París, 18 Jun (Notimex).- La sombra de la crisis griega planea sobre los tres principales bancos franceses (BNP, Societé Générale y Crédit Agricole) con importantes inversiones en el país heleno, que amenaza con provocarles pérdidas y rebajas en su calificación.

Esta semana, la calificadora Moody’s anunció que ponía bajo vigilancia a las tres entidades francesas por su exposición a la frágil situación financiera griega y no descartó rebajarles la nota de solvencia por este motivo, en uno o dos escalones.

El banco francés BNP Paribas tiene cinco mil millones de euros (más de siete mil millones de dólares) invertidos en deuda pública griega.

De su lado, el Crédit Agricole tiene una filial en Grecia, Emporiki, lo que le convierte en el banco francés más expuesto a la crisis griega, de acuerdo con Moody’s.

Los dos bancos de Francia, el segundo país tras Alemania cuyo sector bancario está más amenazado por la crisis financiera griega, según el Banco de Pagos Internacionales, podrían sufrir un recorte de su calificación en un escalón por parte de Moody’s.

Sin embargo, la calificadora estadunidense podría, según medios financieros franceses, rebajar la nota principalmente del segundo banco francés, la Societé Generale (Socgen), hasta en dos escalones.

El banco, conocido a nivel internacional por el escándalo de uno de sus brokers, Jerome Kerviel, cuyas malas inversiones le causaron a la entidad pérdidas de varios miles de millones de dólares, podría ser el más afectado en su calificación.

La SG, como se conoce popularmente en Francia a la Societé Générale, posee la mayor parte del capital del banco heleno Geniki y una cartera de más de dos mil 500 millones de euros (tres mil 500 millones de dólares) de deuda del Estado griego.

Otro gran banco con capital francés y belga, Dexia, especializado en inversiones a gobiernos locales y regionales, también está bajo lupa y corre el riesgo de sufrir pérdidas y una rebaja de su calificación por su exposición a la situación financiera de Grecia.

La situación preocupa a la federación bancaria francesa, cuyo presidente Francois Perol pidió un trato igualitario para todos los bancos del mercado expuestos a la crisis griega.

Sin embargo, tanto los responsables de los bancos implicados como el gobierno francés estiman que un eventual impago por parte de Grecia o un empeoramiento de la crisis bancaria de ese país mediterráneo no tendría graves consecuencias para las instituciones.

El director general de BNP Paribas, Baudouin Prost, cifró en mil 200 millones de euros (mil 700 millones de dólares) la cantidad que la firma francesa podría perder si cae en un tercio el valor de la deuda pública griega.

De su lado, el director general de Société Générale, Frédéric Oudéa, calculó que el banco podría perder alrededor de 500 millones de euros (700 millones de dólares) en Grecia.

Los dos altos directivos señalaron que las estimaciones sobre sus eventuales pérdidas en Grecia “no son muy significativas” para ambas entidades financieras, que figuran entre las principales de la zona euro.

El ministro francés de Presupuesto y portavoz del gobierno francés, François Baroin, declaró a la prensa que el Ejecutivo “no está inquieto” por los riesgos de pérdidas o las rebajas de nota de las calificadoras que corren los bancos franceses en Grecia.

Los franceses “están entre los bancos internacionales con mejor calificación actualmente y una eventual degradación de sus notas no tendría más que un impacto limitado”.

La propia agencia Moody’s reconoció que los tres bancos franceses implicados ofrecen “sólidos perfiles financieros y beneficios sustanciales y diversificados”.