Joseph Stiglitz fue ganador del Premio Nobel en 2001 por su trabajo de evidenciar que la información “asimétrica” que se presenta en la mayor parte de las transacciones comerciales puede explicar distorsiones económicas, como el desempleo y la ineficiente distribución de la riqueza. Este día en su visita a México, Stiglitz explica la crisis social detrás de la económica que estalló en 2008 en Estados Unidos, la misma que se ha sumido en alcoholismo, suicidios e incluso una disminución en la expectativa de vida.

Ciudad de México, 18 de junio (SinEmbargo).- La crisis financiera que golpeó a Estados Unidos en 2008 no sólo probó las fallas de la perspectiva económica “estándar”, que afirma que los mercados son estables y eficientes, sino que dejó entrever también la crisis social que ha vivido ese país por años y que se ejemplificó con el arribo de Donald Trump a la Presidencia.

Así lo planteó hoy el Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, en una conferencia sobre “Globalización en el mundo en desarrollo” realizada en la Universidad Iberoamericana.

Esta crisis social detrás de la crisis económica que estalló en 2008 en Estados Unidos, agregó el también ex consejero del Presidente Bill Clinton, ha generado problemáticas como un aumento en las que denominó “enfermedades de la desesperación” que padecen los habitantes de ese país, como el alcoholismo, el suicidio, la crisis de adicciones e incluso una disminución en la expectativa de vida de la población en general.

“Es un síntoma de la inequidad en los ingresos”, dijo Stiglitz.

La conferencia se centró en señalar la falta de atención que hubo en Estados Unidos a diferentes síntomas que advertían la llegada de la crisis, como una disminución en los salarios, en la demanda de productos e incluso de las exportaciones, así como un aumento en la cantidad de personas endeudadas.

“Los bancos se resistieron a reestructuras esas deudas, apoyados por la administración (del ex Presidente Barack) Obama”, dijo.

Stiglitz fue ganador del Premio Nobel en 2001 por su trabajo de evidenciar que la información “asimétrica” que se presenta en la mayor parte de las transacciones comerciales puede explicar distorsiones económicas, como el desempleo y la ineficiente distribución de la riqueza.

Entre 1995 y 1997 fue presidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente norteamericano Bill Clinton y, entre 1997 y 2000, vicepresidente y economista en jefe del Banco Mundial. A partir de entonces, ha publicado diversos volúmenes con una visión crítica de los organismos que han impuesto la globalización de la economía, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Conferencia del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. Foto: Twitter vía @IBERO_mx

“Algún dolor era indudablemente necesario, pero, a mi juicio, el padecido por los países en desarrollo en el proceso de globalización y desarrollo orientado por el FMI y las organizaciones económicas internacionales fue muy superior al necesario”, escribió Stiglitz en “El Malestar de la globalización”, publicado en 2002.

“La reacción contra la globalización obtiene su fuerza no sólo de los perjuicios ocasionados a los países en desarrollo por las políticas guiadas por la ideología, sino también por las desigualdades del sistema comercial mundial”, agregó en el mismo texto.

En la conferencia de hoy, Stiglitz también planteó que el Presidente Donald Trump “carece de una política económica” y que se conduce más bien con base en sus sentimientos. Pero, afortunadamente, dijo, su habilidad para tomar decisiones es limitada y éstas tienen que pasar por el Congreso.

“Cuando se trata de una reforma fiscal o de políticas de comercio, tiene poderes restringidos (…) Y aun dentro de su partido (Republicano) están divididos”, dijo.

En ese sentido, cuestionó también que Trump hubiera posicionado la idea de que Estados Unidos salió perdiendo en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá, debido, dijo, a que si alguien obtuvo lo que quiso de la forma en la que se configuró ese acuerdo, fue la parte norteamericana.

“Dio la impresión de que los Estados Unidos fue sorprendido en las negociación del comercio, y yo estaba en esas negociación y puedo decir que los negociadores norteamericanos tuvieron casi todo lo que quisieron”, dijo.

“Así que, si hubo algo negativo con esas negociaciones, no fue porque Estados Unidos hubiera sido sorprendido, sino porque pidieron las cosas equivocadas, y por supuesto Trump querrá más de esas cosas equivocadas”, agregó.

Cuestionado en la sesión de preguntas y respuestas sobre el aumento en el desempleo por causa de la automatización, el economista planteó que hay teorías en Estados Unidos que apuntan a que incluso el sector que más emplea a personas con bajos estudios, como la conducción de camiones, podría empezar a prescindir de los choferes.

“Dio la impresión de que los Estados Unidos fue sorprendido en las negociación del comercio”. Foto: Twitter vía @IBERO_mx

Hay otros empleos, mencionó, que se podrían abrir en el sector de los servicios y que ahora son mal pagados pero cuyo valor podría empezar a ser redimensionado por la sociedad.

“El cuidado de niños, el cuidado de la salud, el cuidado de los adultos mayores, ¿por qué están estos trabajos tan mal pagados? Porque no están valorados. Nosotros decidimos, como sociedad, cuánto valor le damos a este tipo de cuidados. Son valores sociales”, dijo.

Es un reto responder a todas estas problemáticas, dijo. “Pero la productividad debería ser una bendición, pero ocurre que los políticos se ponen en medio y determinan que esa riqueza debe ser sólo para unos cuantos”, cerró.