cívica que va enfocado a evidenciar las faltas del ciudadano, evidenciar las faltas del gobierno y también de las empresas.”

Señalar las faltas de las autoridades, el Gobierno y los mismos siudadanos es parte de un cambio, afirma el creador de los Supercívicos. Foto: Francisco Cañedo, Sin Embargo.

Señalar las faltas de las autoridades, el Gobierno y los mismos ciudadanos es parte de un cambio, afirma el creador de los Supercívicos. Foto: Francisco Cañedo, Sin Embargo.

El éxito en la red de redes es tal que incluso los mismos internautas mandan sus casos y sugieren temas que pueden ser tratados en futuras cápsulas. Aunque, por razones de presupuesto, los problemas expuestos siguen siendo delimitados por un entorno chilango. Aunque también se trata de una cuestión de prioridades en donde la delegación Benito Juárez es el principal campo de acción.

“Mucha gente me critica esto. Mi percepción es que yo soy un ciudadano… Me encargo de limpiar mi entorno: de uno hacia fuera. Limpio la mierda que me pusieron afuera de mi casa. El delegado [Jorge Romero]es un ejemplo de la mala política y aparte se jacta de poner soluciones.”

“Ataco la comedia con la comedia”, agrega Hernández, quien afirma que las medidas de las autoridades y el gobierno a menudo parecen una broma y la única manera de contrarrestarla es con la misma actitud, a pesar de que en el intento se haya llevado algunas amenazas e incluso golpes.

“Es un formato muy necesario [los videos en la red], la verdad, que funciona muy bien, que podría replicarse y que la juventud lo está siguiendo muy cabrón… es un mensaje que llega directo.”

Para Hernández, el siguiente paso para los Supercívicos es hacer un portal que sea de denuncia e invitar a la gente a que utilice el celular como arma de denuncia. Sin duda, los tiempos han cambiado, y con el ejemplo de este proyecto muchas cosas pueden cambiar. “Como sociedad, si hacemos uso de los celulares, podríamos cambiar muchas cosas”, agrega.