Quedan menos de 30 vaquitas marinas y se han tenido que tomar medidas desesperadas como el plan de llevarlas a cautiverio para evitar su inminente extinción. Foto: Paula Olson, EFE

 “Porque lo bueno cuenta y queremos que siga contando”, reza la publicidad institucional del quinto informe de gobierno de Enrique Peña Nieto, pero la credibilidad de esta frase está por los suelos después de que en cinco años, lo que más cuenta en la mente de la ciudadanía son las malas prácticas dentro de esta administración: la Casa Blanca del Presidente, la residencia de Malinalco de Luis Videgaray, el #GobiernoEspía, la estafa maestra revelada recientemente  por Animal Político y Mexicanos Unidos contra la Corrupción y la Impunidad, la lista sigue…

Sin embargo, para hacer un poco de justicia al lema institucional, diremos que algo bueno que debe ser contado es la reciente reunión trilateral entre México, Estados Unidos y China para abordar el tema de la pesca de totoaba, una especie en peligro de extinción que comparte hábitat con la vaquita marina, y que desde hace años ha sido capturada para la comercialización de su buche (vejiga natatoria) en el mercado oriental, pese a que ésta es una práctica no permitida.

Bravo. Una reunión como ésta se había esperado desde hace años, ya que es urgente atender la pesca de totoaba, una especie protegida que en la teoría no debe ser capturada y mucho menos  vendida, una problemática que involucra a los tres países y que ya era justo abordar.

Como bien dice –al menos en el discurso- el gobierno federal, proteger a la totoaba es proteger a la vaquita marina y otras especies que quedan atrapadas en las redes. Hasta ahí, lo bueno, habrá que esperar el resultado tangible de estas acciones.

Lo malo está en que la reunión llega tarde, cuando el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita marina (CIRVA) ha dicho que quedan menos de 30 ejemplares de esta especie y en el punto en el que se han tenido que tomar medidas desesperadas como el plan de llevar a las vaquitas a cautiverio para evitar su inminente extinción.

Lamentablemente, en el caso de la vaquita marina lo malo sigue contando. Además de la pesca de totoaba, esta especie es víctima de la negligencia del sector pesquero gubernamental, en específico de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), dirigida por Mario Aguilar así como del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca).

En los últimos 5 años, la población de vaquita marina ha decaído considerablemente. En 2012, se estimaba que había 200 ejemplares, para 2013 había 100 vaquitas, en 2014 se hablaba de 97 de ellas, para 2015 había 59 y en 2017 el CIRVA anunció que quedaban menos de 30 vaquitas marinas.

Así como se anunció con bombo y platillo la reunión trilateral, esperaríamos que la Conapesca y el  Inapesca hicieran a la brevedad, por ejemplo, la actualización de la Carta Nacional Pesquera, que por ley debe hacerse cada año y no ha sido modificada desde 2012. Otra de las acciones que esperamos con ansias es que se presenten las alternativas de redes de pesca para las comunidades del Alto Golfo que no dañen a la vaquita, Que durante muchos meses vienen diciendo que ya casi están, así como  también que las autoridades de este sector cumplan con la parte que les corresponde de las  labores de inspección y vigilancia para proteger nuestros recursos naturales, no sólo coadyuvar y hacerlo mal http://act.gp/2xYd4w1.

Ojalá esto llegue pronto como un acto de #JusticiaVaquita. Esperar más años podría significar la desaparición de la especie.

* Edith  Martínez es coordinadora de Medios de Greenpeace México

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